martes, 10 de marzo de 2020

Capítulo IX - El Milagro de la vida y una promesa desde el Reino de los Cielos…


Así es niña mía, así es mi Princesa por siempre, mi pequeñita Sophía, quizás algunos intentemos un poco entender, quizás algunos podamos apenas ver, quizás creemos a pesar de esas tristezas que en ocasiones nos embriagan de dolor, de angustia y de sumisión a nuestra realidad, alcanzar ese sueño de volverte a escuchar, de volverte a ver, o de volver a sentir aquellas intromisiones que adornaron todo tu hermoso papel, pero también tu desde el reino de los cielos continuas soñando a todo tren, tu a pesar de nosotros imposible poder volverte a ver, tú intentas un poco, tú intentas de todo, tú haces malabares, haces magia, haces de esas cosas que en ocasiones llamamos milagros que emanan de un tierno ángel y de un adorable ser, así mismo se convierten a través de esos sueños tan recurrentes en promesas que quizás trascienden más allá de cualquier lógica existencial en este mundo de ilusiones, de realidades y hasta de plasmarlo todo a través de un pequeño papel...

Un decimo día más de un nuevo mes volvemos a cumplir en este transcurrir de nuestro período existencial, un mes más se adiciona desde ese momento que tuviste que retornar a ese mundo desde donde tú soñaste para envolvernos con tu espíritu, con tu alma y con tú corazón, quien a través de ese cuerpecito lleno de vitalidad, de fuerza espiritual y de amor a flor de piel, nos contagio y nos cautivo a pesar de todo e incluso de nada, y aquí sigo yo mi bella niña, el relator de esta tierna historia que nunca pretendo acabar, cumpliendo ese compromiso que me lleva a mantenerte tan presente como ese ayer, porque sabes bien que yo solo logro verte a través de esos sueños en ocasiones tan recurrentes, donde tú me miras, donde tú me sonríes y con tu lozana y avivada picardía simplemente intentas dejarme entender lo que desde el cielo solo nos dejas tú saber y disfrutar a través de nuestro ineludible papel...

Así tal vez pasan aquí los días, así tal vez pasa el tiempo allá, y tal vez un poco más allá y quizás solo quizás hasta donde el universo nos permita viajar, en esta vida o en la siguiente, o en cualquier otra o a través de esos sueños tan displicentes, esos donde tu manifiestas con ímpetu y valentía el cómo haber trascendido a través de este universo espiritual, hasta este pedacito de tierra donde una vez tú quisiste llegar, sin embargo las ganas de aun abrazar, de sentir, de escuchar y hasta de reír tal como en ocasiones lo hiciste a rienda suelta y sin chistar, ahora tú has estás intentando trascender con el regalo más sublime, más puro y más noble tal como lo queremos entender y aceptar, la de enviar a este mundo que en ocasiones es complejo, temible, contradictorio pero bello, un hermoso sueño convertido en una pronta realidad, enviar a un bello ángel quien en poco tiempo ella arribará, ese bello ser quien de sangre y espíritu una conexión intrínseca ella a ti te unirá,  más allá de cualquier majestuoso poder trascendental, y así ella ha de ser un hermoso ser por quien sonaran nuevamente las campanas, las melodías, la traviata, ella será ese bello ser por quien todos de una u otra manera te harán por siempre recordar, quien fuiste aquí alguna vez, cuando una vez pisaste aquí esta tierra aun bendecida por la divinidad y por la bendición de tu Maestro para hacerlo bien en esta humanidad, porque reitero, tu paso jamás fue en vano, tu paso dejo una huella imborrable, tu paso marcó tal vez un antes y hasta un después, de lo que fue, de lo que es y de lo que hubiese sido sin dudar y mucho menos cuestionar, y aun así por supuesto la vida siempre sorpresas nos dará y quizás, sí quizás, esta es una bendecida noticia que por supuesto a muchos alegrará, sobre todo a ese ser angelical, protector, dedicado y definitivamente una Mamá sin igual, por quien una nueva sonrisa a su rostro para ella volverá, ese ser quien una vez te albergó, quien te tuvo y consintió, quien te educo en el tiempo que estuviste tú aquí y quien su mundo también cambio cuando tú llegaste, hasta cuando te fuiste y ahora cuando está por llegar una hermanita del alma quien la volverá a despertar, como ese ventisca de aire fresco primaveral, quien con ese espíritu ella vendrá desde más allá, al igual que tú lo hiciste para aprender, para amar, para volver este mundo tal vez un poco más lleno de vitalidad, de fuerza para motorizar, para motivar y hasta para cambiar para bien un poco esta controversial humanidad, y por quien nuevamente la música desde el cielo volverá dulcemente a sonar...

