domingo, 22 de septiembre de 2019

Re-escribiendo una Historia - Capítulo V – Una reunión ansiosamente esperada, un encuentro que ha anhelado tener, entre esas travesuras y quizás algunas cartas bajo la manga… Esos son y serán por siempre sus abuelos a quienes por siempre ella va a querer…


“Dibujando todavía ella se encuentra trazando pinceladas sobre el lienzo de esa vida anhelante, esa donde tal vez encontrará todo aquello que ilusionó estando en el cielo…”

Falta menos, si, falta un poco menos… el tiempo transcurre entre ese dulce vientre materno y los momentos que acude a vislumbrar aquellos personajes quien ella ve desde el cielo, afinando detalles ella aun está, preguntando y saltando, y susurrando consecuentemente al oído de su maestro, le continua cantando, en ocasiones ella va de júbilo y alegrías, en otras quizás con temores y hasta con cierta melancolía, porque ella ha de cruzar el umbral de su universo hasta las vivencias terrenales de eso que aún no conoce, de eso que pasará en su bienvenida estadía, y sin embargo cual artista indomable, quien intenta maniobrar con esas manos y mucha algarabía, ella va descubriendo, va plasmando y dibujando a quienes serán sus cómplices de esas aventuras que muchas veces hará con ellos a escondidas, que muchas veces ella manejará sin entender como lo alcanzaría, simplemente porque ella es y siempre será así, esa niña especial a quien muchos querrán comprender y descubrir en esos tumbos que darán tanto de noche como en cada momento de sus hermosos días…

Aquí en estas tierras, entre la familia elegida por ella, quienes la acogerán al arribar a este mundo extraño pero aun circunstancial, proclive y genuino, e inclusive quizás ella será a veces tan extrovertida y displicente, tan selectiva y hasta tan especial, habrá siempre de esas peripecias, de sus complacencias y de aventuras, esas que solo sus abuelas a ella siempre le permitirán, porque ella viene ya preparada y siempre sabrá mover cada una de su piezas, cual jugadora de ajedrez en un mundo al revés, y hasta maniobrar con excelencia, quizás no tanto por su benevolencia o intransigencia, más bien por estar en los tiempos de ese aprendizaje, que tal vez a través de su ingenuidad le dará un diluyente bienestar…

De colores ella ve ese mundo sobre su lienzo, ese que ella dibuja e intenta plasmar allá arriba desde el cielo, y también lo hará aquí abajo como lo vemos todos sin percatarnos de lo que el creador ha dejado sobre este asombroso planeta y hasta complejo mundo, y el rojo destacará por siempre entre sus preferencias, entre sus dogmas y apetencias, no el blanco, no el amarillo, ni tan siquiera el azul, sino el de la flama siempre encendida, ese que para ella por siempre será su asombroso y genuino dibujo, ese lienzo que solo tendrá la marca de una pequeña diva más allá de su contagiante discurso, mientras allá ella arriba baila y canta con algarabía, allá ella arriba se contagiará también con quienes serán sus guardianes, unos perritos que ya la esperan, por quienes ella sentirá compasión y mucha alegría, y por supuesto siempre tendrá esos detalles, esos que la avivan entre borlas y flecos, entre pepas y sus afanados movimientos, entre la agudeza viva y la picaresca esencia de lo que será su adorable vida, y por supuesto con la complacencia de su adorable mama y de sus queridas abuelas, quienes le han de cargar como decimos nosotros acá en nuestro patio, el chuco, las ganas, el chinche y mil vainas, ay bendita niña quienes esperaran de tus andanzas, bendita sea la Princesa quien surcará desde el cielo para contagiarnos a través de su mundo y de su eterna algarabía…

“Ay abuelita, espérame que pronto estaré yo por ahí al llegar, para juntas quizás hasta cocinar, para juntas quizás hasta cantar, hasta reír de mis ocurrencias y de mis apetencias, porque yo seré la luz que te traerá las sonrisas en cada uno de tus días y te susurraré en ocasiones allá en tu cama, donde yo intentaré verte todos los días”...

“Ay ABUE, yo sé que tú estás ahí, esperando por mí, con esa sonrisa llena de picardía, con tus ojos verdes radiantes, donde tú y yo intentaremos por siempre darle a los perros parte de nuestra comida, porque ellos siempre serán los guardianes de nuestras andanzas, de nuestras aventuras y de esas travesuras en cada uno de nuestros días”...

“Ay abuela, mi amada y querida abuela, yo sé que tú me llevarás a ver tus hermosas cascadas, esas hermosas cortinas de aguas creadas por mi maestro, por allá donde los parques son bellos y el verdor es un gran consuelo, donde tú has vivido gran parte de tu vida, por allá donde el sol y las aguas son la esencia de la vida y de tu gran algarabía”...

“Ay mi abuelito, a ese a quien yo llamaré cariñosamente mi abue el loquito, también yo te invitaré a ser partícipe de mis andanzas, de mis loqueras, de mis enseñanzas, de mis malabares y de mis artimañas, de mis trucos y de tus ocurrencias, para seas también cómplice de lo que yo haré junto a ti a escondidas de mi mami, a quien yo amaré más allá de esta innegable vida”...

