sábado, 10 de abril de 2021

Capítulo XXII – Tal vez desde el agua o allá entre las nubes, su sonrisa continuará brillando tanto como las estrellas y más allá…

 


 

Así como en aquella oportunidad cuando tuve la dicha de ver parte de esos encantos que te identificaron por estos lares, pues nuevamente y agazapado entre la densa flora que inunda los predios del jardín del Edén, allá donde ahora tú pernoctas, pude volver a verte, sí, tan radiante, tan alegre y tan vivaz, dicharachera y hasta audaz, animando, bailando, saltando y por supuesto sonriendo para motivar y alborotar ese contexto de ese reino donde ahora haces de tu vida espiritual...

Ciertamente, fue entre esos sueños tan recurrentes donde en ocasiones yo quiero estar, y más en estos tiempos tan complejos, llenos de incertidumbre, de miedos y hasta de aquello que nos hace hasta dudar, sin embargo y quizás desde ese subconsciente donde muchos queremos ahondar, el universo y hasta Dios mismo se pusieron de acuerdo y conspiraron para este humilde mortal, permitiéndome soñar, navegar, indagar pero por supuesto jamás participar, porque simplemente soy un invitado que bien resguardado y oculto tras las cortinas de esa inmensidad, puedo solo observar, escuchar y disfrutar de una pequeña sesión de animación, de una Princesa que dará mucho de qué hablar...

Es así como doy inicio a este nuevo capítulo de una historia que me encantaría diese mucho de qué hablar, porque a pesar de no haber podido disfrutar de sus limitados años de vida que dejaron momentos perennes en este mundo tan real, pues intento encontrar a través de ella misma relatos de una hermosa vida pero en contexto que está mucho más allá, tal vez con un poco de imaginación, de deseos, de anhelos, de parte de esos sueños y un sinfín de encuentros que oportunamente volcaré una vez y otra vez, y hasta un poco más, porque como bien dije tiempo atrás, un artista ha de encontrar en alguna parte una musa que lo ha de inspirar, y este ángel quién marcó un segmento de muchas vidas en un tiempo tan controversial, pues determinó mi acercamiento a la escritura con más pasión de la que intento yo encontrar, y por eso doy rienda a mis pensamientos, rindo un humilde tributo a su presencia existencial, e intento trascienda desde ese plano espiritual...

Ella por supuesto, Sophía, sigue siendo ese mismo ángel que una vez decidió venir a vivir un espacio de tiempo en nuestro realidad tan controversial, y a pesar de ello y por lo que he podido entender y hasta observar (desde el entorno de mis sueños), continua siendo ese bello ángel, muy curiosa y determinada, directa, quien no oculta sus miedos, quien está siempre dispuesta a todo y hasta un poco más, quien controla misteriosamente un poder que gira en torno a esa aura que posee, quien disfrutó en vida de lo que pudo a pesar de, quien continua disfrutando sin restricciones allá donde yo en ocasiones la puedo ver, y quien estoy muy seguro conversa abiertamente con “El Jefe”, sin miedo por supuesto a obedecer, esa es ella, un angelito que hoy comanda una pequeña legión de ángeles que protegen muchas de nuestras almas susceptibles y hasta volátiles, porque ciertamente así somos, es parte de nuestra naturaleza y de nuestra esencia...

La encontré dirigiendo una pequeña tropa, un grupo selecto de ángeles, porque como saben, siempre tenía algo de mandona, una bella niña con carácter y mucha personalidad, pocos la sabían interpretar, pero ella en ese ayer, y en este hoy sigue siendo esa hermosa niña de armas tomar, al frente, marchando a ritmo de calipso y cantando, a ritmo de una melodía contagiante, con total algarabía cantaban alegremente y bailaban hasta más no poder, como entrenando y preparándose para acontecimientos donde los retos son para no dejarnos caer, porque obviamente caemos en muchas ocasiones los mortales, y aprendemos sobre la marcha a levantarnos para ver la vida con mayor ánimo, con esperanza y bajo el manto de esos Ángeles de la Guarda, que muchas veces nos ayudan sin poderlo entender o sustentar...

