martes, 9 de junio de 2020

Capítulo XII - Historias que se cruzan, de ayer y de mañana, suenan campanadas, suenan los destellos de un milagro, es mi ángel de la guarda quien trae los sonidos junto a un hermoso rosario…


No es de noche, es aun pleno día... Mirá” los rayos del sol que iluminan los abetos por allá en la serranía, tal vez un poco más allá sigue siendo toda una algarabí... Se acorta el tiempo y su hermana ya da muestras de salir en su momento, y mientras tanto la vigilia desde los cielos va surcando esas melodías que a lo lejos ya van cantando... ¿Quién? ¡¡¡Preguntan por ahí!!!... Los ángeles desde el majestuoso vecindario, allá por las nubes, allá desde el cielo eterno, donde solo la inocencia y la bondad vienen entonando, tal vez hasta esas canciones para la bailaora de flamenco que va calando, la de aquella niña, la de borlas blancas sobre tela roja y faralaos que adornan por siempre con gestos y mucho trapo, alza la mano, gira su cuerpo porque ella encabeza la balandra de Isabella que llegará prontamente mostrando tanto, para alegrar nuevamente la vida en estas tierras donde ocurren a veces los venerables Milagros...

No es de noche, es aun pleno día... Escuchá” sí, allá a lo lejos los versos de amor y hasta muchos otros cantos, se confunden con el viento, se diluyen entre sonetos, a través de las ramas, el de las aves, el de ese jilguero que canta por la mañana cuando la luz despunta entre rayo y rayo, cruzando las nubles, atravesando la diana para cantar Victoria, porque ella llegará para disuadir la nueva generación de chavales en este día santo, tal como lo hizo en la antesala la bella Sophía, quien marco la pauta, quién señalo el camino, pero tuvo que retornar hasta el cielo sin entender el porqué entre tanto llanto, sin embargo ella no abandona a los suyos, aunque no la vean en este presente donde se mueven los del corretaje y los otrora del vecindario...

No es de noche, es aun pleno día... “Sentí” sí, y solo déjalo fluir, porque quizás entre estas palabras que el narrador de esta historia les deja desde un corazón por quien ríe y llora, por quien cuenta y cuenta entre poesía, versos y sueños de gloria, deja a sus anchas un pequeño homenaje a quien fuese su musa, a quien sigue siendo su inspiración más allá de esos sueños donde en ocasiones la ve, la escucha, la siente y ella le dice: “No te preocupéis, porque todo estará bien…” Y ella entonces le suelta esa sonrisa entre su jactancia y picardía para que él entienda “Solo plasma mi alegría, aquella que no terminé de dejar porque tuve que regresar…” ¡¡¡Ay mi Señor como a veces me cuesta un montón, encontrar las palabras y describir una pequeña historia de amor y dolor, con pautas de algarabía, de bromas, de espasmos y galanterías, de esas tal cual picardías, al estilo muy propio de aquella niña de aquellos días, la que aun todos recuerdan como la Princesa que llegó para esos días!!!...

No es de noche, es aun pleno día... “Dejá la vaina mijito”, dijo la señora quien la cuidaba, la mamaíta quien le encontraba todos los trucos y las mañas, esas manías que ella siempre sacaba, pero con quien nunca pudo doblegarla, porque los años no pasan en vano, y las vueltas de la vida van más allá de esos recovecos que no es cuestión de suerte y menos de su abecedario, y así pues ella dejo en todos un poquito de su intensidad y más sonrisas que algún otro llanto, de jugadora de futbol y come caraotas a escondidas, pasando por los pancitos con algo de queso y mantequilla, ya la mamaíta lo sabía, le había tomado la caída y sabía como capotearla al estilo de su propia faena, es parte de sus cuentos, de sus anécdotas y de su historia, de esos momentos que yo pretendo dejar de a poco aquí, para que en algún momento Isabella lea parte de su vida, aunque poca pero muy diversa, en ocasiones entretenida, a veces algo extraña pero tan cierta, y donde en cada capítulo publicado algo dejo de ella, tal vez a mi manera, recordando siempre sus palabras, “No te preocupes, todo va a estar bien”…

No es de noche, es aun pleno día... “Ahora suspirá”, sí, es contigo, quien lee esta pequeña historia llena de humor, de tristeza, de ilusión y algo de melancolía, como la vida misma, porque yo deseo que suspiren mientras leen esta sampablera, porque la Victoria ya está cerca, ¡¡¡SI!!! ya es cuestión de días, esa barriga sí que pesa, bien cuidada, bien abrigada, sin muchos saltos, sin muchos desatinos, tal vez algo tranquila, diferente por supuesto, y con sus propias líneas, ella regocijada en el vientre materno, escuchando y sintiendo los latidos de su madre, la mejor Mamá, la de ayer y la de estos días, quien cada noche y cada día le bendice y le expresa cuanto amor está presente a cada hora de estos bellos días, y quien le contara acerca de esas historias de su vida misma, desde su infancia hasta el día que el milagro nuevamente ocurriría, porque todo es parte del mecanismo del universo concatenado con la sincronía de nuestra vida, y porque se dice que todo está escrito, para Isabella, para Sophía, para Adriana y también para su papá Edgar Molina, y por supuesto para este narrador de historias que asumió el papel de un errante trovador de amores, de penas y también de alegrías...