Y así continua transcurriendo eso que conocemos como tiempo, ese espacio interminable entre el universo y nuestros terrenales momentos, contando las horas, contando los minutos, los segundos y el tic-tac del reloj imparable desde donde aguardamos en ocasiones con desespero, donde cuantificamos todo para entender nuestro hermoso universo, así entre el periplo de las incursiones de ese ángel allá en el firmamento, donde el Creador ha diseñado todo, donde el Maestro continua entregando todo, donde el Universo sigue siendo tan mágico y tan imponente, donde no deja nunca nada al azar ni a la suerte de la gente, donde todo ha de estar escrito, aun entre la inocencia e ingenuidad de los seres benditos, donde todo fue, donde todo es, donde todo será, en la benevolencia de los sedientos y los agradecidos con su suerte, donde muchos esperamos la perfección en este mundo abstracto, en ocasiones desobediente y hasta complaciente, pero donde todo pasará por alguna razón, sea lógica o inconcebible en nuestra concepción, donde todo puede ser arte y una obra maestra dilucidada a través de nuestra alma y nuestra mente, donde la espiritualidad de una Princesa lleva un matiz arraigado desde siempre, donde se intenta re-escribir una historia a través de un poema que deja anécdotas de una vida creada desde el cielo y para un montón de gente, donde se intenta dibujar la silueta, los colores, las maromas, las travesuras, las intenciones y las aventuras de un ángel convertida en una Princesa, de la que habrá que hablar mucha gente, y no por una cuestión de honor, más bien por el sueño y la ilusión de una niña que ha de llegar a vivir la maravillosa esencia del amor a través de sus incursiones entre tantas y tantas fantasías, desde lo más lejano a nuestra mente, ay Princesa mía de verás que yo lo intento, yo en ocasiones hasta te entiendo, te he escuchado, hasta creo haberte visto, te he dibujado como tú a mí lo has hecho desde el laberinto de tus ilusiones, de tus sueños y de tu alma inalcanzable e insurgente, y así vamos cariño, así tú y yo continuaremos juntos, plasmando la esencia misma de tus peripecias desde el cielo, cuando tú me susurras esto que yo plasmo para toda nuestra gente y toda tu magia que ha de llegar desde el cielo y más allá de nuestra mente…

Siempre el Maestro ha de tomar ciertas medidas, él implementará por siempre su plan maestro, él creara esas estrategias, modificando sobre el camino todo aquello que quizás abrirá un compás, donde todo en alguna ocasión ha de ser un tormento, quizás en ocasiones un choque de emociones y de sentimientos, una sintaxis a través de nuestros tiempos, un porque y un tal vez no lo sé, donde ella formará parte de ese plan hasta abstracto y donde yo simplemente seré ese testigo necesario de comprender y tal vez de plasmar, una historia de vida de alguien quien será sin dudar, un ángel quien desde el cielo eligió y no precisamente al azar, a un grupo de personas, de hombres y mujeres, de niños y de cómplices, tal vez para que nos enseñasen a amar, a aceptar y a entender, de ese alguien quien nos unirá más allá de la comprensión, de la ilusión en ocasiones para ver, desde un sueño eterno a quien yo llamaré por siempre, la sutil e idealizada musa, quien mi inspiración ha de ser, la Princesa por quien siempre yo escuchare esa única canción, donde sonarán campanas y melodías de amor, donde sus abuelos a pesar de todo, ellos también se armaran de valor, para entender la ilusión y el sueño de la bella Sophía, un ángel devoto elegido por Dios para dejarnos simplemente su pasión y su innegable y floreciente amor…

“Quizás habrá un instante de nuestras vidas, donde todo sucederá como esa luz que apenas logramos ver de una estrella fugada, esa que se va tan lejos y hacia la deriva, donde no entenderemos su perspectiva, donde dirán mil y unas palabras acerca de una circunstancial vida, pero donde el espíritu de una niña por siempre estará presente más allá de las fantasías y hasta de esos sueños recurrentes, de esos que entre los mortales y los ángeles hay y habrán en momentos insurgentes, inexplicables y difíciles de describir en este mundo solemne y hasta impredecible, pero donde únicamente el maestro ha bendecido, aun en los momentos que puedan ser tristes y hasta sorprendentes”… Simplemente una interpretación espiritual de alguien quien intenta plasmar la historia de un ángel a quienes llamaremos por siempre Sophía...


sábado, 7 de septiembre de 2019

Re-escribiendo una Historia - Capítulo IV – Sintiendo tu presencia, escuchando tus ilusiones y tus promesas, y viendo a través de tu silueta la belleza de tu esencia… Mamá…


“Y su alma aferrada en su vientre se extasió en dicha, en alegría y compasión, porque ella comenzaría a sentir la magia del sentir, del cariño, de esa paz y de tanto amor…”

Fue tal vez un presagio, fue tal vez la señal de algo tan efusivo allá desde el universo, quizás tan iluso y tan deseado quien desde el cielo preguntó y preguntó, e insistió pero tanto, que finalmente consiguió bajar desde ese bello lugar del firmamento, para sentir en carne propia lo que los mortales anhelan jamás ceder, es el comienzo de una vida, desde eso tan indivisible y tan pequeño, tan sensible y delicado que requiere tanto cuidado para alcanzar la gloria acá en esta tierra, donde todo es posible y donde todo es hasta soberbio, es el clímax de la vida mientras pasa su tiempo aferrándose a sus deseos, es la madre, es la hija, es el amor que las unirá más allá de lo que muchos quizás no puedan preverlo, porque solo esos seres especiales pueden entender, pueden palpar, sentir y vivir lo que nadie podrá ni tan siquiera imaginar lo que será una vez abra ella los ojos para mirar y comenzar a sentir lo que imaginó desde el cielo, y hasta quedar con la esperanza de vivir más allá del desconcierto…