Ataviada entre colores encantadores, con una soltura sin igual, ella giraba su cuerpo casi sin parar, su grupo bien orquestado la seguían sin chistar, en ocasiones sonreían todos al mismo tiempo para al “Jefe” congraciar, por supuesto ”El”, simplemente asentaba con su rostro y una mueca de satisfacción las alegraba aún mucho más, al fondo lograba ver sobre una simulada tarima suspendida entre crisantemos, hortensias y algo de tulipanes, un grupo de trompetistas, dos trombones, un saxo, dos timbales y dos congas, acompañado de un inmenso piano de cola blanco, esa música que reinaba dando tanta vida al momento en el reino del Edén, yo no sé si se estaba festejando algo, lo que sí sé muy bien es que emanaba en ese ambiente la esperanza de enfilar la senda hacia la felicidad, que hoy en día en nuestro contexto existencial y muy real, gran falta que nos hace por las circunstancias y hasta la presencia de algo de maldad...

Por supuesto ese momento que interpreto fue tan corto y tan diverso, que me dejo una sensación en la boca de que todo puede ser a pesar de lo que es, allá en ese contexto espiritual, me lleno de energía y de un volcán de emociones que quisiera aquí yo plasmar, pero por más que busque las palabras, la estructura o la manera de poderla justificar, esto obviamente va mucho más allá de entenderlo, más que de vivirlo así fuese en ese imborrable sueño que aquí intento yo dejar, pues sí, mi chica, mi bella niña, mi hermosa Princesa simplemente me dejo mucho en que pensar, esa alegría estimulante y contagiante, esa extraña manera de hasta festejar, si esa era la intención pues muy bien me llegó hasta el corazón, y obviamente al despertar sentí en el fondo que a pesar de las circunstancias todo debía mejorar, y realmente fue en un momento que lo necesitaba, y simplemente resultó, ahí voy, con la esperanza de que más tarde que temprano encontraré lo que desde hace rato yo estoy buscando...

Una musa es aquel ser estimulante que todos necesitamos sin dudar, es la idea de encontrar el detonante que nos permita a cada uno mirar con mayor profundidad, encontrar el momento adecuado para plasmar, para encausar y conducir nuestros esfuerzos a eso que nos mueve más allá, y por supuesto para alcanzar eso que conocemos como estabilidad espiritual, esa que compensa y equilibra lo que a nuestro alrededor gira y afecta nuestras emociones sin tan siquiera dudar, hay señales, hay mensajes, hay una interpretación que deja en esta historia que aquí continuare intentando yo plasmar, un poco de ti en tu entorno espiritual, un poco de mí en este contexto existencial, un poco de ambos, de otros, de muchos y de palabras compuestas, articuladas y adornadas entre versos, poesía y un poco de gracia, un poco de equilibrio ante las circunstancias, un poco de fe y de esperanza, un poco de alegría entre ese pasado, entre nuestro presente y hasta en ese futuro incierto, ese que nos espera aunque tu estés ausente...

Verla aunque sea a través de esos sueños, sentir en ese momento ese estado anímico que la consagra, su adorable gracia y hasta valentía, me permite interpretar que desde allá a algunos cuida, a otros orienta, a otros les deja, un poco de ella, un poco de ese misterio que envuelve su naturaleza, un poco de esos ángeles que vienen a este mundo a intentar apaciguar esa inestabilidad en ocasiones insoportable, a crear un contexto que muchos necesitamos para encontrar el camino sobre lo a veces indescifrable, a lidiar con nuestros demonios que también nos hace insoportables, y al simplemente ver esa sonrisa todo cambia, todo se humaniza, todo vibra y nos permite tal vez ver la vida de una manera mucho más amable, así me siento hoy, así necesite de ese sueño impostergable, ese que me trajo las esperanzas en estos momentos tan cuestionables, y solo resta por agradecer a ti, a Dios y al Universo por conspirar a mi favor y así dejar de a veces sentirme hasta culpable, pues sí, agradecer mientras escribo estas palabras compuestas a través de esta historia que aquí dejo para quién le agrade...