Un día 9 tú llegaste, un décimo día poco tiempo después tu retornaste, a ese mundo espiritual desde donde tú te empecinaste en simplemente aquí llegar, para hacer todo aquello que con oportunidad hiciste con tu humanidad, y todavía hoy no sabemos cuándo volverán a sonar esas campanas, esperemos simplemente suenen cuando Dios y el universo dictaminen deban de sonar, porque así está escrito, así está dispuesto por la ley divina y universal, solamente el Maestro del tiempo y de la vida ha de tener esa autonomía tan mágica y tan proverbial, y nosotros aquí los terrenales simplemente debemos festejar, también bendecir y augurar con esos buenos presagios de ese momento mágico que muchos quieren volver a disfrutar, y por supuesto en ningún momento olvidar que tú por siempre estarás ahí, presente en alma y espíritu, auspiciando con todos esos hijos del Señor transformados en ángeles de ensoñación, los cánticos y las canciones de una llegada como fue una vez la tuya en aquella bendecida ocasión provincial...

Así que mi amada Princesa, mi querida Sophía, aquí yo plasmo, aquí yo describo a mi libre entonación, de mi puño y letra estas humildes palabras que siempre vendrán desde este corazón, que como agua de manantial brota en ocasiones sin control, intentando armar con prosa, con poesía, hasta con trabalenguas alguna melodía que entone con tu agraciado humor, algunas de esas canciones que yo escucho con pasión, y que apenas tarareo después de despertar de ese sueño donde tú y yo en ocasiones nos encontramos emanando solamente mucho amor, ese que no se ve, ese que no se escucha, pero que únicamente se siente tan arraigado muy dentro de esta alma loca, de este espíritu a veces desbocado y de un corazón enamorado de esta vida, de la de un ayer que todavía no recuerdo y también la de un mañana que siempre yo anhelo, para encontrarte sin duda alguna en algún mañana, en algún momento e intentar con mucha dedicación, con un poco o mucho más de aquello que no tuve la oportunidad en esa ocasión, aun estando acá en este mundo a veces tan golpeado pero aun con la esperanza de encontrarte más allá, en ese reino de los cielos donde pocas veces he logrado apenas verte, cuando me atrevo a cruzar el umbral de mi realidad a los sueños proverbiales entonando aquella canción, donde ahí te veo aun cuando todavía no puedo tenerte, y aun pidiendo cada día aunque sea cargarte nuevamente sin ninguna condición...

Letras siempre irán, palabras siempre vendrán, sonetos he de soltar, melodías se entonan e historias de nuestra propia vida ahí se rememorarán, siempre habrán de sonar al ritmo de nuestra propia sintonía que entonada con esa música llena de algarabía, de esperanza, sencillez y de ensoñación, cuales entre esas nubes donde por siempre ahí te veo, tu estarás allí sonriente, tal como yo deseo por siempre recordarte, tal como yo ahí intento ahí escucharte, tal como yo te siento sin pensarte, en ocasiones aquí, en otras allá y hasta quizás un poco más allá Princesa, y solo nos resta nuevamente esperar, ese tiempo divino y de Dios tan perfecto, ese tiempo donde la estabilidad, la armonía y la paz espiritual volverá a impregnar la vida de algunos quienes muy cerca de ti, de tu amada hermana quien pronto arribará, y de esos seres que por siempre a ambas han de albergar, ese milagro llamado vida, ese recuerdo que por siempre vivirá, en esos momentos y a través de nuestro tiempo, porque simplemente una nueva ilusión ha de volver a llegar...

De este amado y dedicado escritor de tu historia quien por siempre te venera, te ama, te quiere y en mi alma te tendrá… Esdras


domingo, 9 de febrero de 2020

Capítulo VIII - Escuchando melodías desde ese pequeño rincón del cielo… Simplemente melodías para el corazón... Sophía...