No es de noche, es pleno día… “Ay Carajo”, ¡¡¡Sí!!! Como esos sobresaltos coloquiales que en ocasiones los dejamos cada uno de nosotros en el vecindario, desde ayer hasta hoy, y seguirá siendo mañana y quizás por siempre, tal vez la escucharemos a ella repetir nuestras manías, nuestras ocurrencias, nuestro folclore, porque es parte de nuestro legado, de la mejor manera posible y entendiendo que el mundo hoy sigue evolucionando, cambiando de una u otra manera, en ocasiones para bien, en otras para aprender, y a ella le tocara lo mismo, porque la Balandra ya está navegando, viene con las velas a sotavento, amainando esos vientos de cambio, junto a la bandada de gaviotas, junto a los delfines y a las maromas de estos argonautas, entre valles y montañas por la Serranía, cruzando nubes en tiempos tal vez de cuaresma o de luna llena, no lo sabemos, porque el único que dispone es el Maestro redentor de los milagros, y quienes a pesar de haber ya cruzado por estas corrientes, pues ellos aun se sienten y se comportan como la primera vez que todos en su momento los auparon y los llevaron, padres primerizos nuevamente, esos de pañaleras, de teteros, con el coche, los paquetes y el vainero que deben llevar cada vez que salgan a cualquier lado... Insisto es la vida, es el universo, son los ángeles quienes los cuidan y comandando la tropa sigue la líder siendo la Niña Bailaora, cuidando a su hermana que ya está llegando...

¡¡¡A Dios, sígueme dando luz por todo este relicario, por esta sampablera de palabras, de entuertos armados como un canto, de versos y no tanto de poesía, pero si con algo de humor, un poco  de chispa y algarabía, simplemente para recordar a mi Princesa a quien siempre será mi traviesa Sophía, a quien le dedico estas líneas cada treinta días, a quien le escribo parte de su historia y de su corta vida, a quien le entregaré estas anécdotas, a su madre quien es mi hija, y a su hermana la que pronto arribara y la llamarán Isabella Victoria, porque será bueno ella lea en el futuro de algo que no podrá vivir, pero si tal vez sentir por quien se escuchan hoy los cantares, las campanadas y los cánticos de ese amor que ella ha dejado en nuestros corazones!!!...

¡¡¡Ay Dios sigue dándome vida, algo de sabiduría, conciencia plena, imaginación y esas ganas de continuar plasmando lo que hoy trato con tanta alegría, continuar escribiendo, continuar narrando algunas historias, algunas novelas, algunas poesías, algunas dedicatorias, porque eso lo encontré como ese salvavidas, ese artificio que me deja plasmar desde mi ilusión y hasta las fantasías, porque así como agradezco a mi niña, a mi pequeña Princesa Sophía, he de agradecer también a la Princesa Isabella, quien será parte de esta historia de vida, y quien me dará aún más estimulo quizás para seguir escribiendo un poco de todo, incluso hasta parte de mi historia de vida!!!...

Hoy cariño, en este capítulo un poco de todo, de ti, de tu bella hermana quien está por llegar, de tus padres y hasta de mi, y luego aportaré un poco de aquellos que también siguen siendo parte de ti, pero todo a su tiempo Princesa, y hasta este momento, te agradezco también a ti, si a ti, a quien ha llegado hasta aquí leyendo esta sampablera de palabras versadas con algo de alegría, con algo de emoción y hasta de melancolía, porque recuerden, es simplemente un pequeño tributo para que nadie la olvide aun en los tiempos de celebración y de alegría, aun entendiendo que no estás presente, pero que estás aún más cerca de lo que muchos no ven en estos días... Quien te siente, quien te quiere, quien te recuerda, tu errante caballero de mil palabras para el cielo, tu narrador de tu historia y ahora la de tu hermanita, simplemente… Esdras… ¡¡¡Gracias!!!...