“Quienes serán todos ellos, quienes estarán viendo, quien me querrá cargar”…
“Y escucho melodías aun en el silencio, y escucho la voz angelical con quien yo sueño”…
“Siento las caricias de alguien quien me consuela, quien me quiere también en el desvelo”…
“La maravilla de la vida, la magia de lo que yo anhelo, las ansias de vivir y disfrutar aquello que desde allá, desde el cielo, donde estará siempre mi maestro… y así también yo lo sueño”…

Son las sensaciones y pensamientos a través de una interpretación quien seguramente preguntará y responderá aunque cueste a veces creerlo, es como la vida misma en ese diminuto contexto, donde van y vienen imágenes, donde hay muchos sueños, donde se sienten caricias, donde el maestro vela así tanto por su cuidado y por su alma para darle consuelo, donde dos corazones palpitan, donde no hay penas, donde todo es posible aunque parezca incierto, donde dos almas se unen en un baile que durará lo que Dios así lo tenga previsto en este mundo imperfecto, pero que todo habrá de llegar en el momento correcto, para quedarse y dar continuidad a una historia de amor maternal más allá de lo que nadie podrá entenderlo, es ese amor, esa pasión, esos deseos que apenas interpretamos otros pero que estamos muy lejos de poder comprenderlo, sin embargo aun así brindamos con alegría, con dicha y amor para que por siempre dure esa unión bendecida desde ese bello lugar allá en el cielo…

“Alguien quizás escribirá y pintará mi historia, alguien quizás verá lo que yo tanto quiero”…
“Algunos me enseñaran mil cosas, algunos me guiarán y me dirán como hacerlo”…
“Algo dejaré yo por mi paso, algo me dejarán en mis momentos y algo será tan cierto”…
“Y algo viviremos juntos mientras el Universo confabule a favor de todos los nuestros”…

Este periplo y aventuras desde el recinto los cielos tampoco ha sido fácil, pero el tiempo de Dios es indiscutible y perfecto, sin desatino, sin improvisaciones, sin preocupaciones, porque el renacer de la vida es una rutina que continua en total movimiento, y así el tiempo transcurre en el vientre de una madre que anhela y sueña con ese día, mientras en espíritu ella continua tomada por las manos de su amado maestro, aprendiendo en cada paso de él un sinfín de oraciones, de poemas, y hasta de versos, que le hablan de una vida, que le bendicen su aventura y que ella cambiará bajo sus propias reglas y sus propios momentos…

Y acá en esta tierra bendita, acá desde las montañas andinas, sus amados padres continúan preparando su llegada, la de esa Princesa quien ha de llegar desde el cielo, mientras ellos dilucidando un nombre que ya está reservado desde tiempo atrás sin entender que ya es un hecho, quien entre los albores del tiempo, donde todo es posible, donde todo será en ese instante perfecto, aun en este mundo a veces injusto, desconcertante pero maravillosamente complejo, ellos buscaran mil maneras de agraciar todos sus deseos, le enseñaran en ocasiones como torear los avatares del momento, y aun así ella aplicará todo con sus propias manías, con su propio talento, porque ella viene preparada como tromba marina para afrontar al oleaje de cada momento, ella es y será así tan ella como ese ángel quien desde el cielo siempre saltó sobre la congregación en cada pregunta, en cada respuesta, que en ocasiones dejo a muchos en total desconcierto, y donde el maestro quizás le permitió afrontar sus deseos y aventuras en esta tierra, esa que el mismo avizoró para dejar que su guerrera y Princesita del amor aprendiese de esta vida mortal, a sonreír y hasta llorar, a escuchar y hasta hablar, a bailar y hasta anhelar dar la carrera que no muchos lograrían más allá de lo que otros tal vez no entenderán, porque ella simplemente es Sophía, una niña quien vino a cautivar, a unir y a dejar un semblante que marcará la vida de unos cuantos que a su alrededor ellos por siempre allí permanecerán…

Esta historia tal vez intento yo re-escribirla, intento yo contagiarle, intento yo mantenerla en el vilo, no sé si ha de ser un poema, no sé si son versos desde la alejada estepa, no sé si podrá ser un canto que redunda desde la algarabía de su esencia, ha de ser ella esa musa por quienes los poetas ríen y lloran a través de recuerdos que inundan todos sus dilemas, no sé si ha de ser pintada sobre un lienzo, no sé si a través de un sinfín de palabras compondrán a esta pequeña obra maestra, esa que deseo perdurará por siempre desde los mares hasta más allá de las arenas, no sé sin son los colores de ese sueño que me inspira a jamás yo perderla, no sé realmente como expresar esos sentimientos que me conmueven, que me tientan y hasta me llenan, quizás solo sé que alguien desde el cielo me indica y me susurra como plasmar la magia en cada letra, con profunda humildad, con pasión y devoción y hasta con sutileza, con el argot de una vida que gira a nuestro alrededor y que pretendemos siempre mantenerla, que también inspira sublimemente a ese artista, a quien transforma todas estas palabras de cada capítulo en una imagen casi perfecta, a quien ella llamará en vida Tuto, porque tal para cual son imagen en el espejo de algo asombrosamente idénticos en sus esencias, ella ya lo vio desde el cielo, lo detalló, lo marcó, lo atraerá a su mundo y lo bendecirá por siempre en este viaje que inicia su tiempo bajo la luz de un amor por quien ella aun en el vientre lo sueña, es todo un dilema, es toda una obra maestra, no de nosotros, no de quien escribe, ni de quien pinta, ni de quien dibuja la silueta de una niña a quien se querrá como a una Princesa, es ella misma quien se trae bajo la manga sus jugadas, sus malabares, sus artimañas, entre ardides y estrategias, para que todos la escuchen y en ocasiones hagan lo que ella quiere que sea, es toda una artista quien nos enseña, quien nos conmueve y quien nos encontrara a través de nuestras almas lo elemental de nuestras esencias…