Aun en la tristeza, aun en los recuerdos, en ocasiones yo intento interactuar a través de este misterioso universo, a través de esos sonidos que redundan y susurran ocasionalmente a través de mis sueños, y ahí precisamente yo te vuelvo a ver, logro verte cantando, bailando, mirando ese panorama desde ese pequeño rincón del cielo, tú tan risueña, tan cálida, tan alegre, algo hasta tremenda y atrevida, intentando siempre alcanzar la maravillosa vida que lamentablemente dejaste atrás, aquí en estas tierras, aquí en nuestro laberinto de vivencias y de tan bellos momentos, y ahora tu desde simplemente ahí, desde ese pequeño rincón del cielo...

Aun así yo solamente como simple espectador te veo, escucho tus alabanzas, escucho tus oraciones tarareando cada canción entre esas melodías que antes ni tan siquiera logre admirar en esos pocos encuentros, ahora logro verte bailar al muy estilo flamenco, con ese traje de seda rojo, adornado entre borlas y flecos con un hermoso ruedo, y en ocasiones tu me ves, me señalas con tus pequeñas manitos y tus diminutos dedos, al bailao tan frenético guiñándome un ojito con ese tan hermoso gesto, ay mi linda, ay mi bella princesa, ay por los cánticos que perduraran por siempre en esos gloriosos sueños...

Aun bajo los días de cielos azules y radiante sol, o entre la penumbra nublada de remembranzas y hasta de ese dolor, mantengo la escucha de esos cánticos que me traen alegría y me alejan de todo aquello que me ha traído un poco de desilusión; sin embargo cada melodía que me recuerda tu bella ensoñación, ha de inspirarme desde el día que te atreviste a dejar el cielo por momentos de compañía y de creer siempre en lo mejor, es cuando todavía me traes de vuelta tú con esa sonrisa de picardía que mostrabas sin ningún estupor, entre tantas ocurrencias, entre tantos malabares, de risas sueltas y de esos cánticos que apenas yo vi cuando aun estabas por aquí, dejando tus huellas limpias a través de ese camino que transitamos todos con esos recuerdos desde las laderas alentadoras llenas de tanto amor, pues yo sigo aquí escuchando esos cánticos, a esa cantaora y bailaora quien a veces desde Levante o desde Lyon, en ocasiones desde Santa Marta o Lima, pasando por Los Andes y en ocasiones llegando a Caracas, a Monterrey o hasta por allá por la isla desde La Asunción, he de sentir todo eso al calor del verano en la punta de allá por los lados de Falcón, o en la primavera de la bella Colonia, o en los inviernos de Santiago y el otoño acaramelado de la romántica Verona, porque por allá a través de este mundo que algunos vemos, recordamos siempre todo aquello que tú hiciste por supuesto mucho mejor...

Aun yo te sigo escuchando, aun yo te veo ahí mi bella niña, aun tú me deleitas entre mis buscados y anhelados sueños, verte cantando y bailando hasta con descontrol, toda tú, simplemente tú Sophía, la bailaora, la artista, la atrevida que ahora desde el cielo muestra sus atributos ante el divino Creador, ante los ángeles que sonríen alegres con mayor ilusión, ante un humilde espectador quien intenta plasmar esta bella historia que evitare yo claudicar con mucha atención, porque cual musa de un artista, cual tonada de un vida, cual monologo que expresa apenas una historia de una vida, desde un antes o hasta un después, simplemente tu has de inspirar a un humilde escritor, quien más allá de ser tu abuelo busca entre poesías, desde un libreto, o desde una bella melodía y un poco de aun ese humor, la simpleza de una vida sin mayor distinción, y he de permanecer en ocasiones al anonimato, plasmando capítulo a capítulo una bella historia de un sueño inmenso y lleno de mucho amor, lleno aun de esperanzas y de anhelos por una vida que aun me queda, llena de sorpresas, llena de tropiezos, hasta de enseñanzas y de lecciones en la búsqueda siempre de todo lo mejor, y por supuesto siempre en tu compañía quien desde el cielo, más allá de cantarme, de bailar, de guiñarme tus ojos, de sonreírme y alegrarme esos momentos de tristeza que no escapan a cualquier situación, tú me proteges y hasta me cuidas en mis aventuras e ideas que intento yo alcanzar sin vergüenza y con todo el amor, y aquí sigo mi niña bella, escuchando tus arrebatos, tus canciones y melodías desde allá, desde donde yo intento siempre verte para que me inspires con mucho ilusión...

