viernes, 10 de abril de 2020

Capitulo X - Desde los lares de un espacio universal, hasta las anécdotas de un sueño muy especial…


Quizás suene a esos deseos simultáneos desde nuestros cielos hasta nuestro propio destino, porque ella nunca escapa a sus intangibles diademas ni a sus anhelos repentinos, desde ese ayer impositivo tal vez por ella misma, pasando por un presente continuo y deslumbrado hacia ese futuro esperanzador y tal vez infinito, yo no sé exactamente como fue, yo no sé ni remotamente como será, pero de lo que yo puede dar fe es de cómo el universo conspira con frecuencia para que ella cumpla sus deseos ni remotamente reprimidos, así fue, así es y así seguirá siendo en el contexto perpetuo de su magia trascendente, aunque lamentablemente su presencia en cuerpo y mente no se mantenga aquí presente...

Quizás como bien saben se cumple un mes más de su viaje a ese entorno universal, donde la compañía jamás allá le faltará, donde su maestro siempre le atenderá, donde hace mil piruetas para jamás olvidar que su paso por este mundo no fue en vano y que su recuerdo intento mantenerlo yo aquí casi que en simultaneo, y así se continúa en ese transcurrir hasta sideral donde el espacio y el tiempo no se cuantifican como acá, donde el día y la noche se confunden sin cesar, donde en ocasiones no hay descanso pero hay tanta paz, esa que nosotros envidiamos mucho más allá de lo que es y de lo que quizás será, y donde ella sigue sus pasos velando por la vida de quien amo tanto, y seguirá amando más allá de esta eternidad, no sé si sea magia, no sé si sea esperanza, no sé si es un sueño al que algunos no debemos jamás renunciar ni remotamente cuando, pero yo quiero entender y aceptar que todo pasa por alguna razón tal vez hasta especial, y aquí mi Princesa Sophía, mi niña bella, sigo yo parafraseando y narrando a mi modo tal vez un poco usual, un poco más de tu vida entre esa realidad y algo más desde lo celestial y universal por supuesto sin ocultarlo...

Quizás los vientos de quien sabe donde vendrán ondeando ráfagas de aroma con olor a fragancia entre un rosas y algo maternal, avizorando se acercan los tiempos de luz en el otoñal, no de nuestro trópico, ni de los monzones o de los períodos del ocaso lunar, mucho menos de las circunstancias o pormenores de un cerdeñal, es más bien de las velas que ondean sin parar, como manantial mañanero a través de las merlinas, porque ella sabe bien que un angelito ha sido enviado desde ese hermoso cielo, quien ha de llegar dando campanadas entre las estelas, pasando a cualquier cometa y surcando el cielo a través de las estrellas, y la llamarán a ese ser especial “Isabella” cantando tal cual “Victoria”, quien derrochará sonrisas que aún permanecen dispersas, pero que ella, sencillamente la Princesa Sophía ha de encargarse desde el cielo de juntarlas aun entre sus peripecias y alegrías, porque de algo si todos recordamos, las cosas se hacían a su paso, a su manera, a sus deseos y sin espasmos, entre risas pícaras y comentarios, esos que dejaban a muchos con esas interrogantes, porque así siempre fue ella, así siempre será ella, así desde sus inicios y antes de aparecer en el espectro de nuestras vidas, ya lo había anunciado, así sería simplemente ella...

Quizás quisiera componer un cantico o una melodía que solo suene a ella, a la niña de las velas, esas que ondean al capoteo de las mil y una tela, que trastabillean y siempre de algo bello siempre suenan, a campanadas de gloria desde lejos, gracias a los vientos que vienen de quien sabe donde, anunciando solo su presencia en este contexto, cual será desde la inocencia pasando por la señal divina del Maestro y de su hermana quien la venera, quien la cuida desde su ascendencia más allá de lo que otros piensan entre cuentos y cuentos, quien no la deja a pesar de su partida de estas tierras, pero quien desde ese lugar hermoso donde ella ha de estar siempre la vigila y le canta al silencio susurrante de las sirenas, porque desde las aguas profundas surge una figura que salva la “Victoria” surcando las olas dibujando su belleza y su silueta, tal vez será nadadora, surfista, acróbata o bailarina entre las mil vendettas, no importa qué ni cómo, ni donde o cuando, porque su bendición ha de obtenerla desde que ha ocurrido ese hermoso milagro, en los tiempos del Maestro, en los tiempos de los Santos, en los tiempos de los Ángeles que solo acuden al llamado de la Princesa sea al Alba o sea al Ocaso, y reitero, no importa cuando llegue, porque de todas formas ella llegará al calor de sus padres que son muy bien amados...

