domingo, 10 de enero de 2021

Capítulo XIX – En una mañana nublada y lluviosa de Enero, y una breve Historia Fabulada…

 

Mientras caminaba bajo ese manto frío, con un rocío de llovizna y mucha niebla esparcida sobre la zona, por oca por donde pernocto y habito, meditaba en el ínterin de mi andar acerca de esa composición que acompaña cada día DIEZ de cada mes, en la ocasión de esa ausencia que cambio para algunos una manera de vivir esta vida, sobre todo para quienes estuvieron hasta ese último día ahí presentes. En mi caso particular lo tomo a título personal, quizás por algo que en ocasiones no logro terminar de descifrar, sin embargo si existe algo que me trae mucho placer y una razón para continuar realizando esta historia de nunca acabar (por lo menos mientras disponga de la creatividad, fuerza y emoción para hacerlo), que es la de componer relatos, algunos bajo lo escuchado por otros intentando darle un giro casi especial y hasta divertido a pesar de todo, en otros con un componente espiritual y de ensoñación, de esas vivencias que tal vez vivimos algunos al cruzar el umbral desde nuestra realidad a la de los sueños, y en algunos momentos intentando crear un escenario desde un universo diferente, con esos matices de ficción, de ilusión, esperanza y amor, simplemente para dejar plasmado esa motivación que me lleva a ese éxtasis de hacerlo con tal emoción...

Tal vez hoy no sea un día de recuerdos fugaces o de ese pasado que marcó una breve historia de vida inalterable hasta que duró, tal vez sea un día de ingenio, de creatividad y una ocasión para intentar narrar una breve “Historia Fabulada”, acerca de una linda y perspicaz perrita llamada “Lulú”, y un Ángel que bajo del reino de los cielos quizás a “Curiosear y Aprender de esta Vida Terrenal”, dada las innumerables lecciones del Maestro Creador, a través de sus citas, de todas aquellas ocasiones junto a todos sus discípulos y legión de Ángeles quienes escuchan todos los días de sus palabras acerca de la FE y el AMOR, acerca de la ESPERANZA, y desde un universo donde absolutamente todo se desenvuelve con ese toque esperanzador de que nada sucede al azar, por casualidad y menos a la suerte de quienes habitan en este mundo de manera limitada y temporal, porque definitivamente ha estado escrita así desde la creación...

Fueron tantas las sesiones y ocasiones donde el Maestro como leal y hábil conductor de esas clases casi magistrales, de todos esos momentos elocuentes, amenos y llenos de esperanza les manifestaba que la vida fuera del reino celestial no podía ser perfecta, que había creado las herramientas necesarias para que cada ser viviente desarrollase sus propias estrategias de desarrollo en un hábitat natural y de convivencia, entendiendo que en la viña del señor deberá haber de todo, así fuese controversial y hasta contradictorio...

Obviamente aquí en este mundo y allá en aquel imaginario y espiritual, sucedía lo mismo, en términos de curiosidad, ingenuidad y suspicacia, siempre existirán aquellos seres inquietos, susceptibles, curiosos y hasta atrevidos, en querer ir más allá de su propia naturaleza y sensibilidad, preguntando acerca de lo desconocido en ocasiones, e intentando generar a través de su autenticidad un enfoque tal vez distinto, y explorando más allá de su propia realidad...

Los retos del Maestro definitivamente no han tenido límite hasta los actuales momentos, y tal vez nunca lo tendrán, más allá de una breve apreciación literaria o una interpretación particular adoptada bajo ese sueño esperanzador de equilibrio, armonía y paz que desde cualquier punto de vista algunos busquemos encontrar...

“Lulú” se llamaba una linda perra de pelaje beige, de color arena, mediana de tamaño, cola ligeramente levantada y de buen pelaje, orejas algo largas y caídas, ojos ocultos bajo una pequeña maraña de pelos, y un instinto de supervivencia natural, donde aprendió a entender en ese límite de tiempo vivido, que no todo es lo que parece y que hay tanta generosidad como maldad en este mundo tan particular, así compartió momentos de alegría, tristeza y compañía entre dos familias que la adoptaron en parte de su tiempo de crianza y formación, pero como sucede en ocasiones, nada dura para siempre y para ella fueron experiencias que simplemente le permitió entender a pesar de las circunstancias...

Por otro lado y desde ese universo espiritual, en ese grupo de leales ángeles pertenecientes a la legión de héroes espirituales del Maestro, había uno que siempre marcaba diferencia, curioso por naturaleza, a veces impertinente y atrevido, espontaneo y hasta directo, obediente dentro de la sensatez y control, pero definitivamente locuaz, benevolente y generoso, lo que le permitía al Maestro a ser condescendiente con él en muchos casos, por esa naturaleza tan particular y ejemplar...