Es ese brillo que muchas veces buscamos a través del camino, ese brillo que ilumina nuestros momentos más oscuros, ese brillo que en algunas noches queremos encontrar como guía hacia nuestro destino, y le agradezco también a la vida por haberme permitido ver en esta vida en Sophía un poco de esos misterios que nos llenan sin previo aviso...

Quizás resulte paradójico que luego de tanto tiempo, donde menos imaginamos encontrar ese talismán perdido, se convierta en un lucero que a través del firmamento guía nuestros caminos, para así evitar ir por esos atajos que nos impiden alcanzar lo que tanto anhelamos y que aún no hemos visto sin dudar...

Dejo hasta aquí este breve relato de un sueño posible, de un brillo aun distante, de un largo camino que aún resta por andar, de un hoy en vilo sin barajas aun por sortear, porque no se trata de suerte, ni de situaciones al azar, mucho menos de casualidades que no existen en este lugar, tal vez se trate de las señales que nuestro propio destino nos obsequian los Ángeles para que así nunca busquemos excusas y podamos dudar, entonces logramos ver ese todo como un lucero que brilla desde alta mar, tu siempre humilde escribano que te recuerda a su manera e intenta crear una historia a través de tu mundo espiritual, para ti mi Princesa Sophía, con un poquito de tu vida y de la mía entre algunas letras y solo un poco de versos y algo de poesía… Esdras

jueves, 11 de marzo de 2021

Capítulo XXI – Bajo la luz de las estrellas, bajo una mirada pérdida, bajo las melodías que vibran más allá de esta vida…

 

En ocasiones sientes nostalgia, sientes ese tintineo permanente en la mente, muy dentro, en el corazón, lo siente el alma, y hasta el espíritu indeleble, no sabemos porque suceden esas cosas, quizás no es por nuestro estado de ánimo, o como despertemos tan cerca del alba, tal vez es de esas cosas inexplicables, pero que realmente llegan hasta lo más profundo de nuestro ser...

Y algunos tal vez pregunten ¿Por qué?... Especulamos, idealizamos, imaginamos mil cosas y hasta un poco más, a veces nuestra mente se rebela y nos atrae hasta lo irracional, aunque el alma día a día combate en ese laberinto de escenas sin dudar, somos nosotros mismos que creamos ilusiones combinadas con elecciones mal previstas, somos nosotros mismos que buscamos lo que se nos ha perdido en donde no hay nada, pero siempre existirá ese alguien quien desde su escenario nos contagia de fe y esperanza, como ocasionalmente lo mantengo, para buscar la mejor ruta hacia ese oportuno destino...

La nostalgia es impredecible, así como la presencia de esos seres que marcaron un momento en nuestras vidas, a algunos solo nos quedan las imágenes plasmadas de esos momentos que se convierten en eternos, imágenes que nos permiten crear escenarios idealizados simplemente porque no estuvimos en ese momento dado… No importa, creo lo importante es que sirva de quizás excusa para dejar fluir pensamientos bonitos de un momento perfecto, en esta vida totalmente imperfecta, porque es parte de todo y hasta de nada al parecer...

No tuve esos momentos que jamás sustituirían un escenario creado de la ilusión e imaginación hasta continua, pero transformo su imagen a lo que hubiera sido hasta perfecto, como salido de esos cuentos, de esas historias que se escuchan, que se leen, que fluyen día a día, generando bienestar, algo de armonía, y un poco de paz en momentos preocupantes y hasta complicados...

Eso hace Sophía desde el lugar donde ahora pernocta, donde percibe el mundo en otra dimensión que desconocemos, eso hace esa pequeña niña que no precisamente se entienda no dejarla ir, porque no se trata de eso, se trata de sentir un poco de magia y de vibraciones sobre momentos que vivimos sin especulaciones, como al ver el cielo estrellado en esas noches silenciosas, imaginando que ella me mira, tal vez diciendo algunas cosas como ella siempre lo hacía, inesperado, sorprendente, muy imaginativa, ingenua y hasta inocente, pero que calaba en momentos realmente inherentes...