“Ay Mamá, siénteme, escúchame, guíame, aquí yo estuve, aquí yo estoy, aquí yo estaré”…
“Ay Mamá, la vida para ti es tan hermosa y tan bella, la vida para mí es la flama que yo mantengo serena, la vida es un canto en la gloria que escuchamos tú y yo en esencia”…
“Ay Mamá, tranquila, tranquila, aquí estuve, estaré y saldré de tu vientre despierta”…
“Ay Mamá, jugaremos las dos, los tres, hasta cuatro, cinco y seis, y muchos más cuando llegue yo ahí, y tú me enseñaras, y yo te enseñaré para que tú sientas mi esencia”…

Imágenes que inundan sus pensamientos, palabras que emanan de su alma y de sus sentimientos, es la esencia misma, es el principio de una vida, es la magia del universo quien confabula más allá de lo que ella sueña por este paso de vida, es la ilusión de una Mamá esperando el arribo de una pequeña niña, de ese angelito, es la sensación de algarabía que las ilusionará toda la vida, son los pensamientos de esa Princesita en este viaje, en esta hermosa aventura, en este ínterin quien al cruzar el umbral del universo hacia lo terrenal, han de llamar por siempre Sophía




sábado, 31 de agosto de 2019

Re-escribiendo una Historia – Capítulo III – Una tertulia que dio el origen a sus anhelos y deseos, desde más allá del cielo…


“Quizás más allá del entendimiento existencial… Los ángeles también le dicen al Maestro, cuanto a veces ellos desean entregar aun en la ausencia desde el laberinto de sus sueños…”

A pesar de lo que se dice, a pesar de lo que se sueña, en ocasiones se vislumbran tanto de esas señales que simplemente escuchamos tantas melodías de aquello que tú ni tan siquiera esperas, y tal vez entre esos cánticos, tal vez entre la penumbra espesa, tal vez en ocasiones sea al alba o al ocaso, donde algunos de ellos y hasta muchos, sentados a los pies de quien los venera, los cuida, los ama y también les enseña, es el Creador quien les cuenta, quien los mira, quien los siente y les infunde esa sensibilidad que se disgrega entre tantas alegrías y a veces entre algunas penas, pero así es la vida, aquí en la tierra, e inclusive más allá del cielo, donde también ellos anhelan trascender esa visión de vida, si tan solo lograsen bajar aunque sea en un segmento de ese tiempo, aquí en la venerable tierra donde todo es posible más allá de nuestro entendimiento y nuestra entrega aun en los desvelos...

Eran varios de ellos en aquella reunión tan abierta, quienes con ímpetu, con pasión y devoción, con mucha curiosidad y con deseos de ver y sentir aquello que no entienden desde el glosario de su sapiencia, pues ellos se manifestaban con algarabía a través de mil maneras, pero en ese momento solo uno de ellos ese día logró destacarse en el bululú de esa adorable fiesta, ya el maestro lo sabía, lo había notado, conocía de sus esfuerzos, de esas mil preguntas, de esas inclusive mil respuestas por quien ese angelito generalmente dejaba a otros con la boca abierta, porque su deseo iba más allá de lo que otros quizás querían, y así de esta manera nunca dejaba escapar oportunidad alguna, no perdía un ápice de tiempo en cualquier tribuna abierta, siempre se destacaba manifestando las ganas de señalar aquello que quizás desde acá nosotros especulamos hasta con algunas velas, y a pesar de la esencia fiel a la verdad, a la existencia, a la vida espiritual, a la vida eterna, lejos de lo trivial, de las incongruencias, de a veces esas limitaciones en un mundo terrenal donde todo puede ser a pesar de tantas penas, simplemente quiso arriesgar un tanto de su espíritu por la oportunidad de participar en esa carrera por la vida, aquí donde nace la vida, donde todo prospera y en donde en ocasiones también regresas cuando la campana suena, porque en ese llamado no existe una espera, ni corta, ni larga, es simplemente cuando tú la escuchas, atiendes y subes sin chistar a pesar de las tristezas...

Ella sería ese angelito, ese quien sería elegido por el Creador para vivir en las tierras venezolanas, allá por la cordillera andina, la niña quien bajaría desde allá, desde las nubes, de esa post vida por quien los humanos tanto anhelan, ella convertida en una pequeña Princesa, una niña a quien llamarían en un futuro cercano, aquí en la tierra como la pequeña Sophía, juguetona y preguntona, directa y muy abierta, sin pretensiones, sin vacilaciones, a veces escurridiza pero atinando ante su presencia, así preguntó y preguntó, comentó y hasta sonrió, nunca lloró, en ocasiones cabizbaja así quedó, pero no por las dudas, ni por lamentos, sino por salirse siempre con la suya, esa era ella allá entre los cielos, ante el Creador todo un volcán de sensaciones y por supuesto llena de ilusiones, de esperanza y de amores, quien para todo siempre había una respuesta, y ante sus preguntas siempre había certeza de todo aquello que su gran maestro ya sabía con antelación a su espiritualidad, a su humanidad, a pesar de estar allá en el cielo donde todo se muestra, tal vez no esa maravilla perfecta, pero si alguien especial a quien el Creador le otorgaría una vida para compartir sin ninguna preocupación o pena...