Quizás esta parte pareciese una parodia de la vida a través de las inoculables esferas, un capítulo de una historia que entre magia y fantasía solo ocurre en nuestras avenencias, esos acuerdos que buscamos internamente entre lo espiritual y nuestro contexto hasta lo real, entre lo físico y lo mundano más allá de lo ideal y sobrenatural, pero así quedo plasmado en mi sistema, como una marca que ha dejado una huella, como una anécdota circunstancial que solo en ocasiones ocurren a través de las letras de un Neruda, de un Gabo, de un Coelho, o de Gasset y Ortega, y no precisamente al revés, pero en este caso de un intento de este humilde escritor cuenta cuentos, donde ocurren mil encuentros, donde desde la poesía o los versos irremediables ocupan parte de la realidad humana y en ocasiones pedimos incansablemente deba ocurrir más allá de lo irreal pero en ese entorno espiritual, pues así fue, y así quedo plasmado muy dentro de mi ser, a ella le hablo cada noche, a mi manera y porque siempre le dedique algunas de mis letras, inclusive desde antes que ella naciera y sigo aquí dedicándole un poco más de mi desde estas extrañas esferas, tal vez ella ha sido esa musa por quien los artistas buscan encontrar para dejarse ver entre la muchedumbre viajera, entre esos lectores de oficio, o aquellos quienes siguen solo a sus maneras, tal vez no tan particulares pero si en el contexto de esas irremediables loqueras, pero me dejo al día siguiente quizás más asombrado de lo trivial, pero contento de que solo haya pasado para darme un hermoso bienestar...

Quizás en ocasiones la vi yo desde lejos, sin poder llegar a ella, en ocasiones solo nos mirábamos y yo le sonreía, solo ella con su particular picardía lo asentía, irradiando su magia desde ese lugar donde nosotros aun no podemos llegar, sin embargo y tal vez circunstancialmente era inevitable ese encuentro simultaneo, de esos pedidos que en ocasiones oramos, para bien personal, para bien de los nuestros, para bien de los que estamos y a favor de los cambios, esos cambios que son para bien, para el bienestar, inclusive para volver a sonreír e intentar ir más allá de lo curioso y de lo trivial, y nos encontramos en un espacio, en un lugar de esos que cuentan tantos, ni más allá o más acá, ni tan especial o tan particular, solo un lugar que quizás ella eligió como si fuese al azar, aunque no creo fuese así tan inusual, pero lo cierto es que logro acercarse, ella me miró a la cara, tomo sus manitos en ese instante y solo me tranquilizó, siempre a su manera tan particular “Tranquilo, no pasa nada, todo pasará, y ella simplemente llegará y todo volverá a ser tanto como quieras tu será”, me sonrió, ladeo su rostro, miro fijamente a mis ojos y logro entrar en mi como tromba marina a través de ese espectro sideral, luego se desvaneció sin despedirse, porque no se trataba de una partida ni una despedida, se trataba de dejarnos saber que siempre ella estará ahí, desde el laberinto de su cielo, como los ángeles del vecindario, cruzando los caminos de nuestro destino, pausando nuestros anhelos cual tal espasmo que mantenemos en vilo, y nombro a alguien tal vez muy cercano, o simplemente me asomo, advirtió o presagio un detalle que yo no puedo pasar en vano “Arantxa” fue a quien ella nombró, quizás un mensaje para alguien de su terrenal pasado, quizás una señal de alguien que habrá de llegar en un futuro cercano, o quizás un aviso acerca de alguien que en este momento está algo lejano, pero que representara alguien importante en mi entorno muy cercano, son tantas las preguntas, son tantas las enmiendas, son tantas las hipótesis que eso no paso en vano, ha quedado ahí como una marca en el corazón de un humilde ser humano, obvio para bien de este interlocutor sin importar porque o para qué, y reitero, todo pasa por alguna razón a veces muy especial, entonces así yo dejo plasmado acá esa anécdota de un encuentro tan especial, en el entorno de un sueño muy subliminal, tan vivo como fue así sentido en carne propia, entendiendo e interpretando que mis humildes letras y peticiones siempre han de llegar a su alma, a su noble espíritu, a su laberinto allá en el cielo, donde funde su amor disgregado a través del espectro de quienes por siempre le recordamos, como si ella estuviese presente aun entendiendo ha partido a esa vida omnipresente, más allá de nuestro periplo, más allá de nuestra esencia y de nuestra realidad que no ocultamos...