sábado, 9 de mayo de 2020

Capítulo XI - Son de Uva, Cereza, Fresa y Mandarina, de colores vivos, de sabor acido-dulces, de particularidad entre sus texturas, así como tú fuiste, eres aun y seguirás siendo más allá de tu ausencia en estas tierras…


Ese aroma a frutas, ese sabor a veces dulzón, entre lo empalagoso y acido en cada ocasión, ese colorido y textura que según tu opinión, se asemejan, se parecen, te divierte y te entretiene en cada banquete que al filo de la primavera, o a la entrada del calor en un ardiente verano, estimulan tu desafío por la búsqueda de tu inagotable y envolvente amor, sea en esos sueños recurrentes, donde voy yo sin condición, donde otros han llegado si saber cómo ni cuándo llegaron a ese rincón, o en los encuentros de hoy, de mañana y de siempre mi Princesa, porque como te he manifestado en reiteradas veces, tú eres y seguirás siendo la musa que aguarda por ahí en esos rincones de mi ondulación, a veces para verte, tal vez para escucharte, o sentirte, y en ocasiones dejarte, ir allá o acá, tal vez más allá, a esos lugares donde intento yo mantenerte, en mi atribulada conciencia, en los laberintos de mi mente, en el alma solitaria por quien yo continuo la ruta del marchante displicente, cual Quijote y no de La Mancha, por quien el iniciante escribano, como dijo alguna vez una gran amiga, quien aun en cautiverio deja plasmar tantas ocurrencias y momentos a veces mágicos y otros desdeñados de la urbe otoñal de mi edad y de los susurros ocasionales tuyos que me reavivan sin lugar a duda y sin piedad...

Un decimo día de un mes más mi querida Sophía, el tiempo pasa cariño mío, nunca en vano, pero si tal cual entonado, con esas melodías que a veces nos atiborra de melancolía, humanos al fin, seres expuestos a mil penas y mil alegrías, a las consecuencias de nuestras acciones en la vida, por elección y decisión, para bien o no para tanto, pero a fin de cuenta solo honro mi compromiso de situarte aquí y en cuenta, de recordarte y no simplemente hoy por ser una fecha que yo mantenga, es cada día, es cada noche, es en cada ocasión donde yo te vea, te escuche o te sienta, porque de ese periplo realmente ya he perdido hasta la cuenta, y no importa mi Princesa, porque yo termino entendiendo que el cariño en cada ocasión ha de ser sincero y desde muy dentro, para hacerme más digno de escribirte, de plasmar mis alegorías, de en ocasiones mis preocupaciones y de mi afición por exponerte los colores que yo pinto en cada día de mi vida...

Pero retornando a los aromas de esas frutas que me recuerdan a ti en ocasiones sin saber a qué se debía, tal vez los rojos y las pepas se parecen a tu vestimenta, esa la de la “Bailaora Atrevía”, esas que con flecos que ondulaban como la gitanilla llena de alegría, quien pretendía no solo eso, sino también patear la pelota como futbolera de la correría, esa que deseaba brincar, saltar y hasta gritar, aquí está la Flamenca que ha bajado al pasto verde sin pedir ni tan siquiera la utilería, porque al paso de tu entereza siempre prevalece tu propia esencia y tú naturaleza, quien como la cereza y no de marrasquino, o las fresas de quizás de Bailadores, encendían toda esa pasión vino tinto cual valga la gloria y tu alegría, como en aquella ocasión cuando ambas vistieron la camiseta que aun yo recuerdo con mucho amor, y quien las muestro porque vale siempre la pena mostrarlas con tanto amor, la de nuestra marca, la que aún está por verse, la que aun nos debe un lugar en la élite, y donde tú siempre los apoyaste, y ahora desde allá, desde los cielos continuas apoyando, para que la magia haga su trabajo consecuente, y celebremos algún día con la algarabía de la gente, y entonces quizás sea “Isabella quien cantará Victoria”, diciéndote desde aquí hasta más allá del cielo, “Por fin lo logramos hermana a pesar de tantas veces”, porque de la Vino Tinto sale el vino de esa uva que a veces es tan dulce y tan amarga, lo que nos identifica entre tanta y mil gentes hasta nuestros días...