Y de esta manera entre tanta curiosidad, tantas ilusiones y añoranzas, los ángeles desde los cielos cuidan y velan a tanta gente, siendo todo esto un misterio desde el universo, y a través de ese espejo espiritual abstracto pero sin complejos, donde todo pasa sin contar el tiempo, donde el maestro siempre vela por cuidar a sus guerreros, porque a pesar de las batallas que se libran a través de los tiempos, ellos aprenden y enseñan todo con el mayor esmero, y así ella comenzó su periplo desde el cielo, simplemente para pretender sin ningún titubeo, queriendo conocer más allá de lo que el maestro les enseño allá en los cielos, de esa vida terrenal donde no hay nada perfecto, pero entendiendo que desde siempre quiso sentir la calidez de ese amor eterno, el de una madre por quien siempre sería la imagen de quien ella soñaría más allá de todos los tiempos, el de un padre por quien se desviviría en sus momentos hasta acariciar todos sus desvelos, el de unas abuelas quienes se moverían sin despertar la sospecha detrás de sus sueños, de un tío algo loco, creativo y adorable a quien ella llamaría a su manera aun desde el cielo, y de un montón de personas que conocería a través de sus andanzas entregándoles lo mejor de todo su sustento, así le decía ella al Creador, jamás yo te defraudaré ni tan siquiera en el peor momento, porque todo sucedió, todo sucede y todo pasará como ha estado escrito desde la llegada de ella a este mundo universal y supremo...

El Creador sonreía de todas sus suspicacias, de sus peripecias, de sus preguntas y hasta de sus respuestas, todo un sinfín de dilemas, de tinturas plasmadas a través de un lienzo magistral por quien un artista se impregna, se ilusiona y hasta lo venera, cual musa universal ve la magia entre las aguas y las arenas, entre nubes llenas de ilusiones y esperanzas donde una niña se empeña, en cruzar el umbral de lo espiritual hacia un mundo terrenal donde las aventuras le esperan, así comenzaría la transición de un tiempo del más allá, a un tiempo de nuestra realidad, en el vientre perfecto de una madre quien la espera, donde mientras tanto su tiempo lo pasa formando su perfil acá en la tierra, ella allá desde el cielo continua aprendiendo acerca de sus andanzas, acerca de lo que el Creador le ha dejado como constancia, que disfrutara un poco de cada aspecto que la vida le depara, que mirara a las personas como maestros por donde todo pasa, que escucharan de sus caprichos y de sus silencios, de sus secretos y de algunas palabras que para algunos dejara sin aliento, porque su destino fue marcado, escrito y labrado por el mismo Creador allá donde todo es posible, allá desde laberinto del cielo, donde sus sueños se harán una realidad porque todo es y quizás...

Y entre estas letras de este interminable poema, entre las frases de unos versos que quizás nos recuerdan, entre la composición de una melodía que surca los cielos sin ninguna pena, entre el canto del jilguero donde cada mañana siempre ella despierta, entre el sonido del oleaje en aquella playa donde el sol tal vez la calienta, y entre las tantas tertulias del Creador con esa Princesa quien aguarda en el vientre de una bella Reina, vendrá ella como una tromba a inundar de pasión a esa familia sin ninguna vergüenza, donde quiso, quiere y querrá su Maestro tanto darle para que nadie nunca dude acerca de sus proezas, donde ese tiempo de vida será el que marcará toda una entrega, donde las campanas sonarán desde el cielo anunciando la llegada de una Princesa, y así ella sobresale más allá del cielo manifestando sin miedo que dará todo sin guardarse nada bajo su esencia, porque ella es y será por siempre ese ángel especial quien Dios Creador del cielo y de la tierra eligió para venir a un país llamado Venezuela, muy a pesar de los cambios, muy a pesar de las inconsistencias, pero que la magia habrá de llegar a esa familia por quien tanto amor ella entregara en cada momento con su presencia...

Todo ha sido dilucidado desde el cielo, todo ha sido escrito sobre las arenas, para que dure el tiempo perfecto sin cuantificar cual es la meta, donde el pasado y el presente se conjugan con un futuro tomando todo en cuenta, y así él ha sabido escuchar de todas sus plegarias, de todas sus faenas por el mundo imperfecto, de sus andanzas y sus incursiones mientras un ángel es hasta que le toque convertirse en esa adorable Princesa, entonces es como el oráculo, es el misterio mismo, son los secretos que yo intento dilucidar más allá de mi entrega, donde creeré todo aun cuando yo no lo entienda, donde siempre escucharé su cántico aunque así más nadie lo sienta, donde supe, sé y sabré de una tormenta que intentaré convertir en un poema y donde yo escribiré cada vez que yo pueda acerca de sus peripecias, allá en el cielo como aquí en la tierra, y donde quizás todos preguntarán porque y cómo fue su elección allá desde el cielo, aunque yo no participase en ese dilema, porque simplemente ha sido el Creador quien me enseño como plasmar la vida de esa Princesa, esa niña a quien llamarían Sophía, la bella niña por quien muchos a través del tiempo siempre hablarían y donde mi labor esencial es jamás dejar de que olviden como llegó ese ser quien nos llenará con su presencia, desde lo trivial y existencial, pasando por lo espiritual y universal, porque no existe nada oculto entre este asombroso universo y esta bendecida tierra, es el lugar que destinó Dios para que Sophía viniera, donde todo puede suceder sin tan siquiera saber cómo pasó entre los designios de Dios todo poderoso y Creador y este angelito convertido en una bella Princesa...


sábado, 24 de agosto de 2019

Re-escribiendo una Historia – El Viaje de una Princesa llamada Sophía… Capítulo II – La elección perfecta en el momento correcto…


“Se ha dicho a través de los siglos… El tiempo de Dios es perfecto, y solo así con la creencia y fe se esperará por lo soñado y hasta por lo bello…”