Por supuesto todo lo que sucede en este mundo terrenal y en el universo espiritual, en este asombroso firmamento, a veces inexplicable y hasta controversial, tiene una razón de ser y es de conocimiento sin discusión del Sumo Creador, tanto desde lo benevolente y placentero, hasta lo cruel y perverso, entendiendo para su criterio donde ha de intervenir, porque, cuando, como y hasta en qué, y por supuesto donde no participa así le duela tan profundamente, porque así lo concibió para él y para los seres vivientes...

Ese “Ángel” a quien referimos en esta breve historia, el Maestro lo llamaba Zantheé y una de sus peticiones era bajar al mundo terrenal desde el reino de los cielos para ver, sentir y vivir hasta en carne propia las emociones y experiencias de quienes él veía como ingenuos y hasta ególatras en un mundo maravilloso y hermoso como el Supremo Creador lo había concebido, sin lograr entender y aceptar de esas innumerables historias relatadas por su Maestro, acerca de las elecciones, decisiones y vida temporal asignada a cada uno de ellos, y sus consecuencias en ese proceso de creatividad y crecimiento terrenal...

Cierto día en un tiempo irreverente y hasta oportuno, el Maestro decidió juntar a Lulú y a Zantheé en un espacio de tiempo compartido, en un locación idónea para que ambos juntasen experiencias, motivaciones y fuerzas, para así mostrarle tanto a Zantheé y a la pequeña Lulú, un pequeño animal con alma de sobreviviente, que nada es lo que parece, y que a pesar de las circunstancias y controversias, todo puede tener una lección aprendida, y una implementación de enseñanzas hasta en los contextos más extraños e irreverentes...

Obviamente Zantheé bajó al mundo terrenal convertido en el espíritu de un joven adolescente un poco complicado, un chico que le ha tocado vivir y crecer en un contexto complejo, sin apoyo para contribuir a su necesidad de crecer con una visión de progreso y algo de calidad de vida, con un padre de naturaleza poco confiable y relativamente poco comunicativo, sin una madre porque ella murió cuando él nació, y por ende fue criado más por una abuela con muchas limitaciones al estilo matriarcal, donde de acuerdo a las condiciones y circunstancias todo se hacía según la necesidad y conveniencias...

Zantheé llegó a compartir su espíritu en el cuerpo de un alma impotente, frustrada y dolida, con muchas cicatrices en su corta vida, pero con una amplia sensibilidad de generosidad, de carácter benévolo y aun con esos matices de esperanza para lograr alcanzar aunque fuese una pequeña meta en su corta vida, esa de cambiar para bien y ser alguien totalmente diferente a pesar de las circunstancias...

“Lulú” se mantenía en las calles, lamentablemente abandonada desde un poco menos de seis meses por la familia quien la tenía, sus últimos cuidadores, dejada en un parque urbano, desde allí ella aprendió a defenderse hábilmente de otros canes depredadores y sobrevivientes de la calle, de esos canes que nunca tuvieron un hogar, concebidos dentro del caos urbano y a riesgo propio se pudiera decir, así ella lograba comer de las sobras depositadas en contenedores de basura, en algunos sitios donde algunas personas, transeúntes y hasta indigentes le daban de comer; por supuesto ella se encontraba algo sucia y descuidada, con mucho pelaje enredado, grasoso y hasta largo, pero eso no le impedía su rutina diaria de supervivencia...

Cierto día algo soleado, con algo de tráfico vehicular por estas calles de esta populosa ciudad a la que no citaré en referencia, el chico a quién le llamaban acá en este mundo Seba (diminutivo de Sebastián), deambulaba por las calles luego de salir de su rutina escolar, se encontraba cursando el último año de escolaridad juvenil para intentar ingresar dentro de lo posible a alguna Universidad, y cursar alguna carrera profesional, aun sin poder establecer cual ni como alcanzaría eso, entendiendo que quizás sus notas no eran las mejores, pero tampoco las peores para ello, lo que siempre lo colocaba en una posición dubitativa y hasta estresante, dada también su condición familiar, donde no existía ni el estímulo, las condiciones, como la orientación debida...

Ese día había realizado las consultas pertinentes a algunos profesores acerca de su elección y paso siguiente para intentar cursar alguna carrera que le permitiese medianamente lograr una mejor calidad de vida, y salir de ese contexto donde siempre ha estado, por supuesto que el chico tenía ciertas destrezas en algunos aspectos, mientras que otras por la falta de orientación no le permitían inclinarse o evaluar posibilidad alguna, y ya estaba muy cerca de presentar la prueba de aptitud para postular esa posibilidad de ser aceptado en una Institución Universitaria...