Cada momento de tu calendario, donde no marcas tiempo ni lugar, como tampoco ese espectro coyuntural que nos sigue a cada paso de nuestra vigilia, pues tu vigilas, tu proteges y tú cuidas, desde esos lares de tu noble lejanía, que es quizás más cerca de lo que yo creía, el arribo y desarrollo de tu amada hermana “Isabella”, como también continuas cuidando a tu adorable reina, quien hoy se siente más Mama que siempre, quienes hoy al igual que ella celebran así este loable día, y ella vive intensamente cada día, tu bella madre, mi amada hija Adriana, no sin recordarte y amarte más que nunca cada día, pero si entendiendo que la gracia de Dios, de los Ángeles, de ese grupo élite a quien tu perteneces, son participes y cómplices de estas circunstancias, la de regresar un poco de esa alegría, aun cuando en ocasiones nos entristece tu impetuosa y triste partida, sin embargo quienes te amamos, quienes en ocasiones hablan acerca de un momento de divinidad, de esas ocurrencias simpáticas, jodedoras y displicentes, tus manifestaciones, tu alegoría tan coherente que apabullabas cualquier comentario hasta de la misma gente, porque fuiste, eres y seguirás siendo tu mi pequeña Princesa, esa irreverente niña genial, suspicaz y ocurrente, donde generalmente y a pesar de la situación, siempre tú decías “No pasa nada, tranquila Mamá, ya pasará… sigamos porque todo va a estar bien”...

Pues es así, bajo ese manifiesto tan tuyo como siempre ha sido, así mismo hoy yo intento fehacientemente ver las cosas, más allá de las contradicciones, del despotismo de algunos pocos, de la desilusión consecuente o de la impotencia de no alcanzar en ocasiones nuestras metas, termino de entender que el tiempo del Maestro simplemente es perfecto, y que todo debe ocurrir en el momento preciso o correcto, y que cada situación y evento forman parte de un plan universal, y por consecuencia solo resta esperar que llegue cuando deba llegar, o suceda cuando deba pasar, y que si no pasa nada, simplemente es por algo o porque aun no es lo esperado, y que así como tú, toda la legión a donde tu perteneces están vigilando para que todo ocurra cuando deba simplemente pasar, tal como lo manda y anuncia el Señor, el Maestro de todos los cielos…

Y volviendo a las frutas, en este caso a las mandarinas, esas de tonos amarillentos y anaranjados, de textura tan particular, de sabor tan dulce como tan ácida en ocasiones a nuestro paladar, me sigue recordando tus ocurrencias, tus anécdotas, tus manifestaciones, esas que en ocasiones fueron tan dulces y tan ocurrentes, como aquellas que otras veces fueron tan acidas y tan sorprendentes, y quizás de esos cuentos que en ocasiones yo escucho, que en ocasiones se dice como hechos tan memorables, eres y seguirás siendo esa musa afrutada, ese arrebato genuino de la naturaleza, que en cada sabor a nuestro paladar, en cada color que he de tocar, y en cada ocasión que yo las veo y palpo en cualquier lugar, me recuerda tu carácter, tu personalidad, tu esencia sin cuestionar, muy de ti, muy de un ángel quien llegó a estos predios para dejar una marca sin dudar, para marcar su presencia aunque corta en nuestro privilegiado lugar, pero que dejó algunas historias que aun tengo yo que contar, tal vez a mi modo de juerga, de versos o poesía, de canticos llenos de algarabía, de una manera soñadora y acaramelada, de esa constancia a la que me aferro para dar un poco de mí en cada capítulo de esta historia de vida, donde quizás pronto cruzaré la historia de vida de tu amada hermana, a quien han de llamar “Isabella”, quien sumará cada “Victoria” por cada propósito que ella establezca en su acontecer de cada día, y quien sé muy bien jamás tú dejaras da apoyarla, de quererla, de cuidarla y de velar por las elecciones de su propia vida, desde ese plano espiritual, ya veremos en que ella ha de convertirse, por supuesto, no en tu clon, ni tu gemela o melliza, porque ella al igual que tú, traen una marca muy personal desde ese cielo desde donde vienen para el interin de esta noble vida, y a ella le leeremos de tus anécdotas, de tus travesuras, de tus ocurrencias, de lo que hiciste y no dejaste de hacer cuando estuviste por estos lares, por las tierras donde tu decidiste arribar en aquellos días, y que tu magia trascenderá aunque ya no estés en los periplos de nuestros días, porque un escribano está aquí para plasmar parte de tú historia de vida, parte de la vida de ella, la de Isabella, parte de la vida mía, y parte de la vida de aquellos que forman parte de esta historia entretejida de esfuerzos, de luchas y de superación, porque tiene aun mucho cuento, tiene muchas letras, muchas anécdotas que contar mientras este aventurero y algo loco andariego ose tener la testa volada en escenarios a veces incoherentes o espirituales, donde por siempre ha de prevalecer la imaginación, los escenarios, las ocurrencias traviesas en algunos casos y la ocasión de disfrutar y del placer de escribirlas por amor al arte y a tu máximo querer, de tu amado escritor de cuentos y de la vida, quien pretende amarte más allá de esta vida...
Simplemente Esdras…


viernes, 10 de abril de 2020

Capitulo X - Desde los lares de un espacio universal, hasta las anécdotas de un sueño muy especial…