Tal vez es más de mí que de ella, tal vez solo intento interactuar a través de estas humildes letras como pensando en voz alta para que ella escuche lo que medito y hasta lo que imagino, tal vez son esas sensaciones de interrogantes, de remembranzas, de esa paz que eventualmente necesitamos, para pensar mejor en lo que buscamos, y así quizás me aferro a su imagen, a sus momentos, aun no estando presente pero que quedaron en muchos hermosos recuerdos, sobre todo de quienes compartieron esa porción de tiempo que Dios permitió viviese en este mundo tan complejo...

Para ella fue muy bonito, fue placentero, fue hermoso porque lo vivió como tal vez ella así lo quiso, lo disfrutó como especulaba yo desde muy temprano, cuando ya se anunciaba su llegada a estas tierras que la ampararon y recibieron, quizás ella planificó allá desde el cielo esos momentos de vida que ella deseó con mucha fuerza vivir en cada momento, y eso fue lo que marcó quizás para algunos, incluyéndome sin dudar, porque nos imaginábamos mil cosas de un futuro que nos hubiese gustado a algunos haberla visto y disfrutar, pero solo nos queda idealizarlo como un cuento tan benévolo, como una historia de un ángel llegado del cielo, hasta como una fábula donde interactúan los actores, creando y viviendo unos hermosos escenarios escenarios para emular una vida que hubiésemos querido tal vez haberla vivido junto a ella un poco más...

No hay perfección alguna en nuestro mundo, no hay perfección en nuestras acciones y reacciones, no hay perfección en nuestras elecciones y decisiones, siempre habrán consecuencias, buenas o no tan buenas, y habrá repercusiones de lo que hacemos y hasta de lo que dejamos de hacer, pero mientras mantengamos la fe, la esperanza y la idea de que alguien más allá de nuestra comprensión nos ve, nos escucha, nos conduce, y nos envían señales, simplemente terminamos de aceptar esas cosas inexplicables que definitivamente no queremos entender, para no enredar aún más nuestros pensamientos, y aferrarnos a solo aquello que nos mueve, que nos inspira, que nos conduce hacia un mejor camino, y eso precisamente yo interpreto, lo hago y permito sea ella, quien con sus gracias, con sus maromas, ocurrencias y desatinos, nos contagiaba y seguirá contagiando con asombro, sorpresa y alegría...

Ella debe estar jugando allá arriba como siempre quiso hacerlo, muy a pesar de que en su vida tuvo limitaciones a través de su corto camino, pero siempre entiendo así ella lo decía, siempre habrá una pelota, siempre habrá un motivo, siempre habrá la esperanza de jugar más allá de lo que tú imaginas y tal vez yo digo, ella tal vez baila y canta a toda su gente allá en el cielo, repercutiendo de espasmos, alegría y contagio hasta para el mismo Creador de este Universo, porque siempre fue así, a su manera, a su estilo, y cuando ella lo determinaría, y así quedó grabado esa imagen en mi mundo algo creativo, lo que me lleva quizás a mantener esta secuencia de una historia que no culmina, lo que me lleva a imaginar escenarios de un cómo me hubiese gustado, de un que yo hubiera querido, de un así hubiese sido, entre nuestras imperfecciones pero de momentos muy emotivos...

Obviamente siempre miro al cielo, sea de día, sea de noche, sin pensar, sin ningún motivo, especulando e imaginando tantas cosas que posiblemente hubiese vivido, imaginando que ella me observa tal vez diciendo “No te preocupes, todo saldrá bien”, y eso me mantiene, eso me complace y me lleva a escribir, a recrear un mundo un poco distinto, a creer que casi todo es posible, a esforzarme aún más en aquello que yo determino, a ver lo mejor de este mundo tan compulsivo, y aportar aunque con un granito de arena lo que realmente me gustaría sea bien recibido, convirtiendo ese esfuerzo y ese deseo en un impulso muy creativo, gracias a esa presencia que espiritualmente lo siento como ese yo vivo, como esa musa es a los pintores, como lo es a los escritores, a los creadores, y a los diferentes artistas que nos dejan mil sensaciones, y que gracias a esa motivación, imaginación y determinación, dejan una porción de su mundo interior, en esta vida imperfecta pero aun en constante crecimiento y evolución más allá del infinito...