Aun espero así a través de las estelas que dejan las estrellas como cometas que transitan por esa canción, esas composiciones del alma que te llevan más allá de ese cántico profuso lleno de amor, escuchar desde el cielo simplemente esa voz, esas voces, esos cánticos, esas melodías que traen esperanza, que traen mucha ilusión, que traen la semblanza de mas de un recuerdo de un paso por tierras benditas para albergar todo tu amor, aun cuando tu estancia fue corta y una partida intempestiva que nos lleno de dolor, así todavía yo me aferró a escuchar tu divina canción, en cada viaje que yo hago y en cada sueño que yo tengo por alcanzar más que tu humilde atención, tu cariño y por supuesto todo tu amor...

Y aun así al sabor de un buen gelato desde la bella Florencia, de una almojábana por el Caquetá, o de un caldo de Sapuara por la antigua Angostura, o un rico pastel de queso y champiñones por los Paramos de estas tierras benditas donde tu arribaste, yo quiero junto a estas melodías y estos cánticos que aun mantengo en todo mi ser, que escucho a través de esos aventureros sueños que me atrevo yo a tener, continuar verte es lo que le pido yo al Señor, simplemente tener esa y una y mil veces más que una única opción, y para no olvidar jamás que si tu alcanzaste tu sueño de bajar a este mundo para tú conocer, hasta compartir y también para aprender, con un poco de todo hasta casi que nada, y sin dejar de ser quien tu siempre has de ser, permíteme alcanzar con la esperanza de esa bella inspiración, que a través de esas miradas picarescas, de esas melodías tan sedientas, de esas sonrisas que sigues dejando a través de mi ser interior, aun más allá de mis aventureros sueños llenos de algo de humor, hoy yo intento mantener tu recuerdo más vivo que nada y así yo mantengo este humilde libreto, plasmado cada décimo día a través de estas humildes letras que yo aquí te dejo, y que ruego a Dios también te lleguen como cada canción, esa que aun yo escucho en mis sueños todavía con mucha ilusión...

Tu querido abuelo, tú poeta y velador de esos sueños, quien bendice a ese angelito del cielo con muchísimo amor. Esdras...




viernes, 10 de enero de 2020

Capítulo VII - Una postal escrita al cielo – Entre días grises y los colores de mi acuarela vertida en tus pequeños dedos… Sophía…


Quisiera estas letras lograsen llegar hasta tu venerable cielo, allá donde tú habitas, allá donde todo puede ser, allá, desde donde tu quisiste ser, desde que lograste fundir tus anhelos en el alma de un ángel y así lograr arribar a esta tierra, donde tu magia se hizo realidad, donde dejaste tu gran verdad, para inesperadamente partir nuevamente al recinto de tus inagotables sueños...

Quisiera verte dibujar de colores este asombroso cielo, con tus manos, con tus dedos, aun entre densas nubes, aun entre la lluvia o los días tormentosos, con la acuarela que se inunda entre tus manos, dejando que las aves adornen tu hermoso lienzo, y así entender que a pesar de tu ausencia, tu presencia sigue inquebrantable desde las pinceladas que plasmas con tus tiernos dedos...

Quisiera escuchar la melodía de tu canto, esa música espiritual que solo los ángeles son capaces de entonar, esa que dejas libre al viento, desde las gélidas nieves de los vientos del norte hasta las frías aguas que suben de los vientos del sur, donde las migraciones plasman de colores la partitura de tus canciones, y así saber que tú permaneces ahí, entre la magia musical que entonas desde el cielo...

Quisiera sentir tus dedos entre mi alma, quisiera sentir tu aliento en mis gemidos cuando yo duermo, quisiera seguir viéndote como yo lo hago, en aquellas noches donde aun desde muy lejos, yo simplemente te veo a través de mis sueños, quisiera leyeras allá en el cielo, este sentimiento a tu maestro, porque es lo único que me quedó, escribir para ti aunque tú estés allá en el cielo...