Quizás suene a esos deseos simultáneos desde nuestros cielos hasta nuestro propio destino, porque ella nunca escapa a sus intangibles diademas ni a sus anhelos repentinos, desde ese ayer impositivo tal vez por ella misma, pasando por un presente continuo y deslumbrado hacia ese futuro esperanzador y tal vez infinito, yo no sé exactamente como fue, yo no sé ni remotamente como será, pero de lo que yo puede dar fe es de cómo el universo conspira con frecuencia para que ella cumpla sus deseos ni remotamente reprimidos, así fue, así es y así seguirá siendo en el contexto perpetuo de su magia trascendente, aunque lamentablemente su presencia en cuerpo y mente no se mantenga aquí presente...

Quizás como bien saben se cumple un mes más de su viaje a ese entorno universal, donde la compañía jamás allá le faltará, donde su maestro siempre le atenderá, donde hace mil piruetas para jamás olvidar que su paso por este mundo no fue en vano y que su recuerdo intento mantenerlo yo aquí casi que en simultaneo, y así se continúa en ese transcurrir hasta sideral donde el espacio y el tiempo no se cuantifican como acá, donde el día y la noche se confunden sin cesar, donde en ocasiones no hay descanso pero hay tanta paz, esa que nosotros envidiamos mucho más allá de lo que es y de lo que quizás será, y donde ella sigue sus pasos velando por la vida de quien amo tanto, y seguirá amando más allá de esta eternidad, no sé si sea magia, no sé si sea esperanza, no sé si es un sueño al que algunos no debemos jamás renunciar ni remotamente cuando, pero yo quiero entender y aceptar que todo pasa por alguna razón tal vez hasta especial, y aquí mi Princesa Sophía, mi niña bella, sigo yo parafraseando y narrando a mi modo tal vez un poco usual, un poco más de tu vida entre esa realidad y algo más desde lo celestial y universal por supuesto sin ocultarlo...

Quizás los vientos de quien sabe donde vendrán ondeando ráfagas de aroma con olor a fragancia entre un rosas y algo maternal, avizorando se acercan los tiempos de luz en el otoñal, no de nuestro trópico, ni de los monzones o de los períodos del ocaso lunar, mucho menos de las circunstancias o pormenores de un cerdeñal, es más bien de las velas que ondean sin parar, como manantial mañanero a través de las merlinas, porque ella sabe bien que un angelito ha sido enviado desde ese hermoso cielo, quien ha de llegar dando campanadas entre las estelas, pasando a cualquier cometa y surcando el cielo a través de las estrellas, y la llamarán a ese ser especial “Isabella” cantando tal cual “Victoria”, quien derrochará sonrisas que aún permanecen dispersas, pero que ella, sencillamente la Princesa Sophía ha de encargarse desde el cielo de juntarlas aun entre sus peripecias y alegrías, porque de algo si todos recordamos, las cosas se hacían a su paso, a su manera, a sus deseos y sin espasmos, entre risas pícaras y comentarios, esos que dejaban a muchos con esas interrogantes, porque así siempre fue ella, así siempre será ella, así desde sus inicios y antes de aparecer en el espectro de nuestras vidas, ya lo había anunciado, así sería simplemente ella...

Quizás quisiera componer un cantico o una melodía que solo suene a ella, a la niña de las velas, esas que ondean al capoteo de las mil y una tela, que trastabillean y siempre de algo bello siempre suenan, a campanadas de gloria desde lejos, gracias a los vientos que vienen de quien sabe donde, anunciando solo su presencia en este contexto, cual será desde la inocencia pasando por la señal divina del Maestro y de su hermana quien la venera, quien la cuida desde su ascendencia más allá de lo que otros piensan entre cuentos y cuentos, quien no la deja a pesar de su partida de estas tierras, pero quien desde ese lugar hermoso donde ella ha de estar siempre la vigila y le canta al silencio susurrante de las sirenas, porque desde las aguas profundas surge una figura que salva la “Victoria” surcando las olas dibujando su belleza y su silueta, tal vez será nadadora, surfista, acróbata o bailarina entre las mil vendettas, no importa qué ni cómo, ni donde o cuando, porque su bendición ha de obtenerla desde que ha ocurrido ese hermoso milagro, en los tiempos del Maestro, en los tiempos de los Santos, en los tiempos de los Ángeles que solo acuden al llamado de la Princesa sea al Alba o sea al Ocaso, y reitero, no importa cuando llegue, porque de todas formas ella llegará al calor de sus padres que son muy bien amados...