Por otro lado “Lulú” deambulaba libre por la calle, observando todo, en ocasiones se sentaba únicamente para ver la reacción de las personas de la calle, ver como caminaban, como hablaban entre ellos, incluso las discusiones ocasionales, como otros se tomaban de las manos, como lo hacían a través de sus aparatos llamados celulares, y hasta aquellos que hablaban solos, quizás dada ciertas circunstancias acerca de esas reacciones, e inclusive veía la particularidad del caminar a las personas, algunos de forma rápida y otros pausadamente, como si no tuviesen preocupación alguna, porque los animales y sus instintos ocasionalmente saben cuándo alguien está preocupado, ella también observaba a los niños, algunos intentaban acariciarla, pero se acercaban con recelo pensando que ella podía reaccionar de forma arisca y hasta agresiva dada su apariencia como un can de la calle, pero con una pequeña diferencia, ella llevaba un pequeño collar con un “Dije” que llevaba su nombre, un collar que le colocó su primera familia adoptiva...

En este ínterin de seres tal vez con “Preocupaciones” y hasta similares, a nivel casi de supervivencia aun en condiciones diferentes, con hasta deseos de cambios, con esperanzas abrumadas, con imágenes y sentimientos encontrados, con sensaciones controversiales llegan a cruzarse por estos caminos interminables; Seba sentado en una banca de una parada de transporte público (de esas que pocas quedan en esa ciudad), dubitativo, cabizbajo, muy pensativo y hasta algo triste, y Lulú no muy lejos venía en esa dirección casi a nivel de trote, simplemente deambulando en la búsqueda de quien sabe qué como muchos perros de la calle; repentinamente ella detuvo su marcha, miro a ambos lados de la calle, miró atrás, y luego lo miró fijamente a él, se sentó, algunas personas transeúntes miraron extrañados la posición del animal pero no se detuvieron a ver la continuación de la escena, escena que ya estaba escrita desde ese sitio donde otros no pueden ni tan siquiera imaginarse lo que sucede ocasionalmente por alguna razón...

Seba sacó de su mochila o morral juvenil (como muchos hoy llevan consigo), una galleta, envuelta en un paquete de estos comerciales bastante llamativos, de color blanco con rojo, era un waffle cubierto de chocolate, relleno de vainilla y chocolate, muy conocido en el medio local, él miraba la golosina y al mismo tiempo miraba al cielo; Lulú mantenía fija la mirada sobre el chico, giraba la cabeza como preguntándose “¿Y ahora que se trae este, que tiene, por que esta tan triste?”...

Seba y Zantheé comienzan a interactuar internamente, un alma entristecida y un espíritu emancipado por cambiar el rumbo de un corazón frustrado, un cuerpo lleno de insatisfacciones, en un contexto controversial sin un rumbo definido; a pocos metros un animal con instinto de protección, una superviviente del caos a punto de dar un giro a su escasa comprensión, en un mundo de humanos contradictorios pero interesantes por su misma naturaleza y determinación, ella siente la tristeza en él, y siente una innegable necesidad de afecto, estímulo y visión para emprender las cosas hacia un mundo mejor...

Él coloca la mochila a sus pies, mira fijamente el empaque y se pone a leer el contenido y procedencia del producto, curioso por naturaleza en ambos seres que conviven en un cuerpo a punto de ser motivado hacia otro nivel; ella se levanta, se coloca en cuatro patas con la firme intención de intentar acercarse hasta el chico, obviamente con la necesidad de dar y recibir ese afecto que ha extrañado en meses y en ese mismo momento como por arte de magia, esa magia subliminal y milagrosa que en ocasiones los humanos necesitan, ambos se ven, ambos mueven la cabeza de la misma manera, hacia un lado y hacia el otro, ambos agudizan su mirada y mueven la lengua para tragar saliva simultáneamente como preguntándose “Es cierto lo que veo”, él se levanta de la banca, se encuentra solo, ella levanta la cola y la sacude, él levanta con su mano derecha el empaque con la galleta y se agacha para recoger con la mano izquierda la mochila que está a sus pies, ella emite un gruñido pero de emoción por la mirada y reacción de él, él la invita a venir con la mano y en ese momento la vía está totalmente despejada y libre para cruzarla, ella le ladra, él la anima y le dice “Ven”, ella vuelve a ladrar y gruñir pero esta vez de satisfacción y alegría, él se sienta y abre el empaque para sacar la galleta, ella gira alegre en su sitio gruñendo y ladrando, el parte una porción y se la lleva a la boca para degustarla y siente un placer algo especial, tal vez el sabor del chocolate, el instante o la motivación con el animal, ella continua ladrando y brincando con sus patas delanteras, y entonces él parte otra porción de la galleta y se la ofrece, es entonces cuando ella arranca en carrera hacia él para acercarse...

Y desde una ventana de un apartamento muy cercano a esta escena, alguien observa todo, absolutamente todo con una aguda curiosidad por la manera como todo surgió, desde que él llegó a esa parada de transporte público, e inclusive desde que el animal se detuvo a unos veinticinco metros aproximadamente del chico; fue como si las circunstancias y mágico momento estuviese sincronizado con el universo para juntar almas silentes, solitarias y entristecidas por las circunstancias de sus vidas y regalarles ese ápice de esperanza que a veces necesitan para dar un pequeño giro a sus vidas, de esta manera se encontraba en un momento como congelado en el tiempo, observando una escena nunca antes vista, y menos imaginada de dos seres vivos que nada tenían que ver entre ellos y menos con quien los observaba, simplemente como cualquier espectador en una obra de teatro...