Cariño he llegado por hoy hasta aquí, agradeciéndote desde mi alma y mi corazón, desde ese espectro espiritual donde tú haces una etapa de vida muy especial, desde donde cuidas tu a los tuyos, a quienes te aman y te recuerdan con amor, por quien tú vigilas con tanta pasión, "Y a pesar de que hoy no se pudo lograr la congregación que tu adorable Madre y tú querido Papá organizan este día de cada mes"... No te preocupes, todos quienes participan y te recuerdan oran por ti desde cada recinto simplemente por circunstancias atemporales y nuevamente habrá la oportunidad de bendecirte cada mes en el sitio que por siempre han de recordarte, porque ayer, hoy, mañana y siempre, has de estar presente en la vida de quienes aun te amamos, más allá de los destinos de quienes aun aquí estamos...

Tu venerable escritor, quien te cuenta tus cuentos, quien te lee, quien te describe a través de esas anécdotas y quien narra tus peripecias y tus andanzas, de esas que acá hiciste, y de aquellas que aun allá yo sé muy bien que tú haces, solo soy el narrador de tu historia quien te ama y te amará por siempre… Esdras…


martes, 10 de marzo de 2020

Capítulo IX - El Milagro de la vida y una promesa desde el Reino de los Cielos…


Así es niña mía, así es mi Princesa por siempre, mi pequeñita Sophía, quizás algunos intentemos un poco entender, quizás algunos podamos apenas ver, quizás creemos a pesar de esas tristezas que en ocasiones nos embriagan de dolor, de angustia y de sumisión a nuestra realidad, alcanzar ese sueño de volverte a escuchar, de volverte a ver, o de volver a sentir aquellas intromisiones que adornaron todo tu hermoso papel, pero también tu desde el reino de los cielos continuas soñando a todo tren, tu a pesar de nosotros imposible poder volverte a ver, tú intentas un poco, tú intentas de todo, tú haces malabares, haces magia, haces de esas cosas que en ocasiones llamamos milagros que emanan de un tierno ángel y de un adorable ser, así mismo se convierten a través de esos sueños tan recurrentes en promesas que quizás trascienden más allá de cualquier lógica existencial en este mundo de ilusiones, de realidades y hasta de plasmarlo todo a través de un pequeño papel...

Un decimo día más de un nuevo mes volvemos a cumplir en este transcurrir de nuestro período existencial, un mes más se adiciona desde ese momento que tuviste que retornar a ese mundo desde donde tú soñaste para envolvernos con tu espíritu, con tu alma y con tú corazón, quien a través de ese cuerpecito lleno de vitalidad, de fuerza espiritual y de amor a flor de piel, nos contagio y nos cautivo a pesar de todo e incluso de nada, y aquí sigo yo mi bella niña, el relator de esta tierna historia que nunca pretendo acabar, cumpliendo ese compromiso que me lleva a mantenerte tan presente como ese ayer, porque sabes bien que yo solo logro verte a través de esos sueños en ocasiones tan recurrentes, donde tú me miras, donde tú me sonríes y con tu lozana y avivada picardía simplemente intentas dejarme entender lo que desde el cielo solo nos dejas tú saber y disfrutar a través de nuestro ineludible papel...

