jueves, 28 de diciembre de 2017

La chica de la Pijama Roja – Capítulo I - “Solamente un fortuito encuentro”



Era una tarde un poco nublada, con intenciones de llovizna como se vio en la fría mañana, la brisa vespertina dejaba bailar las hojas entre los arboles con sus numerosas ramas, los pinos erguidos solamente admiraban todo lo que a su alrededor se movía, sin tan siquiera entender la dinámica de una ciudad aun en tiempos de furor, en tiempos donde las festividades decembrinas se mezclaban con la intensidad de buscar entre mil oportunidades, solo una que les estimulara a alcanzarla. Esa era la apreciación de quien observaba desde una silla de una heladería, degustando un buen cono con el mejor helado de chocolate oscuro que había probado en mucho, pero en mucho tiempo...

No había prisa alguna, no había preocupación acerca del trabajo, de compromisos, o de cualquier otra circunstancia que alterase un ápice de mi estado emocional. Simplemente disfrutaba de una tarde, de una caminata relajada por las calles de la ciudad, donde convergen mil cosas y por supuesto ello me condujo hasta este placentero lugar...

Entraban y salían transeúntes, niños entusiasmados por los baños acaramelados, de chocolate, de maní, avellanas y hasta de arequipe, sobre los conos de frio helado. Era la temporada y había un poco de alegría contagiada entre risas, espasmos y total algarabía. Y como en todo espacio público era inevitable que desde lejos, contoneándose de manera sorprendente, coqueta, muy suelta y agraciada, una sencilla chica, de buen vestir, de cabello suelto que pareciera danzar a través de un adornado vals, se acercaba hasta el sitio donde yo pernoctaba. Una chamarra de cuero beige moteado, una blusa blanca que dejaba entre ver unos pronunciados senos casi perfectos, una bufanda de lana gruesa marrón oscuro, jean a la moda ajustado a su cuerpo, delineando unas largas piernas insertadas en unas largas botas color café, y por supuesto un hermoso cinturón de la misma tonalidad de su chamarra, permitiéndose ver como “la chica”, si, esa chica, la que es inevitable dejarla de ver, admirar e imaginar lo que en tu mente pueda explotar...

Como toda chica agraciada y elegante, se dejaba mostrar un bolso, apenas lo podía distinguir, de perfil bajo, del color similar a su chamarra, quizás un bolso Louis Vutton, Carolina Herrera o tal vez una Versace, y aunque fuese una copia comercial, igualmente se veía espectacular. Por supuesto quede extasiado, de solo admirar su contonear, su silueta, su desenvolvimiento, dejándose admirar y ver por todos los que cerca nos encontrábamos. Al llegar ella a la heladería, yo pude percatarme sutilmente de su aroma, quizás un Gucci Premier, un La Vie est Belle de Lancome o una Euphoria de Calvin Klane, una fragancia muy adictiva, y más fue mi desdén y mi impresión aun. Mientras permanecí sentado observando sus maneras, su agraciada forma de hacerse notar, y ella lo sabía, su mirada de reojo la delataba, solo yo esperaba su salida, para galantearla, como se debe tratar a una bella dama. Sentí mucha curiosidad, deseaba ver su rostro, sus ojos, incluso sus labios, deseaba abordarla y solo dejaría que mis instintos y mi alma condujeran a esa inevitable encrucijada...

Al ella cancelar su cono con helado, introdujo en su bolso su monedero, lo cerro y procedió a salir saboreando de igual manera un delicioso cono combinado, entre quizás matriscella con chocolate oreo, yo podía ver los trozos de galleta. Embelesada con la porción llevada a su boca, pude ver sus labios y una sonrisa de picardía, de esas que interpretas “disfruta de mi mientras tú puedas”, quizás soñador pero era lo que yo podía sentir. Se detuvo temporalmente en la entrada de la heladería, meditando si sentarse al otro lado donde yo estaba, o tal vez continuar con su contoneo por las calles, para que la siguiesen ver sin poder tocar. Pues sí, ella decidió continuar y solo le pude desear que disfrutase una buena elección para degustar. Ella asintió y agradeció, dejándome una tierna mirada al nuevamente reanudar su andar. La sensación fue muy placentera y entonces tome la decisión de ir tras de ella, improvisando de forma discreta, como si también disfrutase de las vitrinas y aparadores del comercio de esta ciudad...