Lulú llega alegre ladrando y buscando las caricias de Seba, él motivado y hasta sorprendido le da el trozo de galleta en la boca, y se percata que es una perra y que tiene un collar con un pequeño “Dije”; ella gustosamente se come la galleta oliéndola previamente (como hacen todos los perros), y lo mira con ternura y emoción, dilatando sus pupilas y bajando aún más sus largas y peludas orejas, él logra tomar con delicadeza el dije y lee “Lulú”, y se sorprende, entonces él le habla y le dice “Lulú, ese es tu nombre”, ella responde inmediatamente con un ladrido, y continua ese encuentro extraño, mágico y alegre, a pesar de sus circunstancias e historias diferentes...

Quien observa todo desde la ventana desde un segundo piso de un apartamento muy cercano al frente de la parada de transporte público, decide bajar rápidamente por las escaleras y cruzar la vía de automóviles para acercarse e intentar comprender lo que sucedió en ese lugar, aun entendiendo que él es un completo desconocido, que el animal es un perro de la calle y que su condición como espectador le limita a interactuar de forma abierta, sin embargo su propia naturaleza intempestiva, de esas curiosidades inexplicables y atrayentes, le obligan a actuar para comprender muchas de esas cosas que suceden a nuestro alrededor…

Llega y los encuentra a los dos en el mejor estado de ánimo, el animal y el chico, juntos, alegres, estimulados como dos seres que estuvieron destinados para juntos estar, se presenta narrándole a él lo que apreció desde la ventana desde el momento que todo comenzó, sin dejar de hablar, sin poder parar, de manera sorprendente, la perra tranquila sentada prestando atención tal cual oyente, hasta que su discurso termina y entonces se presenta formalmente, diciéndole lo siguiente “Lo siento si fue inoportuno el momento pero no podía dejar pasar lo que vi, lo que pude apreciar, lo que me transmitió, mi nombre es Sophía, pero todos me llaman Sophy”, un placer…

Esa es la historia que yo hubiese querido escuchar, esa es la historia que me hubiese gustado plasmar, porque la moraleja de esta historia fabulada, es que no importa el lugar, no importa el contexto, no importan las circunstancias, desde el cielo, desde el universo, desde la creación de la vida, hay mil y una historia escritas acerca del amor y las esperanzas, y que todo quizás pudo haber sido así, o tal vez de otra manera, pero igual de mágico y hasta universal, y que más allá de este contexto, aun en el reino de los cielos, quisiera tuvieses tú una historia tan bonita y tan particular mi niña, esta te la dedico a ti en este día tan particular, porque he comenzado un nuevo ciclo en este momento de vida que todavía intento alcanzar, desde aquí, desde mi ingenio y creatividad, desde esa inspiración que me lleva a esos extraños lugares, tu fiel narrador de historias, quien te escribe y te amará eternamente, Esdras...

 


 

miércoles, 9 de diciembre de 2020

Capítulo XVIII – Una composición musical que trasciende espacio y tiempo, resonando más allá del cielo Princesa...

  

Como no cantarte o componerte una melodía, como no suspirar o mirarte, como recordarte y hasta escucharte tal como imagine en ocasiones al retratarte, quizás no seré el único, pero si soy quien lo reconoce en este instante. Entre un aniversario terrenal que ayer era de celebrar y hacia un mes más hoy de tu partida hacia ese mundo espiritual, no sé si dejar caer lágrimas de tristeza por no verte más o simplemente sonreír bajo tu agraciado rostro que siempre veo al despertar. Resulta ser algo complicado y sencillo al mismo tiempo, sin embargo es parte de tu historia, es parte de la mía, y quizás de las de otros, que viven, que vivieron y hasta tal vez vivirán algo tan parecido o similar en este mundo incontrolable...

Muchos dicen que hay que dejar partir a quienes se fueron sin aun poder un poco más vivir, otros dicen que la vida debe continuar porque desde allá nos cuidan sin parar, quizás señales nos dan, quizás siempre habrá luz al final, quizás hay tanto de tanto, o un poco de nada sin poder controlar, ya tú ves en ocasiones escribo sin parar, tal vez me guste y tú has despertado ese detonante que nos hace perseverar, no lo sé realmente, pero lo intento entre días con ganas y otros que evito claudicar, así es parte de esta vida en este mundo terrenal, y aquí vamos entre tropeles, tumbos y trastes, intentando continuar con bríos y alegría, a pesar de la tristeza que me embriaga este memorable día sin terminar...

Hoy he de expresar entre versos y poesía, una composición tal vez hecha letra a letra a tu medida, para intentar dejar en mi semblante lo que no pude darte en aquellos días, te fuiste y nos dejaste, lamentable y angustiante, hoy en este día aun intento aceptarte, tal cual es, tal cual ves, tal cual tu Maestro y el mío así lo ha designado, pues entonces simplemente no lo he cuestionado, y de esta manera entrego algo de mí como un humilde tributo consagrado...