Aquí estoy Sophía, aquí aún estamos cariño, aquí aun te recordamos, nos imaginamos, nos reímos, y hasta en ocasiones lloramos, tal vez en silencio, no con tristeza, sino con esa melancolía muy de nosotros, porque así somos nosotros, tan volubles y volátiles, tan imperfectos y hasta impredecibles, esperando siempre algo, propiciando en ocasiones esos momentos, imaginando tantos escenarios, como si fuésemos los directores de cada obra de teatro, como si estuviésemos de forma permanente resolviendo un crucigrama a través de nuestro abecedario imaginativo, intentando mover la pieza correcta del damero o del ajedrez en nuestro albedrío, somos lo que somos, imaginando tanto y tanto, que hasta de los recuerdos aun idealizo esos diversos escenarios...

Hoy se cumple un mes más Princesita, continua transcurriendo el tiempo aquí en vida, y permanece tu humilde escribano, quizás con un poco de nostalgia, con un poco de alegría de esa que tu contagias, con un poco de esperanza, relatando momentos, plasmando tal vez instantes de un ayer, de hoy, y hasta de un mañana, para mantener en vilo ese ánimo que me lleva más allá de lo que pienso e imagino, para que unos pocos lean, que tu recuerdo siempre yo mantengo vivo, y que esa sonrisa que te caracterizó en vida, sigue ahí latente en este mundo que transcurre día a día, porque desde mi rincón donde yo escribo, desde este mundo donde aun yo pernocto, siempre te voy a querer y amar hasta que algún día yo te vuelva tal vez a encontrar, y entonces quizás retomaremos lo que no pudo ser ayer... Simplemente Esdras...

 


 

miércoles, 10 de febrero de 2021

Capítulo XX – Quizás como en los carnavales, pero a la espera de que ocurran algunos milagros, de esos que nos recuerdan que ahí están y sin cuestionarlos…

 La última vez que te referí, fue en un contexto excepcional volcado de la imaginación, un como quisiera haberla visto, o un tal vez hubiera sido, sin embargo no descansan los pensamientos hipotéticos en escenarios desarrollados sobre actividades versadas a ese futuro que nos hubiese fascinado, o al presente espiritual donde quizás todo pudiera ser, sin determinar si realmente ha de así ser, y no como un trabalenguas, ni a la interpretación individual de cada quien, no, definitivamente no, es a la idealización colorida de una escena tal vez no tan teatral, ni de dramaturgia actoral, sino la de una Princesa que una vez quiso ser acá, pero en este momento es lo que es ella pero allá, donde todo definitivamente puede ser, aunque no lo podamos aseverar o constatar, y solo me quedaré con el que así por siempre será, en esta temporada tan peculiar...

Estuviste siempre en primera línea, como los personajes principales de un cuento colorido, de una pequeña obra de teatro, llena de humor, de alegría, de sorprendentes desafíos, de incuestionables escenarios que tal vez llenaban tus pensamientos al paso de un asombroso cometa, irresistible, sorprendente y mágicamente con ese poder que transmitías a cada gesto, a cada acción y reacción, incluso a cada respuesta tal vez para algunos intempestiva, pero muy de tu personalidad inequívoca, decisiva y hasta directa, sin pretensiones ni arrogancia, sin dejar de ser quién eras, porque así quedaste arraigada en la mente de quienes te recuerdan...