Así tal vez pasan aquí los días, así tal vez pasa el tiempo allá, y tal vez un poco más allá y quizás solo quizás hasta donde el universo nos permita viajar, en esta vida o en la siguiente, o en cualquier otra o a través de esos sueños tan displicentes, esos donde tu manifiestas con ímpetu y valentía el cómo haber trascendido a través de este universo espiritual, hasta este pedacito de tierra donde una vez tú quisiste llegar, sin embargo las ganas de aun abrazar, de sentir, de escuchar y hasta de reír tal como en ocasiones lo hiciste a rienda suelta y sin chistar, ahora tú has estás intentando trascender con el regalo más sublime, más puro y más noble tal como lo queremos entender y aceptar, la de enviar a este mundo que en ocasiones es complejo, temible, contradictorio pero bello, un hermoso sueño convertido en una pronta realidad, enviar a un bello ángel quien en poco tiempo ella arribará, ese bello ser quien de sangre y espíritu una conexión intrínseca ella a ti te unirá,  más allá de cualquier majestuoso poder trascendental, y así ella ha de ser un hermoso ser por quien sonaran nuevamente las campanas, las melodías, la traviata, ella será ese bello ser por quien todos de una u otra manera te harán por siempre recordar, quien fuiste aquí alguna vez, cuando una vez pisaste aquí esta tierra aun bendecida por la divinidad y por la bendición de tu Maestro para hacerlo bien en esta humanidad, porque reitero, tu paso jamás fue en vano, tu paso dejo una huella imborrable, tu paso marcó tal vez un antes y hasta un después, de lo que fue, de lo que es y de lo que hubiese sido sin dudar y mucho menos cuestionar, y aun así por supuesto la vida siempre sorpresas nos dará y quizás, sí quizás, esta es una bendecida noticia que por supuesto a muchos alegrará, sobre todo a ese ser angelical, protector, dedicado y definitivamente una Mamá sin igual, por quien una nueva sonrisa a su rostro para ella volverá, ese ser quien una vez te albergó, quien te tuvo y consintió, quien te educo en el tiempo que estuviste tú aquí y quien su mundo también cambio cuando tú llegaste, hasta cuando te fuiste y ahora cuando está por llegar una hermanita del alma quien la volverá a despertar, como ese ventisca de aire fresco primaveral, quien con ese espíritu ella vendrá desde más allá, al igual que tú lo hiciste para aprender, para amar, para volver este mundo tal vez un poco más lleno de vitalidad, de fuerza para motorizar, para motivar y hasta para cambiar para bien un poco esta controversial humanidad, y por quien nuevamente la música desde el cielo volverá dulcemente a sonar...

Un día 9 tú llegaste, un décimo día poco tiempo después tu retornaste, a ese mundo espiritual desde donde tú te empecinaste en simplemente aquí llegar, para hacer todo aquello que con oportunidad hiciste con tu humanidad, y todavía hoy no sabemos cuándo volverán a sonar esas campanas, esperemos simplemente suenen cuando Dios y el universo dictaminen deban de sonar, porque así está escrito, así está dispuesto por la ley divina y universal, solamente el Maestro del tiempo y de la vida ha de tener esa autonomía tan mágica y tan proverbial, y nosotros aquí los terrenales simplemente debemos festejar, también bendecir y augurar con esos buenos presagios de ese momento mágico que muchos quieren volver a disfrutar, y por supuesto en ningún momento olvidar que tú por siempre estarás ahí, presente en alma y espíritu, auspiciando con todos esos hijos del Señor transformados en ángeles de ensoñación, los cánticos y las canciones de una llegada como fue una vez la tuya en aquella bendecida ocasión provincial...

Así que mi amada Princesa, mi querida Sophía, aquí yo plasmo, aquí yo describo a mi libre entonación, de mi puño y letra estas humildes palabras que siempre vendrán desde este corazón, que como agua de manantial brota en ocasiones sin control, intentando armar con prosa, con poesía, hasta con trabalenguas alguna melodía que entone con tu agraciado humor, algunas de esas canciones que yo escucho con pasión, y que apenas tarareo después de despertar de ese sueño donde tú y yo en ocasiones nos encontramos emanando solamente mucho amor, ese que no se ve, ese que no se escucha, pero que únicamente se siente tan arraigado muy dentro de esta alma loca, de este espíritu a veces desbocado y de un corazón enamorado de esta vida, de la de un ayer que todavía no recuerdo y también la de un mañana que siempre yo anhelo, para encontrarte sin duda alguna en algún mañana, en algún momento e intentar con mucha dedicación, con un poco o mucho más de aquello que no tuve la oportunidad en esa ocasión, aun estando acá en este mundo a veces tan golpeado pero aun con la esperanza de encontrarte más allá, en ese reino de los cielos donde pocas veces he logrado apenas verte, cuando me atrevo a cruzar el umbral de mi realidad a los sueños proverbiales entonando aquella canción, donde ahí te veo aun cuando todavía no puedo tenerte, y aun pidiendo cada día aunque sea cargarte nuevamente sin ninguna condición...