“Un día llegaste aquí Princesa entre canciones y un madrigal, y algo similar sucedió cuando alguien más llego tiempo atrás”

“Te imagine cada día como tal lo viví en aquellos días, creciste entre el calor y el amor de toda esa gente que te quería”

“Quizás pudiera ir tiempo atrás, sin embargo nada intentaría cambiar, solo pasar parte de mi tiempo escuchándote cantar”

“Quizás creciste en ese tiempo entre ilusiones sin parar, aprendiendo y dejando tu marca por doquier donde fuiste y sin duda sin olvidar”

“Quizás fue de bailes, de balones, de carreras y de canciones que viviste como si fuese una eternidad, fue el tiempo que el Universo dejo en tu alma como referente sin dudar”

“Quizás falto algo, falto alguien, falto tiempo en este mundo terrenal, sin embargo quedaron cientos de recuerdos y que yo intento aquí plasmar”

“No soy quien para ser testigo de tu paso por este tiempo, pero escuche y aun escucho algunos momentos de tus memorables intentos”

“No soy quien para hablar un tanto de las travesuras de tus momentos, pero si disfruto mucho al escuchar de esas traviatas que dejaste muy adentro”

“Nada impide dejar plasmado los días excelsos de tus ocurrencias que has dejado, solo lamento no haber estado como hubiese querido al estar a tu lado”

“Por eso escribo esta narrativa, o esta historia entre vivencias que acumulaste, entre palabras que mucha gente de ti ya me han contado”

“Ayer hubiese sido un día de gloria, un día festivo para celebrarlo, era el día de tu llegada a este mundo tan alborotado”

“Ayer también fuiste a las carreras, a los partidos, a los bailes y a la escuela donde todo pudo haber pasado, fue parte de tu historia que busco escribir sin haberla yo inventado”

“Ayer compuse estas estrofas, estos versos, y este poema que dejo aquí como constancia de que aun te quiero hasta siempre y demasiado”

“Siempre tú estarás conmigo cariño, en mi semblante, en mi alma, en mis andadas, aun en el camino por donde continuo entre alegrías y atribulado”

“Siempre encontraré la manera de yo mirarte entre mil sonrisas y travesuras que tú has dejado, aun entre imágenes recurrentes y hasta en los sueños donde te he buscado”

“Siempre buscaré escribir acerca de ti, de tus momentos, de tus encuentros, de las ocurrencias que tal vez asombraron, porque ha de ser así, tan ocurrentes y tan osados”

“Tal vez una navidad diferente en estos tiempos tan complicados, pero recurro a ti, a tus imágenes, a tus destellos y esa vibra que dejan algo sobre mis pensamientos tan alocados”

“Algún día quizás nos re encontremos en un mundo diferente al que estoy acostumbrado, y quizás jugaremos al futbol, bailaremos en el tablao, cantaremos canciones y nos reiremos tanto como siempre yo lo he imaginado”

“Algún día quizás descubriré el cómo cuidas de mí y de tus seres que te han amado, y descubriré esos trucos que tal vez vienen de ti para plasmar lo que en mi ingenio yo he intentado, y reiremos juntos porque seguirán tus ocurrencias en esta historia que aún no ha terminado”

Gracias cariño por intervenir espiritualmente en mi vida sin yo buscarlo, gracias cariño por mantenerte cerca de mis pensamientos que a veces estimulan y en otras me preocupan sin poder yo dejarlo, gracias cariño por cuidarme a través de mis sueños donde yo aún te sigo por ahí buscando, gracias cariño por cuidar a tu hermana que sigue su vida junto a los seres que te siguen recordando y todavía te están amando, gracias cariño por tus ocurrencias que me continúan despertando, gracias cariño por darme las fuerzas que en ocasiones siento se desvanecen pero me acuerdo que tu decías “No te preocupes, no pasa nada” y eso en el fondo me impulsa un poco a continuar mi búsqueda sin yo pensar en mi esperanto, ni tan solo un poco, ni mucho y ni tampoco tanto...

Alguien una vez tiempo atrás dejo a través de un vocablo popular “Como vamos yendo, vamos viendo”, un refrán que caló en un momento determinado de nuestras vidas, una identificación multipersonal  que dejo un legado a muchas vidas, una manera tal vez particular de ver la vida y definitivamente una introspección hacia lo que quizás algunos seguimos buscando en nuestra vida, pues así hoy intento mi Princesa afrontar los atenuantes de este camino que aún me quedan y en ocasiones me abruman, pero intento ver lo positivo en cada momento de cada día, y a pesar de las preocupaciones e interrogantes, más no de dudas, siempre buscaré encontrar alguna ocurrencia tan similar como las tuyas, para ir por esos caminos menos preocupado como otros días que aún sigo andando...