Quisiera estas letras trascendiesen en el tiempo, donde no hay espacio, donde no hay medida ni lenguaje que impidiese como fluye la emoción al escribirte, donde todo sucede sin alardear ni atemorizar, donde todo puede ser sin tanto pensar ni lógica de aceptar, donde simplemente es y así será, sin drama, sin locura, sin interpretaciones ni mediaciones, solo ellas llegasen a tu alma así como llegaste tú a la mía mi pequeña Princesa Sophía...

Quisiera esta Postal sea un pequeño presente, allá en el recinto donde ahora tu vives y duermes, desde donde tu ves a todos quienes aun te quieren, aun en la ausencia presente, desde donde tu cuidas a los tuyos, a quienes compartieron momentos inolvidables y envolventes, desde donde tú oras y esperas pacientemente, hasta el momento que el maestro decida cuando volver a encontrarnos tal como ayer lo hicimos entre nuestros tiempos aun vigentes, unos más y otros menos, pero igualmente fueron tiempos que permanecerán eternos...

Quisiera fuese más, pero nunca menos, quisiera seguir escuchando tus cánticos, pero nunca desde lejos, quisiera sentirte en mi regazo aunque no estés aun en el ocaso, quisiera inhalar tu aliento aun cuando yo duermo entre tus brazos, quisiera seguir viendo tus lienzos inagotablemente en el asombroso cielo, quisiera continúes siendo ese ángel que una vez le dijo al maestro “Yo quiero ir, yo quiero sentir, yo quiero escuchar, yo quiero probar, yo quiero simplemente vivir como cualquier mortal, yo quiero amar aunque solo sea por un breve tiempo, porque yo quiero dejar mi huella en esas tierras donde yo quise tener a mi mamá y mi papá y hacerles entender que yo siempre seré ese ángel quien los eligió para estar con ellos eternamente, aunque yo deba regresar a este adorable cielo”...

Quisiera haberte disfrutado un poco más, pero no hay tiempo atrás, simplemente fue, es y así será lo que nuestro maestro quiso fuese dejar, no hay excusa, no hay tristeza, no hay sentencia que afirme o la niegue, solo hay el recuerdo en cada alma, en cada cuerpo, en cada ser, hay la remembranza de momentos que eventualmente emanan, como flama inagotable que aun en baja llama, permanece encendida en el espíritu y corazón de todos aquellos que te aman y así ha de ser más allá de la eternidad...

Quisiera esta postal rinda un humilde tributo por cada décimo día de cada mes en mi tiempo convergente, donde solo dejo lo que mi alma pide manifieste, donde mi corazón te lleva sin descanso, donde solo te continuo viendo allá entre los espasmos de mis sueños, desde donde tu y yo aun no compartimos, pero si nos vemos, nos reímos, nos miramos y con tu picardía yo simplemente entiendo, que todo momento es y será cuando el universo y Dios así lo quiera otorgar sin tanto espasmo, y mientras yo solo dejo estas queridas y tiernas letras para que tu las compartas allá en el cielo con todos tus hermanos y hermanas, con nuestro Maestro, y tú continúes pintando con mi acuarela todo este bello cielo, aun entre días grises y momentos oscuros nuestros, en este asombrosa tierra donde aun yo te escribo y a veces te canto...

Quien siempre te escribió, quien siempre te escribe, y quien siempre te escribirá aun cuando me toque hacerlo allá, allá donde tú coloreas con acuarela este maravilloso cielo, tu poeta y tú querido abuelo, quien te amara eternamente... Esdras...