En ocasiones y a través de la historia, el creador ha de imprimir su sello de su mayor proeza y gloria, ese desde donde algunas niñas sueñan y anhelan desde temprana edad convertirse en ese ser devoto y protector, generador de vida, cultivando esa pasión en la concepción de un inocente ser, ese quien habrá de llegar para el mundo ver, quien habrá de sentir y escuchar para intentar entender, quien junto a sus seres queridos aprenderá a crecer y entonces ella con su devoción maternal intentará concebir, atesorar, cuidar, velar, estimular, amar y querer a ese bello e inocente ser, por quien en su vientre habrá de llevar en el momento más sublime de su vida, en el momento más importante dentro de su familia, y así de esta manera el Creador y el universo habrán de confabular en esos años para satisfacer esas peticiones y esos sueños, dejándole ver que todo en esta vida tiene su momento y su tiempo, ese que se dice a través de los tiempos es el perfecto, es el correcto, más allá de esas ansiedades y más allá de esas contradicciones en un mundo a veces extraño e imperfecto…

Y entonces así fue el momento en nuestro maravilloso universo, cuando los ángeles entonaban ya la melodía de aquel hermoso concierto, en donde el cielo dejaba sonar campanadas escuchándose a lo lejos, donde la magia y la ilusión se integrarían como fantasías en este mundo real, verdadero y hasta muy cierto, allí entre las montañas, allí entre las cumbres andinas de un país donde el Creador decidió que uno de los suyos bajase a estas tierras bendecidas durante este tiempo perfecto, llenándole de luz, de energía, de ilusión, de inocencia y de amor a un ser quien crearía en ocasiones desconciertos, pero quien dejaría una huella imborrable en cada paso asumido porque así estaba escrito a través de los tiempos, y quien nunca dudaría la devoción de una madre quien nació para dedicar su vida entera sin mayores contratiempos, y entonces solo el señor así cuidaría su permanencia durante cada momento, más allá de las elecciones, de esas decisiones y de esas situaciones que a veces no entendemos y escapan a nuestro entendimiento, y tal vez en esos contradictorios momentos…

Bendecida ha sido la señalada, bendecido fue quizás ese día, bendecido fue ese vientre quien a través de su tiempo allí llevaría, al calor de su ritmo, a la tonada del día, a un ángel quien bajaría desde allá de los cielos, a un ser quién encontraría sorpresas, vivencias, lecciones, enseñanzas y experiencias, y quien realmente uniría en total desconcierto, a una gran familia, a mucha gente, a un montón de niñas, inclusive a unas personas quienes serán las correctas guías, en un mundo lleno de controversias pero donde ella aprendería a través de su tiempo, el significado de la vida, el significado de estar en esta tierra, el significado de amar en estos tiempos modernos, y donde a su tierna y bella madre por siempre llenaría de amor y de gloria, de ilusión y de horas, de esas interminables, inolvidables, atesoradas y añoradas horas, donde realmente la lección dejaría a quienes por siempre Sophía marcará a través de este viaje, el de una vida que jamás termina ni culminaría…

En el advenimiento de la vida, muchas sorpresas ella consigo por supuesto traería, a esa tierna, dedicada y bella madre a quien conocen en este mundo como Adriana, al paso inequívoco de su amado padre a quien conocen como Tuti, a unos tíos innegables a quien ella llamaría en su momento Tuto y el tío Jorge, a esas abuelas por quienes ellas locamente se desvivirían, por darles todo, por entregarles más que amor, por complacerla sin contemplación, por enseñarles ellas lo que el mundo esperaría más allá de su condición, a un abuelo loquito por quien ella habrá de soñar con total descontrol, y al otro por quien plasma y se compromete, por quien simplemente intentó, intenta e intentaría re escribir su bella y conmovedora historia, solo por devoción, honor y por mucho amor, a cuantas tías también llegarían, a cuantos tíos ella obviamente encontraría, a cuantos primos y primas ella simplemente tocaría, a cuantos amigos y amigas en su momento la esperarían, a ese grupito de niñas que con mucha alegría ella posteriormente sabría que juntaría, para simplemente entre todos aprender, para juntos comprender, para juntos intentar creer y también entender que ella vendría desde otro mundo, que ella vendría de un bello universo, quien llegaría de más allá de los cielos, por decisión y convicción de nuestro digno Creador, su guardián y protector, quien eligió con total devoción a una mujer quien en su vientre él designó, para albergar a ese ángel especial por quien todos en algún momento aprenderemos más de una lección, y por quienes todos nos dedicaremos a escuchar con amor, mil cuentos, mil historias, mil travesuras de esas intervenciones y aventuras que con mucho humor, esas que terminarían diciendo que esa niña, esa pequeña Princesa, ese ser travieso, ingenua, inocente y sedienta de aprender en todo momento, llegaría simplemente para traer lecciones y mucho amor…

Más que a través de una humilde poesía, más que a través de versos plasmados sobre la vida misma, más que una narrativa de una historia de vida, la concepción de la vida en el vientre cálido de una madre a quien su vida ella dedicaría, es la inolvidable música que ha de sonar a través de mil y un días, es la composición musical de un viaje que así se iniciaría, donde habrán quizás mil paradas, mil sorpresas, mil eventos que en ocasiones tal vez ni yo mismo entendería, y a pesar de re escribir una historia que jamás olvidarían, este es su destino, ese que quizás ha sido ya escrito más allá de los cielos, más allá de la comprensión en este mundo imperfecto, donde todos intentaremos cruzar el umbral de la fantasía a los hechos, donde los sueños podrán ser una realidad en la medida de nuestros esfuerzos, donde todo es posible a pesar de tanto inconveniente en nuestro contexto, y donde todos seremos testigos de esta historia de vida que en ocasiones pudiésemos quedar en total desconcierto, pero así ha sido quizás escrita esta narrativa en esta hora, o tal vez es lo mejor que yo intentaré interpretar y así yo simplemente comprendería su belleza y su gloria…