Quizás esta parte pareciese una parodia de la vida a través de las inoculables esferas, un capítulo de una historia que entre magia y fantasía solo ocurre en nuestras avenencias, esos acuerdos que buscamos internamente entre lo espiritual y nuestro contexto hasta lo real, entre lo físico y lo mundano más allá de lo ideal y sobrenatural, pero así quedo plasmado en mi sistema, como una marca que ha dejado una huella, como una anécdota circunstancial que solo en ocasiones ocurren a través de las letras de un Neruda, de un Gabo, de un Coelho, o de Gasset y Ortega, y no precisamente al revés, pero en este caso de un intento de este humilde escritor cuenta cuentos, donde ocurren mil encuentros, donde desde la poesía o los versos irremediables ocupan parte de la realidad humana y en ocasiones pedimos incansablemente deba ocurrir más allá de lo irreal pero en ese entorno espiritual, pues así fue, y así quedo plasmado muy dentro de mi ser, a ella le hablo cada noche, a mi manera y porque siempre le dedique algunas de mis letras, inclusive desde antes que ella naciera y sigo aquí dedicándole un poco más de mi desde estas extrañas esferas, tal vez ella ha sido esa musa por quien los artistas buscan encontrar para dejarse ver entre la muchedumbre viajera, entre esos lectores de oficio, o aquellos quienes siguen solo a sus maneras, tal vez no tan particulares pero si en el contexto de esas irremediables loqueras, pero me dejo al día siguiente quizás más asombrado de lo trivial, pero contento de que solo haya pasado para darme un hermoso bienestar...

Quizás en ocasiones la vi yo desde lejos, sin poder llegar a ella, en ocasiones solo nos mirábamos y yo le sonreía, solo ella con su particular picardía lo asentía, irradiando su magia desde ese lugar donde nosotros aun no podemos llegar, sin embargo y tal vez circunstancialmente era inevitable ese encuentro simultaneo, de esos pedidos que en ocasiones oramos, para bien personal, para bien de los nuestros, para bien de los que estamos y a favor de los cambios, esos cambios que son para bien, para el bienestar, inclusive para volver a sonreír e intentar ir más allá de lo curioso y de lo trivial, y nos encontramos en un espacio, en un lugar de esos que cuentan tantos, ni más allá o más acá, ni tan especial o tan particular, solo un lugar que quizás ella eligió como si fuese al azar, aunque no creo fuese así tan inusual, pero lo cierto es que logro acercarse, ella me miró a la cara, tomo sus manitos en ese instante y solo me tranquilizó, siempre a su manera tan particular “Tranquilo, no pasa nada, todo pasará, y ella simplemente llegará y todo volverá a ser tanto como quieras tu será”, me sonrió, ladeo su rostro, miro fijamente a mis ojos y logro entrar en mi como tromba marina a través de ese espectro sideral, luego se desvaneció sin despedirse, porque no se trataba de una partida ni una despedida, se trataba de dejarnos saber que siempre ella estará ahí, desde el laberinto de su cielo, como los ángeles del vecindario, cruzando los caminos de nuestro destino, pausando nuestros anhelos cual tal espasmo que mantenemos en vilo, y nombro a alguien tal vez muy cercano, o simplemente me asomo, advirtió o presagio un detalle que yo no puedo pasar en vano “Arantxa” fue a quien ella nombró, quizás un mensaje para alguien de su terrenal pasado, quizás una señal de alguien que habrá de llegar en un futuro cercano, o quizás un aviso acerca de alguien que en este momento está algo lejano, pero que representara alguien importante en mi entorno muy cercano, son tantas las preguntas, son tantas las enmiendas, son tantas las hipótesis que eso no paso en vano, ha quedado ahí como una marca en el corazón de un humilde ser humano, obvio para bien de este interlocutor sin importar porque o para qué, y reitero, todo pasa por alguna razón a veces muy especial, entonces así yo dejo plasmado acá esa anécdota de un encuentro tan especial, en el entorno de un sueño muy subliminal, tan vivo como fue así sentido en carne propia, entendiendo e interpretando que mis humildes letras y peticiones siempre han de llegar a su alma, a su noble espíritu, a su laberinto allá en el cielo, donde funde su amor disgregado a través del espectro de quienes por siempre le recordamos, como si ella estuviese presente aun entendiendo ha partido a esa vida omnipresente, más allá de nuestro periplo, más allá de nuestra esencia y de nuestra realidad que no ocultamos...