Letras siempre irán, palabras siempre vendrán, sonetos he de soltar, melodías se entonan e historias de nuestra propia vida ahí se rememorarán, siempre habrán de sonar al ritmo de nuestra propia sintonía que entonada con esa música llena de algarabía, de esperanza, sencillez y de ensoñación, cuales entre esas nubes donde por siempre ahí te veo, tu estarás allí sonriente, tal como yo deseo por siempre recordarte, tal como yo ahí intento ahí escucharte, tal como yo te siento sin pensarte, en ocasiones aquí, en otras allá y hasta quizás un poco más allá Princesa, y solo nos resta nuevamente esperar, ese tiempo divino y de Dios tan perfecto, ese tiempo donde la estabilidad, la armonía y la paz espiritual volverá a impregnar la vida de algunos quienes muy cerca de ti, de tu amada hermana quien pronto arribará, y de esos seres que por siempre a ambas han de albergar, ese milagro llamado vida, ese recuerdo que por siempre vivirá, en esos momentos y a través de nuestro tiempo, porque simplemente una nueva ilusión ha de volver a llegar...

De este amado y dedicado escritor de tu historia quien por siempre te venera, te ama, te quiere y en mi alma te tendrá… Esdras


domingo, 9 de febrero de 2020

Capítulo VIII - Escuchando melodías desde ese pequeño rincón del cielo… Simplemente melodías para el corazón... Sophía...


Aun en la tristeza, aun en los recuerdos, en ocasiones yo intento interactuar a través de este misterioso universo, a través de esos sonidos que redundan y susurran ocasionalmente a través de mis sueños, y ahí precisamente yo te vuelvo a ver, logro verte cantando, bailando, mirando ese panorama desde ese pequeño rincón del cielo, tú tan risueña, tan cálida, tan alegre, algo hasta tremenda y atrevida, intentando siempre alcanzar la maravillosa vida que lamentablemente dejaste atrás, aquí en estas tierras, aquí en nuestro laberinto de vivencias y de tan bellos momentos, y ahora tu desde simplemente ahí, desde ese pequeño rincón del cielo...

Aun así yo solamente como simple espectador te veo, escucho tus alabanzas, escucho tus oraciones tarareando cada canción entre esas melodías que antes ni tan siquiera logre admirar en esos pocos encuentros, ahora logro verte bailar al muy estilo flamenco, con ese traje de seda rojo, adornado entre borlas y flecos con un hermoso ruedo, y en ocasiones tu me ves, me señalas con tus pequeñas manitos y tus diminutos dedos, al bailao tan frenético guiñándome un ojito con ese tan hermoso gesto, ay mi linda, ay mi bella princesa, ay por los cánticos que perduraran por siempre en esos gloriosos sueños...

Aun bajo los días de cielos azules y radiante sol, o entre la penumbra nublada de remembranzas y hasta de ese dolor, mantengo la escucha de esos cánticos que me traen alegría y me alejan de todo aquello que me ha traído un poco de desilusión; sin embargo cada melodía que me recuerda tu bella ensoñación, ha de inspirarme desde el día que te atreviste a dejar el cielo por momentos de compañía y de creer siempre en lo mejor, es cuando todavía me traes de vuelta tú con esa sonrisa de picardía que mostrabas sin ningún estupor, entre tantas ocurrencias, entre tantos malabares, de risas sueltas y de esos cánticos que apenas yo vi cuando aun estabas por aquí, dejando tus huellas limpias a través de ese camino que transitamos todos con esos recuerdos desde las laderas alentadoras llenas de tanto amor, pues yo sigo aquí escuchando esos cánticos, a esa cantaora y bailaora quien a veces desde Levante o desde Lyon, en ocasiones desde Santa Marta o Lima, pasando por Los Andes y en ocasiones llegando a Caracas, a Monterrey o hasta por allá por la isla desde La Asunción, he de sentir todo eso al calor del verano en la punta de allá por los lados de Falcón, o en la primavera de la bella Colonia, o en los inviernos de Santiago y el otoño acaramelado de la romántica Verona, porque por allá a través de este mundo que algunos vemos, recordamos siempre todo aquello que tú hiciste por supuesto mucho mejor...