A mi mente solo llega ese traje, esa vestimenta de la niña bailaora, la de pañoleta roja sobre tu cabeza, de faralaos a la flamenca, inundada de bolas pintadas sobre el vestido a todo tu alrededor, intentando contonear tu cadera como la Princesa que más alegre era, la que intentaba cantar y bailar sin vergüenza ni tampoco pena, la que siempre hizo lo que le provocaba, la que no tenía pelos en la lengua para decir lo que quizás tú piensas, más allá del momento o de la circunstancia, la vida era como un carnaval, llena de momentos coloridos, llena de esas escenas que todavía representan lo más bello de esta tierra, esa que te vio nacer y la que te dejo simplemente ser...

Sin embargo allá donde ahora tú bailas a todo tren, donde te sientes tal vez la faraona en el mejor contexto de un cielo inundado de colores brillantes y de tu alegría contagiable, rindes tributo a tus fans, por quienes eventualmente aplaudirán cada momento, cada instante que te dejan alegrarlos sin dejar de ser lo que ahora ustedes son, simplemente el batallón de ángeles celestiales quienes cuidan y protegen sin mirar a qué o a quién, sin cuestionar y sin también dejarlo de hacer, siempre sonrientes hasta más no poder y en ocasiones hasta sin parar, alejando las tristezas y las melancolías, motivando con pericias y no ajenas a tantos inocentes ángeles que siempre bajarán a atender, a nosotros los simples mortales, que en una gran mayoría de los personajes terrenales, necesitamos de ese milagro oportuno para que intentemos ver la vida como un momento finito, corto, asombroso y emotivo, donde aprendemos, enseñamos, queremos y nos motivamos, a pesar de y en contra de, porque esa es nuestra tarea, como la de ustedes es la de estar ahí presentes, quizás en el anonimato espiritual, donde no los podemos ver, pero entendiendo que su presencia siempre será bienvenida y aceptada como alivio y principio incuestionable...

Días atrás le comentaba a una persona quien pasaba por un trance de esos preocupantes, que cada día en cualquier parte de este vasto planeta, ocurren milagros, sin importar de donde vienen o como llegan, y de qué forma en ocasiones el ser humano también interviene, porque circunstancialmente ha de ser así; los milagros son petitorios de muchos creyentes, son escenarios omnipresentes en situaciones adversas, y que todos debemos de una u otra manera provocar, propiciar, aupar a ese universo insoslayable acerca de su confabulación, cuando nos aferramos a ello sin importar qué, cómo y el porqué, simplemente es y será una necesidad imperiosa en momentos determinantes...

Días después se presenta otra situación similar con otra persona pero con pronósticos más alentadores, sin embargo no dejamos de pensar en los dichosos milagros, porque siempre serán un aliciente, una carta bajo la manga, una esperanza para el desamparado espiritual y existencialmente...

De esa manera y por esas cosas de la vida se vuelve a presentar otro escenario tan similar, que definitivamente llegamos a entender que parte de la solución estaba atada si se quiere expresar de esa manera a un milagro más, al punto que algunos acudimos para orar a favor de ese escenario, porque siempre valdrá la pena el esfuerzo y el petitorio espiritual y hasta desmedido, para intentar moralmente ayudar a sobre llevar esas penas que en ocasiones son tan pesadas y casi inalterables...

Entonces es cuando oportunamente estos seres aparecen, porque a través de ese batallón de ángeles, ellos llegan sin cuestionar, ellos acuden sin mirar atrás, ellos ahí están, y entre ellos mi adorable faraona, mi Princesa de Chocolate, quien trae sonrisas para aliviar la melancolía, quien a pesar de no poder verla, su presencia es casi inalterable, es una sensación poco explicable, sé que está presente así no se entienda, propiciando lo necesario, colaborando con las penas terrenales, donde solo visualizo su sonrisa adorable y recordando siempre “No te preocupes, todo estará bien”, porque así ella lo decía, y así de esa manera se combinan los esfuerzos de los seres humanos en este contexto existencial, quienes hacen todo lo que pueden en esos momentos circunstanciales, junto al complemento de estos seres espirituales, quienes colaboran junto al universo para confabular todo a favor de lo indescifrable...