Cariño he llegado por hoy hasta aquí, agradeciéndote desde mi alma y mi corazón, desde ese espectro espiritual donde tú haces una etapa de vida muy especial, desde donde cuidas tu a los tuyos, a quienes te aman y te recuerdan con amor, por quien tú vigilas con tanta pasión, "Y a pesar de que hoy no se pudo lograr la congregación que tu adorable Madre y tú querido Papá organizan este día de cada mes"... No te preocupes, todos quienes participan y te recuerdan oran por ti desde cada recinto simplemente por circunstancias atemporales y nuevamente habrá la oportunidad de bendecirte cada mes en el sitio que por siempre han de recordarte, porque ayer, hoy, mañana y siempre, has de estar presente en la vida de quienes aun te amamos, más allá de los destinos de quienes aun aquí estamos...

Tu venerable escritor, quien te cuenta tus cuentos, quien te lee, quien te describe a través de esas anécdotas y quien narra tus peripecias y tus andanzas, de esas que acá hiciste, y de aquellas que aun allá yo sé muy bien que tú haces, solo soy el narrador de tu historia quien te ama y te amará por siempre… Esdras…


martes, 10 de marzo de 2020

Capítulo IX - El Milagro de la vida y una promesa desde el Reino de los Cielos…


Así es niña mía, así es mi Princesa por siempre, mi pequeñita Sophía, quizás algunos intentemos un poco entender, quizás algunos podamos apenas ver, quizás creemos a pesar de esas tristezas que en ocasiones nos embriagan de dolor, de angustia y de sumisión a nuestra realidad, alcanzar ese sueño de volverte a escuchar, de volverte a ver, o de volver a sentir aquellas intromisiones que adornaron todo tu hermoso papel, pero también tu desde el reino de los cielos continuas soñando a todo tren, tu a pesar de nosotros imposible poder volverte a ver, tú intentas un poco, tú intentas de todo, tú haces malabares, haces magia, haces de esas cosas que en ocasiones llamamos milagros que emanan de un tierno ángel y de un adorable ser, así mismo se convierten a través de esos sueños tan recurrentes en promesas que quizás trascienden más allá de cualquier lógica existencial en este mundo de ilusiones, de realidades y hasta de plasmarlo todo a través de un pequeño papel...

Un decimo día más de un nuevo mes volvemos a cumplir en este transcurrir de nuestro período existencial, un mes más se adiciona desde ese momento que tuviste que retornar a ese mundo desde donde tú soñaste para envolvernos con tu espíritu, con tu alma y con tú corazón, quien a través de ese cuerpecito lleno de vitalidad, de fuerza espiritual y de amor a flor de piel, nos contagio y nos cautivo a pesar de todo e incluso de nada, y aquí sigo yo mi bella niña, el relator de esta tierna historia que nunca pretendo acabar, cumpliendo ese compromiso que me lleva a mantenerte tan presente como ese ayer, porque sabes bien que yo solo logro verte a través de esos sueños en ocasiones tan recurrentes, donde tú me miras, donde tú me sonríes y con tu lozana y avivada picardía simplemente intentas dejarme entender lo que desde el cielo solo nos dejas tú saber y disfrutar a través de nuestro ineludible papel...

Así tal vez pasan aquí los días, así tal vez pasa el tiempo allá, y tal vez un poco más allá y quizás solo quizás hasta donde el universo nos permita viajar, en esta vida o en la siguiente, o en cualquier otra o a través de esos sueños tan displicentes, esos donde tu manifiestas con ímpetu y valentía el cómo haber trascendido a través de este universo espiritual, hasta este pedacito de tierra donde una vez tú quisiste llegar, sin embargo las ganas de aun abrazar, de sentir, de escuchar y hasta de reír tal como en ocasiones lo hiciste a rienda suelta y sin chistar, ahora tú has estás intentando trascender con el regalo más sublime, más puro y más noble tal como lo queremos entender y aceptar, la de enviar a este mundo que en ocasiones es complejo, temible, contradictorio pero bello, un hermoso sueño convertido en una pronta realidad, enviar a un bello ángel quien en poco tiempo ella arribará, ese bello ser quien de sangre y espíritu una conexión intrínseca ella a ti te unirá,  más allá de cualquier majestuoso poder trascendental, y así ella ha de ser un hermoso ser por quien sonaran nuevamente las campanas, las melodías, la traviata, ella será ese bello ser por quien todos de una u otra manera te harán por siempre recordar, quien fuiste aquí alguna vez, cuando una vez pisaste aquí esta tierra aun bendecida por la divinidad y por la bendición de tu Maestro para hacerlo bien en esta humanidad, porque reitero, tu paso jamás fue en vano, tu paso dejo una huella imborrable, tu paso marcó tal vez un antes y hasta un después, de lo que fue, de lo que es y de lo que hubiese sido sin dudar y mucho menos cuestionar, y aun así por supuesto la vida siempre sorpresas nos dará y quizás, sí quizás, esta es una bendecida noticia que por supuesto a muchos alegrará, sobre todo a ese ser angelical, protector, dedicado y definitivamente una Mamá sin igual, por quien una nueva sonrisa a su rostro para ella volverá, ese ser quien una vez te albergó, quien te tuvo y consintió, quien te educo en el tiempo que estuviste tú aquí y quien su mundo también cambio cuando tú llegaste, hasta cuando te fuiste y ahora cuando está por llegar una hermanita del alma quien la volverá a despertar, como ese ventisca de aire fresco primaveral, quien con ese espíritu ella vendrá desde más allá, al igual que tú lo hiciste para aprender, para amar, para volver este mundo tal vez un poco más lleno de vitalidad, de fuerza para motorizar, para motivar y hasta para cambiar para bien un poco esta controversial humanidad, y por quien nuevamente la música desde el cielo volverá dulcemente a sonar...