Princesa Sophía lamento tú no estés presente para leerte estas ocurrencias que son parte de esta historia de nuestras vidas, tanto de la tuya como de la mía, pero yo albergo la esperanza que desde alguna parte de este universo asombroso puedas tu tan siquiera interpretar lo que he plasmado en estas notas de este libro que tal vez publique algún día...

Quien te quiso, quien te quiere, quien siempre te querrá, te recordará, te escribirá y plasmara cada vez que así lo pueda, parte de una historia que aún no termina, tu narrador y escriba que algo siempre se le ocurrirá a pesar de lo que pase por esos días tanto aquí como allá, Esdras...

 


 

lunes, 9 de noviembre de 2020

Capítulo XVII – De miradas y pensamientos que trascienden a las ilusiones y a nuestros sueños, a pesar de una ausencia que nos marca desde el cielo…

 Continua el transcurrir en nuestro tiempo, continúan muchas vidas entre esfuerzos, sacrificios y pensamientos, más allá de los contrastes y esos momentos, no debemos dejar que las circunstancias opaquen lo que algunos queremos...

En ocasiones solo nos quedamos viendo hacia el cielo, tal vez esperando señales, intentando encontrar respuestas, soñando despiertos, entre ilusiones, anhelos y deseos, y entonces finalmente el universo al parecer responde a través de sus misterios, así sonreímos con sensación de satisfacción esperando ese momento casi perfecto...

Así solo viendo a través de esos recuerdos, plasmados en imágenes y momentos de esa vida que han quedado en el tiempo, logro volver a ver esa sonrisa que caracterizó tu actitud ante esa vida reflejada en esos hechos, lo que interpreto en nuestra vida acerca de esas cosas que a veces yo pienso, realidad o ilusión, realmente no importa porque a menudo cruzo ese umbral para en ocasiones sentirme mejor, es esperanza a la cual me aferro sin ninguna condición, y cuando siento pesadumbre, tristeza o confusión, solamente vuelvo a ver esa sonrisa tuya, ingenua, inocente y pícara lo que me trae nuevamente satisfacción, aun entendiendo que desde el lugar donde te encuentres, tú siempre verás a este ser humano que aun te quiere y te escribe con dedicación...

En ocasiones pareciera escuchar diversas voces desde muy lejos, esas que se confunden con nuestros pensamientos, como susurros, como señales, como esas intenciones de calmar algunas penas que llevamos por dentro, y se repite una y otra vez “Calma, todo estará bien, no te preocupes porque todo irá bien” Y así sientes en el fondo algo de esa paz que se transmite tal vez desde un lugar más allá del cielo, y de esa manera muy dentro de nuestro ser, comenzamos ese periplo de armonía y estabilidad espiritual, aferrándome a esa voz y creyendo al unísono todo realmente estará bien aquí donde divagamos a través del tiempo...

Al verte sonreír y al verte en ocasiones a través de mis sueños, se siente esa extraña sensación de equilibrio entre lo irreal y lo universal, entre nuestra realidad y aquella donde deseo ir más allá, entre la incertidumbre y la búsqueda de esa estabilidad, y son tus melodías, son tus algarabías, son tus muecas y tus sonrisas las que me hacen ver que todo puede ser verdad, y me alegra, y me nutre, y me permite continuar escribiendo una vez más, Sophía tú estimulas mis ganas de implementar un poco de creatividad, de ver donde pueden estar los momentos de oportunidad, de aferrarnos a la fe y al deseo de incursionar sin temor incluso hasta fallar, pero jamás y nunca a pesar de las circunstancias declinar, porque no es tanto la batalla que nos define nuestra personalidad, es levantarse una y otra vez con amplias intenciones de trabajar más y superar...

A veces todo parece como se ve, pero realmente así no es, y es cuando nos llenamos de dudas cariño, nos acarician los miedos, nos seducen las improvisaciones por angustia y desasosiego, cometemos algunos errores y posteriormente entendemos que la vida y el universo sincronizan esos atenuantes momentos, para afrontar con lo que tenemos esa fortaleza de buscar desde lo más profundo y desde muy dentro, la capacidad de interpretar la condición en nuestro tiempo, aprender, meditar un poco más, confiar, establecer y mantener nuestra fe, y recordándote siempre para darme ese impulso que en ocasiones siento falla y tú lo restableces...

Verte sonreír entendiendo que ya tú no estás aquí, que lamentablemente no tuve la fortuna y la suerte de compartir lo que me hubiese gustado tenerte, al ver como interactuabas con tanta gente, comprender tu existencia y tu manera de dejar esa marca tan evidente, no me limitó a interpretar como escribir desde mi lado una parte de tu historia que intento yo exponerte, que quede para otros si gustan un poco leerte, que algunos puedan ver las diversas caras de tu pasado y nuestro presente, y que a pesar de tu ausencia no me cansare de reiterarlo nuevamente, me complace escribir esta pequeña narrativa entre un poco de versos, poesías y palabras que estructuro bajo aspectos tanto tuyos como mi visión de tu ser sorprendente, donde me gustaría algún día montar una dulce melodía que tú escucharas desde allá donde estés, entre risas, monerías y aplausos tan elocuentes, donde tu Maestro desde el Reino quien te cuida y complace de manera consecuente, y desde donde tu cuidas por los tuyos, por tu gente, hoy, mañana y siempre...