                                                                                          

domingo, 6 de octubre de 2019

Re-escribiendo una Historia – Capítulo VI – Cuando el Maestro profesa, dilucida y bendice el camino desde el cielo, y aunque sea por un breve tiempo, ha de ser la elegida quien podrá alcanzar su sueño…


“Hoy quizás no he de plasmar tanta poesía, ni frases reiterativas acerca de, porque y como fue, es y tal vez será, solo dejaré lo que tal vez Dios ha de querer para nuestro tiempo…”

Ha sido una elección desde el jardín de los cielos, allá donde el creador mantiene una legión de nobles guerreros, donde uno de tantos ángeles pidió la oportunidad para bajar desde ese universo, dar un paso crucial a través de ese umbral desde esa explanada espiritual donde apenas algunos imaginamos como es y cómo será, desde donde la ilusa inocencia y tal vez hasta la ingenuidad la llevara más allá, donde todo puede ser, donde el tiempo no es posible cuantificar, donde las tristezas quedan atrás en cualquier pasado circunstancial a través de esta vida en este mundo terrenal, donde las alegrías se expanden sin tan siquiera meditar o pensar, porque no se trata de nuestra existencia en este paso temporal, se trata más bien de un loable sueño, de una bonita ilusión, de una única elección, de un pedimento sublime, mágico y quizás hasta eterno, y donde marcará un presente y un futuro a través de nuestros corazones, a través de nuestros pensamientos, en el mismísimo fondo de nuestras almas, más allá de lo inimaginable, de lo creíble y hasta de lo indomable, fuera de dogmas, de manifestaciones o palabras que solo intentan expresar un único sentimiento, ese de un amor más allá de lo que se siente, se lleva y se impregna como flama ardiente, de quien intenta plasmar la historia de una Princesa que llegará, que llegó, que aun en cualquier circunstancia elegida por Dios nos bendecirá y nos traerá alegrías, sorpresas y preguntas que se repiten y se repetirán sin encontrar en ocasiones respuestas o contradicciones escritas desde el cielo...

Si, definitivamente más allá de cualquier lógica o de atenuantes que algunos pudiéramos ver, escuchar o sentir, antes, en el inmediato presente o en un futuro hasta divergente, hubieron, existen y habrán consecuencias de aquello que no conocemos, de aquello que en ocasiones ni tan siquiera entendemos, pero que solo sabemos que existe en algún lugar un ser supremo, benévolo, generoso, creador y hasta escritor de nuestras propias historias, quien ha de estar allá desde el reino de los cielos, hilvanando, dilucidando, planificando y moviendo las piezas en el tablero de nuestro propio terreno, otorgando oportunidades, regalándonos la vida, dejando que quienes llegan desde el cielo emprendan entre elecciones y decisiones todas aquellas acciones para aprender y dejar lecciones en el ínterin de nuestros momentos, a pesar de tantas alegrías y de momentos de tensión, de tristezas y hasta agonías, intentando sumergirnos en pasiones y deseos, aun entre las imperfecciones y circunstancias en cada intento, y no es simplemente cualquier historia, ni redundar en lo que busca ser, quiere encontrar, desea elegir, planea experimentar o convivir, también es de lo que intenta Dios hacernos comprender, más allá del sacrificio y proeza de ese ángel quien llegara desde el cielo, para juntar algunas personas como cadenas de un rosario bendecido entre rosas, amapolas, claveles y crisantemos, porque a pesar del colorido que el Creador intenta plasmar junta a ella desde el cielo, todo siempre tendrá una razón que prevalecerá aun cuando no la entendamos a pesar de los sucesos, pero donde solo y únicamente su amor fortalecerá la vida aquí en esta tierra bendecida, la de estas montañas andinas, la elegida por ella para compartir todos esos momentos, donde ella solo intentará hacer y aprender, dejar y enseñar, expresar y alentar a todos quienes de una u otra manera compartirán esa vida que ella disfrutará tal vez a su manera, y donde solo Dios destinará su tiempo, su estadía, su camino, sus sonrisas, sus ansias, sus ilusiones y sus andanzas...