Vuelve a la palestra lo que en ocasiones volcamos sobre la mesa, las circunstancias, las necesidades, el momento, los avatares, la esperanza frente a la melancolía, las lágrimas frente a las sonrisas espirituales, el cielo gris en esos momentos, frente al colorido despliegue de esos carnavales, no propiamente los conocido por todos en estas fechas tan memorables, sino aquellos que aun no estando en esos contextos tan particulares, encontramos las formas de interpretarlos como una analogía sincronizada entre un mundo real, existencial y a veces tan abismal, y un mundo espiritual, mágico, sublime y hasta excepcional, donde se juegan roles poco evidentes, pero donde todo sincroniza a una interpretación casi digna de la mejor obra de teatro, donde nada es al azar, ni a la suerte, mucho menos a la casualidad, y donde cada personaje marcado por una tragedia, debe y está realmente desde su ser interior colaborar y mentalizarse a expulsar los pensamientos negativos, melancólicos y hasta trágicos de su mente, y coadyuvar a subir sus penas e intercambiarlas con un ápice de alegría para permitir que su vida sea pintada nuevamente con los colores llamativos del arcoíris o del carnaval más peculiar de su experiencia de vida, porque definitivamente la vida está llena de colores, y aún existe mucho por ver, sentir y disfrutar...

Siempre se ha dicho “Al mal tiempo buena cara”, pues definitivamente debe ser así, a pesar de todo y hasta de lo que esté en contra, porque los milagros, los colores y los desafíos siempre están presentes en el contexto de nuestras vidas, y sé muy bien que Sophía forma parte de esa legión de Ángeles, de ese grupo de guerreros que siempre estarán presentes ayudándonos a salir de los atolladeros donde en ocasiones nos quedamos temporalmente atrapados, donde creemos a veces que el mundo se ha terminado, pero donde jamás la esperanza claudicará a esa oportunidad de continuar en vida y verla de una manera diferente...

He reiterado en ocasiones que la centuria es una meta, y tal vez un poco más, he reiterado mi deseo abiertamente de continuar viendo cosas que aún faltan por ver, por sentir y probar, le he manifestado a mi Princesa oportunamente que algún día la volveré a ver, pero que mientras aun este por estos lares, pretendo atender asuntos pendientes y ayudar a quien así crea oportuno y conveniente, que la vida es muy corta para dejar a un lado tantas y tantos escenarios aun por vivir, y que en la medida de todo pretendo dejar un poco de cada cosa que he vivido sin cuestionar, y que ella siempre será esa musa por quien todo me inspira a desafiar, e intentar todo a lo que deseo lograr, a mi bailaora de flamenco, la de la pañoleta roja y los faralaos, la del taconeo en tiempos de carnaval, y que más tarde que temprano la verá allá, en ese mundo donde sé muy bien ahí está, mi niña bella, mientras este humilde escribano tenga fuerzas, conciencia y voluntad, he de verte como lo describo generalmente en este escrito, este que llevo y publico cada mes al cumplir tu fecha de partida, pero siempre intentando ver tu bella sonrisa y tus intempestivos gestos que marcaron tu vida...

 Hoy un poco de mí, como siempre un poco de ti, un poco de otros que forman parte de mi vida, y como un gesto humilde para intentar motivar a quien están identificados con estas palabras, que todo pasa siempre por alguna razón, que no somos quién para cuestionar y dejar que las circunstancias nos opaquen, que mientras exista convicción, valor, voluntad y deseo, todo realmente se podrá, y que definitivamente a la mente debemos disciplinar, alejando los pensamientos negativos y las escenas trágicas que ocasionalmente llegan sin evitar, que es cuestión de practicar, que aún tenemos mucho que dar, y que todavía nos falta por mirar, y no solamente por mirar...

Gracias Princesa, gracias por guiarme, gracias por ser mi pequeña musa, gracias por ser en ocasiones mi inspiración y por permitirme intentar ser mejor que ayer, con mucho amor y cariño, tú más querido escribano quien por siempre intentará dar lo mejor… Esdras...