Un día 9 tú llegaste, un décimo día poco tiempo después tu retornaste, a ese mundo espiritual desde donde tú te empecinaste en simplemente aquí llegar, para hacer todo aquello que con oportunidad hiciste con tu humanidad, y todavía hoy no sabemos cuándo volverán a sonar esas campanas, esperemos simplemente suenen cuando Dios y el universo dictaminen deban de sonar, porque así está escrito, así está dispuesto por la ley divina y universal, solamente el Maestro del tiempo y de la vida ha de tener esa autonomía tan mágica y tan proverbial, y nosotros aquí los terrenales simplemente debemos festejar, también bendecir y augurar con esos buenos presagios de ese momento mágico que muchos quieren volver a disfrutar, y por supuesto en ningún momento olvidar que tú por siempre estarás ahí, presente en alma y espíritu, auspiciando con todos esos hijos del Señor transformados en ángeles de ensoñación, los cánticos y las canciones de una llegada como fue una vez la tuya en aquella bendecida ocasión provincial...

Así que mi amada Princesa, mi querida Sophía, aquí yo plasmo, aquí yo describo a mi libre entonación, de mi puño y letra estas humildes palabras que siempre vendrán desde este corazón, que como agua de manantial brota en ocasiones sin control, intentando armar con prosa, con poesía, hasta con trabalenguas alguna melodía que entone con tu agraciado humor, algunas de esas canciones que yo escucho con pasión, y que apenas tarareo después de despertar de ese sueño donde tú y yo en ocasiones nos encontramos emanando solamente mucho amor, ese que no se ve, ese que no se escucha, pero que únicamente se siente tan arraigado muy dentro de esta alma loca, de este espíritu a veces desbocado y de un corazón enamorado de esta vida, de la de un ayer que todavía no recuerdo y también la de un mañana que siempre yo anhelo, para encontrarte sin duda alguna en algún mañana, en algún momento e intentar con mucha dedicación, con un poco o mucho más de aquello que no tuve la oportunidad en esa ocasión, aun estando acá en este mundo a veces tan golpeado pero aun con la esperanza de encontrarte más allá, en ese reino de los cielos donde pocas veces he logrado apenas verte, cuando me atrevo a cruzar el umbral de mi realidad a los sueños proverbiales entonando aquella canción, donde ahí te veo aun cuando todavía no puedo tenerte, y aun pidiendo cada día aunque sea cargarte nuevamente sin ninguna condición...

Letras siempre irán, palabras siempre vendrán, sonetos he de soltar, melodías se entonan e historias de nuestra propia vida ahí se rememorarán, siempre habrán de sonar al ritmo de nuestra propia sintonía que entonada con esa música llena de algarabía, de esperanza, sencillez y de ensoñación, cuales entre esas nubes donde por siempre ahí te veo, tu estarás allí sonriente, tal como yo deseo por siempre recordarte, tal como yo ahí intento ahí escucharte, tal como yo te siento sin pensarte, en ocasiones aquí, en otras allá y hasta quizás un poco más allá Princesa, y solo nos resta nuevamente esperar, ese tiempo divino y de Dios tan perfecto, ese tiempo donde la estabilidad, la armonía y la paz espiritual volverá a impregnar la vida de algunos quienes muy cerca de ti, de tu amada hermana quien pronto arribará, y de esos seres que por siempre a ambas han de albergar, ese milagro llamado vida, ese recuerdo que por siempre vivirá, en esos momentos y a través de nuestro tiempo, porque simplemente una nueva ilusión ha de volver a llegar...

De este amado y dedicado escritor de tu historia quien por siempre te venera, te ama, te quiere y en mi alma te tendrá… Esdras