Se dice desde tiempos atrás que quienes llegan por alguna razón desde el cielo, pertenecen a esa legión de nobles guerreros, llamados aquí ángeles, cuidadores, seres queridos quienes serán por siempre eternos, esos que han de dejar huellas, historias, momentos, lecciones y obran por el bien de muchas personas en este mundo imperfecto, que en ocasiones corrigen, enmiendan, se cruzan y hasta propician de esas cosas que a veces nunca suceden sin la presencia de ellos, que todo sucede porque Dios siempre estará presente en cada instante de vida en nuestro entorno y en cada momento, pero que el tiempo del Creador siempre ha de ser el más idóneo y el más perfecto, y que a pesar de las alegrías y tristezas solo nos queda agradecer todo de Dios y también por ellos, y donde a pesar de nuestras acciones todo ha de estar escrito desde allá, desde el reino de los cielos, y donde todo brillará con los colores, con el aroma, con los sabores que nos otorgó la creación de Dios desde el flamante universo, y que esta bella Princesa traerá su entereza para alegrarnos por cada día de vida y por cada evento, y donde solo intento plasmar esta historia susurrada y apenas visualizada a través de mis sueños, simplemente para que me percate de intentar mostrar lo que yo interpreto de ello, es entre sutilezas, entre ilusiones, anhelos, tentaciones y un montón de cosas que desea intentar en la presencia de sus amados seres que a veces yo muestro, señalo, acoto, hasta hablo con complicidad intentando atinar con cualquier fuente que llevo, ay de mis incursiones, "Ay de mis apreciaciones, ay de cada cosa que llega a mi desde el reino de los cielos, ay mi Princesa tan bella como yo por siempre te quiero..."

Tal vez palabras vienen y van durante este periplo que intento yo desdibujar, algunas por siempre se irán, pero otras simplemente se quedarán en el alma, en nuestro espíritu, en cada rincón de nuestros pensamientos, en cada segmento de nuestros sentimientos, en el corazón a veces golpeado, quebrado, mancillado, en ocasiones triste pero reservado, cubriendo fisuras y cicatrices de dolor y penas sin dejar de continuar la carrera hacia lo soñado, intentamos a veces hilvanar la cinta de nuestra historia, ir atrás, volver adelante, pero allá desde el cielo la historia escrita está reservada, en el tiempo de Dios, ese perfecto, la de nuestro Maestro Creador quien todo lo ve, quien todo lo escucha, quien todo lo sabe, aun entre muchas alegrías y las inolvidables penas, sin embargo aun así siempre intentaremos revertir en este mundo parte de esas historias no tan ajenas, tan cercanas, misteriosas y hasta con el ingrediente secreto, fue, es y por siempre será así, una y mil vidas, una y mil historias, uno y mil intentos, una y hasta mil penas, entre amaneceres y noches entre penumbras, entre los susurros y voces de ángeles quienes en ocasiones nos cuidan y buscan bajar al templo de los mortales, para aprender de nosotros, para enseñar lo que por terquedad no hacemos, para dejar una marca en su historia, en las nuestras y en la de quienes vinculados están entre tantas y tantas alegrías y penas, y todo esto quizás es lo que siempre vio nuestra amada Princesa, al pretender elegir y pedir bajar a esta tierra imperfecta, encontrando esa puerta abierta, esa quien la traerá a esta vida y situaciones diversas, entre especulaciones, sesiones y obras de teatro de nuestra vida sencilla y compleja, y convertirse en un miembro actoral de esta obra de teatro llamada la vida re-escrita de una Princesa a quien por siempre llamaremos Sophía...

Al inicio lo dije, quizás intentar expresar con las palabras correctas esta historia que no deseo dejar apenas cubierta, es una narrativa con frases y poesía de una melodía selecta, una música única, como el lienzo que ella pinto desde el cielo de este ángel quien pidió al Creador bajar a esta tierra y encontrar a la familia perfecta, aprender de los mortales, a enseñar por nuestras elecciones y decisiones, a intervenir en nuestras acciones y a aprender a convivir y compartir de nuestras emociones, sentimientos, incomprensiones y contradicciones, a entender lo que en algún momento tal vez no deseamos aceptar o permitir, porque en nuestra racionalidad Dios no interviene, solo nos deja señales y nos envía en ocasiones a los ángeles como divinidad fortuita a través de esta vida compleja, y a pesar de dilatar cierto espacio de tiempo en continuar esta tierna historia, solo encontré la necesidad de manifestar lo que interpreto del Creador y de este ángel para que forme parte de esta narrativa en ocasiones elocuente y muy diversa, llena de parodias, de momentos, de situaciones y emociones que suman y restan, se multiplican entre transeúntes, amigos, familiares y  gente muy cercana, y nunca ha de dividir las intenciones de una niña a quien llamaremos Sophía…