Así Sophía ya ha transcurrido un año desde el retorno a mi hogar desde aquellos días que estuve acompañando a tu mamá y tu papá, regresé a la ciudad donde pernocto con intenciones de migrar, pero aun así a pesar de la distancia del lugar donde reposa tu ser existencial, mi espíritu y el tuyo por siempre estarán interconectados sin importar el lugar, donde yo plasmaré con mis letras tu presencia espiritual, donde tanto como hoy y en ocasiones con mucha eventualidad, intento conversar contigo sin importar donde tú estás, porque yo puedo entender que humildemente tú escuchas mis plegarias sin dudar...

Yo intento simplemente interconectar, casi como contigo conversar, tanto como me hubiese gustado hacerlo en algún momento de esas imágenes que traigo a mi memoria cuando así lo imaginaba sin dudar, y quizás no será en este tiempo límite que dispongo aquí para yo estar, pero si albergo la ilusión de hacerlo donde el universo y Dios lo elija para ambos disfrutar, reírnos en ocasiones sin chistar, quizás recordar desde allá donde estemos por estos momentos que he plasmado a través de este portal, y que todo este contexto quede para las generaciones que todo puede ser posible entre creencias, fe, disposición y voluntad para nuestras almas simplemente cruzar, a través de dos espacios de tiempo, a través de eso que desconocemos, ese conocido por todos llamado terrenal o existencial, y ese donde ahora tu pernoctas alrededor de nuestras almas con una presencia muy astral, ese que nos mueve, nos llena de fe, nos hace crecer cada día siempre un poco más allá, ese que nos permita cristalizar ilusiones y hasta soñar, y donde toda esa magia dependerá de cada uno en luchar, en creer y trabajar, aferrado a algo que quizás está más allá de nuestra comprensión y esa realidad, y donde quiero sentir cada noche al ingresar al umbral de la noche para soñar, las caricias de una Princesa quien me calma y me permite volar a ese universo donde solo intentamos  fantasear, de momentos fugaces de volcanes, de juegos, risas y bailes donde nunca nos cansaremos de brincar, y donde quedará la esencia de estás letras para leer por otros cuando y como gusten sin dudar, así es mi niña, así veo las cosas hoy, así siento la necesidad de plasmar, palabras más palabras menos, poesía y versos, melodías en la distancia entre la imaginación y nuestra oportuna realidad...

Me despido una vez más y por ahora esperando treinta días más, donde oportunamente escribo para ti, para mí, y para los tuyos deseando siempre te recuerden y te sientan aun desde el más allá, desde este humilde narrador que escribe con amor, con cariño, devoción y mucha imaginación, interpretando y soñando, de alguien quien te quiere con AMOR y mucha VOLUNTAD, quien solo en la tristeza intento revertir esas penas tan solo al ver tus sonrisas, algarabías y muchas cosas que tú me das, tu escribano y portador de tus alegrías a través de mi realidad, Esdras...

 


 

viernes, 9 de octubre de 2020

Capítulo XVI – Tras sonrisas y picardías, de tiempos recurrentes y memorias de aquellos días, mantendrás siempre la luz de esas expresiones que iluminaron todos esos días…

 Una luz desde el cielo siempre nos traerá esperanza e ilusiones para afrontar las vivencias de un mejor día, en ocasiones nos ilusionamos, incluso hasta soñamos al caer el ocaso o al alba sin condicionarnos más allá de las melodías, y una sonrisa de un ángel que viene a cambiarnos nuestra vida, siempre traerá expectativas, buenos sabores, encuentros e ilusiones a cada paso y a través de los caminos de una nueva vida...

No importaran las desavenencias de nuestra existencia con los decretos del universo, así como los ángeles aparecen en nuestra vida se suscitan los milagros, tus risas cargadas de espontaneidad, ingenuidad y picardía se traducen en espavientos que inundan mi alma de alegría, así te vi en ocasiones, así te veo a través de mis incursiones, esas donde tú me esperas como niña quien espera esos regalos inesperados de aquellos días, en ese cielo eterno donde la paz, la tranquilidad y armonía forman parte inequívoca como las aguas de los esteros de nuestro llano, donde la capacidad para escuchar esas dulces melodías de quienes por siempre te acompañan, garantizan lo que en nuestra realidad y existencia buscamos a cada rato, esa es tu nueva vida, esa que te reservó tu Maestro allá en los predios de un glorioso cielo venezolano...