Aun yo te sigo escuchando, aun yo te veo ahí mi bella niña, aun tú me deleitas entre mis buscados y anhelados sueños, verte cantando y bailando hasta con descontrol, toda tú, simplemente tú Sophía, la bailaora, la artista, la atrevida que ahora desde el cielo muestra sus atributos ante el divino Creador, ante los ángeles que sonríen alegres con mayor ilusión, ante un humilde espectador quien intenta plasmar esta bella historia que evitare yo claudicar con mucha atención, porque cual musa de un artista, cual tonada de un vida, cual monologo que expresa apenas una historia de una vida, desde un antes o hasta un después, simplemente tu has de inspirar a un humilde escritor, quien más allá de ser tu abuelo busca entre poesías, desde un libreto, o desde una bella melodía y un poco de aun ese humor, la simpleza de una vida sin mayor distinción, y he de permanecer en ocasiones al anonimato, plasmando capítulo a capítulo una bella historia de un sueño inmenso y lleno de mucho amor, lleno aun de esperanzas y de anhelos por una vida que aun me queda, llena de sorpresas, llena de tropiezos, hasta de enseñanzas y de lecciones en la búsqueda siempre de todo lo mejor, y por supuesto siempre en tu compañía quien desde el cielo, más allá de cantarme, de bailar, de guiñarme tus ojos, de sonreírme y alegrarme esos momentos de tristeza que no escapan a cualquier situación, tú me proteges y hasta me cuidas en mis aventuras e ideas que intento yo alcanzar sin vergüenza y con todo el amor, y aquí sigo mi niña bella, escuchando tus arrebatos, tus canciones y melodías desde allá, desde donde yo intento siempre verte para que me inspires con mucho ilusión...

Aun espero así a través de las estelas que dejan las estrellas como cometas que transitan por esa canción, esas composiciones del alma que te llevan más allá de ese cántico profuso lleno de amor, escuchar desde el cielo simplemente esa voz, esas voces, esos cánticos, esas melodías que traen esperanza, que traen mucha ilusión, que traen la semblanza de mas de un recuerdo de un paso por tierras benditas para albergar todo tu amor, aun cuando tu estancia fue corta y una partida intempestiva que nos lleno de dolor, así todavía yo me aferró a escuchar tu divina canción, en cada viaje que yo hago y en cada sueño que yo tengo por alcanzar más que tu humilde atención, tu cariño y por supuesto todo tu amor...

Y aun así al sabor de un buen gelato desde la bella Florencia, de una almojábana por el Caquetá, o de un caldo de Sapuara por la antigua Angostura, o un rico pastel de queso y champiñones por los Paramos de estas tierras benditas donde tu arribaste, yo quiero junto a estas melodías y estos cánticos que aun mantengo en todo mi ser, que escucho a través de esos aventureros sueños que me atrevo yo a tener, continuar verte es lo que le pido yo al Señor, simplemente tener esa y una y mil veces más que una única opción, y para no olvidar jamás que si tu alcanzaste tu sueño de bajar a este mundo para tú conocer, hasta compartir y también para aprender, con un poco de todo hasta casi que nada, y sin dejar de ser quien tu siempre has de ser, permíteme alcanzar con la esperanza de esa bella inspiración, que a través de esas miradas picarescas, de esas melodías tan sedientas, de esas sonrisas que sigues dejando a través de mi ser interior, aun más allá de mis aventureros sueños llenos de algo de humor, hoy yo intento mantener tu recuerdo más vivo que nada y así yo mantengo este humilde libreto, plasmado cada décimo día a través de estas humildes letras que yo aquí te dejo, y que ruego a Dios también te lleguen como cada canción, esa que aun yo escucho en mis sueños todavía con mucha ilusión...

Tu querido abuelo, tú poeta y velador de esos sueños, quien bendice a ese angelito del cielo con muchísimo amor. Esdras...




viernes, 10 de enero de 2020

Capítulo VII - Una postal escrita al cielo – Entre días grises y los colores de mi acuarela vertida en tus pequeños dedos… Sophía…


Quisiera estas letras lograsen llegar hasta tu venerable cielo, allá donde tú habitas, allá donde todo puede ser, allá, desde donde tu quisiste ser, desde que lograste fundir tus anhelos en el alma de un ángel y así lograr arribar a esta tierra, donde tu magia se hizo realidad, donde dejaste tu gran verdad, para inesperadamente partir nuevamente al recinto de tus inagotables sueños...

Quisiera verte dibujar de colores este asombroso cielo, con tus manos, con tus dedos, aun entre densas nubes, aun entre la lluvia o los días tormentosos, con la acuarela que se inunda entre tus manos, dejando que las aves adornen tu hermoso lienzo, y así entender que a pesar de tu ausencia, tu presencia sigue inquebrantable desde las pinceladas que plasmas con tus tiernos dedos...