Desde las montañas de los Andes, por allá en la sierra de esta cordillera andina, así ella fue elegida para alcanzar su ilusión y su sueño, ese de ser mama, esa de cautivar con amor y devoción esa motivación en este mundo controversial, pero donde siempre ha de prevalecer el amor, así como al momento cuando su amado hermano al mundo llegó, y entonces ahora es el momento por quien ella solo soñó, convertirse ella en un ejemplo digno de dedicación y devoción, y ser la madre quien en algún momento de su historia tal vez ella se conmovió, para entrar a esta etapa de vida, porque así ella lo vio, lo sintió, lo dejo y dejaría que su vida se llenase de amor, de gloria y con la mayor satisfacción…

Y así comenzaría y transcurriría el viaje de ese inocente pero listo angelito, quien llegaría en su primera parada a este mundo real como una bella Princesa, quien se albergaría en el vientre de una pequeña y adorable Reina, quien más allá de convertirse en madre, mujer, esposa, hija, hermana, madrina y amiga, ella dedicaría más allá de esta vida y de las siguientes, en total existencia, en espíritu y vida, en el alma de cada uno de esos días, con total devoción, con total cariño y amor por aprender un poco de ella, un poco de su propio ser, un poco de su entorno, lo sustancial de sus elecciones y decisiones, de sus vivencias y sus experiencias, de lo contradictorio y hasta lo complejo, porque fue, es y será así parte de esta vida, en el tiempo perfecto del Creador, en el tiempo inolvidable por quien simplemente estará lleno de amor, para evocar esos momentos de dicha, alegría, de pasión y hasta dolor, e intentar entregar a través de su alma con total dedicación, el amor por la vida, el amor por quien ha de ser por siempre su adorable y su bella hija, a quien llamarían y conocerían eternamente como la Princesa Sophía…



sábado, 17 de agosto de 2019

Re-escribiendo una Historia – El Viaje de una Princesa llamada Sophía… Capítulo I – Desde el cielo ha de llegar, entre sorpresas y fantasías…


“A veces Dios obra de maneras misteriosas, porque hay labores que van más allá del entendimiento existencial y absolutamente todo ha de tener una explicación, incluso espiritual…”

Era mediados de esos días de Mayo del año 2015, eran aquellos días de un florecer, de un bello despertar, de un sorpresivo momento sobre la sierra merideña, allá por las montañas de Venezuela, a través de un transcurrir nunca igual, donde se escuchaban cánticos y melodías tanto al alba como al ocaso en aquellos días, donde se presumía acerca de la riqueza esencial cual árbol de la vida, quien da señales entre fantasías, quien otorga ese legado que en ocasiones no encontramos y hasta no entendemos, pero cuando todo fluye, cuando todo el universo confabula para traer desde su alborada, trae la magia de la existencia sobre estas tierras bendecidas, y es así como alguien quien desde sus entrañas, desde la profundidad de su ser, desde su tierno regazo, se ve inspirada, se siente con fraternal esperanza, imaginando, soñando y viviendo quizás los mejores momentos de su vida, esperaba las dulces señales que inundarían toda su esperanza, por la presencia misma sobre ese camino, la de un bello ángel quien cambiaría la visión de una floreciente y futura vida, eran definitivamente los tiempos de espera, de una alentadora noticia que daría inicio al despertar de una nueva flor entre el vientre de quien la albergaría…

Así fue, así es, y así se mantendría más allá de eventos y de sucesos, más allá de los designios del universo, más allá de las tareas encomendadas desde nuestro glorioso cielo, donde reposan los ángeles, donde el supremo creador encomienda con amor, fe y esperanza las tareas elegidas, para cada ser que ha de llegar a este mundo terrenal, más allá de su carisma, de su benevolencia, de su gratitud y de cada interminable número de lecciones aprendidas, y en donde cada proceso consecuente ha de formar y moldear previamente el carácter y personalidad de ese ser tan especial, quien cambiaría la vida de un sin número de personas a su alrededor y a quienes en el tiempo increíblemente les sorprendería…

Cual tal capullo de una floreciente rosa, cual semilla de una flor especial germinaría, cual próspera vida ya vendría, pues entre espasmos, entre susurros, entre voces entre abiertas, ahogados murmullos, sonrisas y alegrías, fueron las estrellas quienes alumbrarían el camino de ese ángel a quien en corto tiempo conoceríamos como la Princesa Sophía; Fue el arribo de tal la noticia que ya venía ella en camino y no se detendría, y a pesar de la incertidumbre sobre su aspecto, sobre su género, su llegada, sus momentos, su gracia y su rozagante vida, apuntaría en ese momento como narrador de historias, como quien intenta plasmar a través de una bella poesía, por quien yo intentaría dejar asentado en esta vida, simplemente escribiría una bella narrativa que a muchos nos cambiaría, intentando con la dulce melodía de esos cánticos perennes y de esa música casi silente, una niña llegaría para alegrar y entregar toda su magia, entregar toda su grandeza, entregar toda su riqueza sonora, quizás llena caprichos, llena de innumerables sueños y de fantasías, y entre ese despertar que para muchos sorprendería, interactuarían mucho, participarían muchos, se involucrarían muchos, y formarían parte de sus lecciones, de sus enseñanzas y de su legado, porque así quiso Dios ella fuese parte de este universo mágico y sorprendente, de este mundo terrenal controvertido y displicente, porque eran los tiempos de tal dicha y algarabía que uniría a las almas realmente…