Eres luz eterna bajo el cielo de mi vecindario, no importa a donde yo vaya, a donde mire, de donde venga, o donde yo esté, porque ese lucero bajo un cielo opulente y tan estrellado, destacará hoy, mañana y siempre porque así eres tú, la de esa sonrisa que brilla tan displicente como esa Princesa que nos trajo mil sabores, encuentros indulgentes y apariciones maravillosas que deleitaron hasta a los más inesperados, intento ser ecuánime, muy hablador, expresivo y hasta algo sortario, no por lotería, ni por dicharachero, conversador o temerario, es que tu formaras parte de mi vida así partieras más allá de mi tristeza en aquellos días tan solitario...

Un rostro tan especial, un rostro tiernamente angelical, una cara feliz e imborrable en el contexto de nuestra vida, esa cuando trajiste tantas sorpresas desde ese primer día de tu aparición, llegaste como una tromba que movilizo tanto a nuestras vidas, y a pesar de que yo no estuve presente en ese instante de tu vida, ya sabía yo lo que tú harías, porque desde el cielo señales tú me darías, y si, ciertamente he escrito constantemente aspectos de tu corta vida, y tal vez solo intento continuar este libreto más allá de esta realidad y desde ese universo donde tú haces y cuidas nuestras vidas...

Hay sensaciones inherentes que en ocasiones traen luces y señales tan recurrentes, hay chispazos emergentes que me traen notas a cada rato, asocio ese rostro tan indulgente de quien imponía su carácter y sintonía, asertiva, rebelde, lista y consecuente, irradiando siempre algo de magia, algo de pasión y algarabía, cuando en ocasiones tranquilizabas los avatares de tu familia, esa que te consintió por siempre más allá de los pormenores de cada día, porque fuiste siempre ese detonante equilibrante quien fungía como apaciguadora bendecida, diciendo en ocasiones “Tranquila mami, no pasa nada, porque todo pasará”, y así era, así fuiste esa chispa quien balanceo los inesperados momentos de una vida en aquellos días...

Tal vez seguiré recurriendo a mis instintos, a mis ocurrencias, a mirar esa sonrisa una y otra vez, tan expresiva, tan única y genuina, tan tuya como a quien siempre llame mi “Princesa Sophía”, y nunca pretenderé compararte o contrastar tus ocurrencias y tu algarabía, con tu hermanita, la pequeña “Issa”, quien llegó hace un poco más de tres meses, para traer estabilidad, buen humor y también alegría, porque a pesar de su parentesco, sincronía, diferencias y detalles de ambas vidas, solo desearé que ella lea parte de tu historia como siempre la percibí a pesar de los tiempos y circunstancias en nuestra increíble vida...

En ocasiones te hablo, en ocasiones intento yo verte, entre las imágenes de mi día a día, entre las fugaces estelas de esas ideas donde busco equilibrio, busco armonía, busco la riqueza interior que me transmite tu sonrisa y tus imborrables algarabías, busco el camino incipiente hacia  la construcción de esa felicidad que buscamos todos, arriesgando mucho o poco, pero afrontando todo con la entereza que transmites a través de tu sonrisa, yo no sé si ese sea el secreto, pero sí sé muy bien es un estímulo y un aliciente, el creer fehacientemente que esa risa, ese rostro ingenuo, único y admirable, es el que me llevará más allá de mis sueños y retos que me quedan aún por alcanzar en esta vida tan loable... 

Somos ambos energía evolutible, alterable, en ocasiones fugaz y otras permanente, somos adaptables mas no extinguibles, tu allá hoy en el cielo, yo acá en este mundo tan cambiante, aferrado hoy a ilusiones envolventes llenas de un tanto de sonrisas y emociones alucinantes, donde cada vez que mire al cielo, en esas noches de estrellas tan deslumbrantes, siempre localice la única fascinante, la tuya mi niña bella, como la de esta imagen que acompaña este post que recuerda que estás aquí, que a pesar de tu partida, insisto e insistiré mantener tu presencia inalterable, que te lean, te disfruten, te imaginen allá en el cielo donde tú aun persigues muchos ángeles entre risas y malabares, cantas, ríes, juegas, brincas y cuidas a tu gente que te ha querido hoy, mañana y siempre en este universo inolvidable, quiero que te vean e imaginen que tú de vez en cuando apareces aunque no te vean en ese físico inalterable, porque el tiempo ha de bien inmortalizarte, eres mi Princesa Sophía, mi bailaora de flamenco, jugadora de fútbol y apasionada niña que me llena de traviatas, poesía, bulerías y ansiedades, afianzando mis valores y principios en los años que me quedan para escribirte y recordarte...

No será la última vez mi niña, no dejare de plasmar cada día diez de cada mes tu presencia a través de estas letras, tu memoria y los recuerdos que me llevan a dejar algo de ambos sin vergüenza y sin tristeza, tu sonrisa que hace que me ilusione por cada día más allá de lo que pase, desde ese rincón del alma tu errante trovador quien te escribe hoy, mañana y siempre, simplemente Esdras, como siempre quise y quiero que así me llames desde tu reino inolvidable...