Quisiera escuchar la melodía de tu canto, esa música espiritual que solo los ángeles son capaces de entonar, esa que dejas libre al viento, desde las gélidas nieves de los vientos del norte hasta las frías aguas que suben de los vientos del sur, donde las migraciones plasman de colores la partitura de tus canciones, y así saber que tú permaneces ahí, entre la magia musical que entonas desde el cielo...

Quisiera sentir tus dedos entre mi alma, quisiera sentir tu aliento en mis gemidos cuando yo duermo, quisiera seguir viéndote como yo lo hago, en aquellas noches donde aun desde muy lejos, yo simplemente te veo a través de mis sueños, quisiera leyeras allá en el cielo, este sentimiento a tu maestro, porque es lo único que me quedó, escribir para ti aunque tú estés allá en el cielo...

Quisiera estas letras trascendiesen en el tiempo, donde no hay espacio, donde no hay medida ni lenguaje que impidiese como fluye la emoción al escribirte, donde todo sucede sin alardear ni atemorizar, donde todo puede ser sin tanto pensar ni lógica de aceptar, donde simplemente es y así será, sin drama, sin locura, sin interpretaciones ni mediaciones, solo ellas llegasen a tu alma así como llegaste tú a la mía mi pequeña Princesa Sophía...

Quisiera esta Postal sea un pequeño presente, allá en el recinto donde ahora tu vives y duermes, desde donde tu ves a todos quienes aun te quieren, aun en la ausencia presente, desde donde tu cuidas a los tuyos, a quienes compartieron momentos inolvidables y envolventes, desde donde tú oras y esperas pacientemente, hasta el momento que el maestro decida cuando volver a encontrarnos tal como ayer lo hicimos entre nuestros tiempos aun vigentes, unos más y otros menos, pero igualmente fueron tiempos que permanecerán eternos...

Quisiera fuese más, pero nunca menos, quisiera seguir escuchando tus cánticos, pero nunca desde lejos, quisiera sentirte en mi regazo aunque no estés aun en el ocaso, quisiera inhalar tu aliento aun cuando yo duermo entre tus brazos, quisiera seguir viendo tus lienzos inagotablemente en el asombroso cielo, quisiera continúes siendo ese ángel que una vez le dijo al maestro “Yo quiero ir, yo quiero sentir, yo quiero escuchar, yo quiero probar, yo quiero simplemente vivir como cualquier mortal, yo quiero amar aunque solo sea por un breve tiempo, porque yo quiero dejar mi huella en esas tierras donde yo quise tener a mi mamá y mi papá y hacerles entender que yo siempre seré ese ángel quien los eligió para estar con ellos eternamente, aunque yo deba regresar a este adorable cielo”...

Quisiera haberte disfrutado un poco más, pero no hay tiempo atrás, simplemente fue, es y así será lo que nuestro maestro quiso fuese dejar, no hay excusa, no hay tristeza, no hay sentencia que afirme o la niegue, solo hay el recuerdo en cada alma, en cada cuerpo, en cada ser, hay la remembranza de momentos que eventualmente emanan, como flama inagotable que aun en baja llama, permanece encendida en el espíritu y corazón de todos aquellos que te aman y así ha de ser más allá de la eternidad...

Quisiera esta postal rinda un humilde tributo por cada décimo día de cada mes en mi tiempo convergente, donde solo dejo lo que mi alma pide manifieste, donde mi corazón te lleva sin descanso, donde solo te continuo viendo allá entre los espasmos de mis sueños, desde donde tu y yo aun no compartimos, pero si nos vemos, nos reímos, nos miramos y con tu picardía yo simplemente entiendo, que todo momento es y será cuando el universo y Dios así lo quiera otorgar sin tanto espasmo, y mientras yo solo dejo estas queridas y tiernas letras para que tu las compartas allá en el cielo con todos tus hermanos y hermanas, con nuestro Maestro, y tú continúes pintando con mi acuarela todo este bello cielo, aun entre días grises y momentos oscuros nuestros, en este asombrosa tierra donde aun yo te escribo y a veces te canto...

Quien siempre te escribió, quien siempre te escribe, y quien siempre te escribirá aun cuando me toque hacerlo allá, allá donde tú coloreas con acuarela este maravilloso cielo, tu poeta y tú querido abuelo, quien te amara eternamente... Esdras...