Es a través de ese transcurrir sin igual, donde fluyeron, fluyen y fluirán por siempre las esperanzas, donde el júbilo y los sueños estuvieron llenos en esos instantes de planes y de momentos bellos, incluso como en aquellos cuentos, esos que permanecen a través del tiempo, hubo música, hubo encuentros entre sutilezas, sentimientos, emociones y  palabras que se soltaron al viento, donde todo fue, donde todo es y donde todo será posible, donde las fantasías se harían realidad, donde lo imaginable se convertiría en hechos y en una gran verdad, donde las sorpresas a través de ese transitar, convertirían todo en un florecer, en un despertar, en un tiempo primaveral, donde todo se dejaría a la magia del universo, donde los ángeles mismos al igual que su presencia cantarían desde lejos a través del regazo de un vientre donde germina la vida misma, donde fluye la energía y donde ella se anidaría mientras arribaría a su llegada, a este mundo para encontrarse con un montón de enseñanzas y de sorpresas como antes nadie pudo haber imaginado ni tan siquiera desde lo lejos…

Es tal vez una oleada de palabras, es como una oda, quien entre versos, entre prosas, entre cuentos de primavera eterna, se convierte en la narración de una historia que nace de las fantasías hacia una vida prospera e inusitada, que se origina más allá de las estrellas, donde los ángeles sonríen, donde ellos cantan y hasta lloran, por la alegría, por la vida misma, por la satisfacción que uno de los suyos ha destinado el creador para compartir parte de esas vivencias, parte de las controversias, parte de las aventuras que la nutrirán día a día, donde el cielo azul majestuoso da paso a la luz del sol en aquellos días llenos de vida, donde en las noches en esencia fluyen melodías de algarabía, donde incluso suenan hasta las campanas, donde ya estaba escrito, porque ese es su único destino, es el momento, es ya el tiempo para una pequeña Princesa, una digna hermana de los ángeles quienes nos han cuidado a muchos cada día, y donde ella formara parte de la vida de una bella madre, de un abnegado padre, de unos tíos y primos ejemplares, de esos abuelos que en ocasiones no encontraran hasta que darle, de toda su vibrante familia, de sus amistades, amigos y amigas, cercanos y no tantos, de tantas personas que se cruzaran en su benigna y floreciente vida, donde la magia la envolverá sin mediar tan siquiera palabras y donde la fuerza de su alma es la ignición que da paso a la esencia de esa vida, donde muchos hablan y hablarán más allá del tiempo que transcurrirá, sin poder medir y sin poder imaginar lo que la vida simplemente le deparará…

Y así mismo como las flores en la dulce y enriquecedora primavera da colorido e inicio a la vida misma, es así como este ángel quien desde el cielo fue enviado a cumplir una misión, una labor, un presagio lleno de paz, armonía y amor, porque así mismo Dios quiso fuese parte de esta aventura en un mundo lleno de color, es el viaje de una Princesa que comienza, es el viaje de un aprendizaje y de un sinfín de enseñanzas que comienza, es el viaje de una aventura llena de emociones, de tribulaciones y de sorpresas que empieza, el viaje de la maravilla de la vida da inicio, cantando al regocijo de las aves, al despertar matinal de cada mañana, a la imagen sobre la sierra entre sus nevadas, a la humanidad en estas tierras entre montañas, donde todo puede ser, donde todo ha de ser, donde todo será en ocasiones sin a veces poderle entender, pero es la gloria y la esperanza porque es un suceso de esos pocos que alguien cuenta entre letras y muchas ansias, donde la realidad se funde con la fantasía, donde convergen los sueños llenos de ilusiones y de imaginación desde la alborada, donde muchos seremos testigos de esta bella y hermosa anunciada, y donde ese despertar ha de ser el inicio de una narrativa que comienza en este capítulo, más allá de la poesía, más allá de la misma esperanza…

Quizás es más que una vida, quizás es la emoción que nos embriaga, quizás son unas humildes letras de un narrador y contador de historias quien intenta plasmar sin dejar más que nada, quizás la ilusión de dejar como legado algo que una vez quiso hacer cuando no pudo llegar más allá de lo que un sueño le emanaba, y es a través de esas señales, esas que llegaron para avisar, las de ese ángel convertido en una Princesa quien traerá amor, algarabía, espasmos y sorpresas desde donde nadie realmente lo esperaba, y donde todo fluye con razón o sin ella, con la luz del universo, con el canto de los pájaros, con la melodía de su hermanos quienes le cantan, quienes le cantarán, quienes le aplaudirán e incluso siempre la verán en un intenso y floreciente viaje que nació desde la esperanza, que nació desde un amor sublime y correcto, y donde Dios quien desde sus predios, desde ese mágico universo otorgó tanto amor que lo llevó más allá de lo que tanto cuida y tanto dio, da y dará por siempre a través de esas historias, que en ocasiones deben escribirse desde esos sueños quienes por siempre nos acompañan…

Y así transcurre esta anunciada, la llegada de un viaje sorprendente a través del cosmos, a través de los cielos, a través de las estrellas, con el acompañamiento de los ángeles, a través de estas tierras entre las montañas, a través de la hermosa sierra andina donde el creador dijo y decretó simplemente su llegada, donde todo comienza y donde nunca sabremos cómo y cuándo ha de terminar, porque es el momento de re-escribir la historia del viaje de una Princesa a través de una vida donde la tierra misma es quien simplemente la llama…