De un rostro simpático, una hermosa sonrisa, una tez limpia y apenas perceptible de rubor y algo de maquillaje, labios con brillo color carne, insinuantes mas no glamorosos, ojos color café no muy grandes, cabello largo a dos tonos, casi a la cintura, entre color castaño claro y unos destellos casi rubios que le hacían combinar con su vestimenta, toda una chica quien atraía las miradas sin igual, entre hombres, mujeres y niños, y eso era simplemente de esperarse. Obviamente como cualquier transeúnte intentaba mirarla con ansiedad y paciencia, logre apaciguarme a pesar de estar motivado por alcanzarle. No era mi intención abordarla intempestivamente, eso no era educado ni tampoco seguro, era preferible en mi instinto, averiguar quién era esa chica, de donde venía o para donde iba, llevar la estrategia con sutileza, pero algo me decía en el fondo, que su alma algo pedía, buscaba e intentaba ese preciso día...

Caminamos largo rato ambos, cada quien por su lado, disfrutando de las exhibiciones de ropa, calzado, utensilios para el hogar, electrónica entre otras cosas. En algunas ocasiones ella entro a algunas tiendas, quizás a preguntar por cualquier cosa interesante, o tal vez por percatarse que alguien la venia siguiendo sin saber porque o para que, por lo que presumo intento resguardarse. Sin embargo nunca intente me viese como un acosador o que la estuviese siguiendo con alguna mala intención, como tampoco desperté sospechas sobre mi pequeña aventura. Mucha discreción y seguridad sobre mis acciones. Y así pasamos no juntos precisamente una interesante tarde hasta que llegamos a una edificación de oficinas. Ella ingreso al recinto y yo espere pacientemente en un lugar donde no podía verme. Había suficiente tráfico sobre la zona, un día trivial de trabajo, tal vez pausado por las festividades pero igualmente notorio. Fue bastante el tiempo de espera. Cuando por fin ella salió, tomo inmediatamente un taxi y se desvaneció en el tráfico normal del inicio de la noche. Rápidamente me acerque hasta la recepción del edificio y con total seguridad me acerque al vigilante para preguntar por una chica con un falso nombre inventado (para intentar abordar y sugestionar al individuo), el cual referí me había citado en la mañana ahí en ese edificio, en el piso tal, de la oficina tal. Por supuesto le describí inteligentemente las características de la chica e inmediatamente el hombre me dijo, no señor, usted se refiere a……….., ella se acaba de ir en este momento, quizás lo estuvo esperando, y es en el piso abajo al usted mencionado, el mismo número de oficina. Por supuesto le agradecí con muy buenos modales y me retire indicándole pasaría nuevamente el día de mañana. Había valido la pena tal aventura, conocía su nombre y su lugar de trabajo, ya era bastante, ahora lo que continuaría era saber un poco más, y tiempo suficiente era lo que yo tenía...

Me quede pensando un buen rato, continúe mi ruta sin rumbo fijo, caminando y simplemente hablando conmigo mismo, acerca de una pequeña aventura nunca antes prevista, planificada, ni tan siquiera remotamente pensada. Fue como una droga, esa que te sumerge hacia esas cosas que no entiendes pero te hacen sentir mejor, desconectado de quizás una realidad, y presumiendo con total ansiedad, lo que por tu mente no puedes dejar de pensar. Escenas, imágenes, momentos surrealistas, inventivos y hasta intensos, llenos de candor y de adrenalina muy efectiva, esa vinculada a la atracción y a los sentimientos. Las casualidades definitivamente no existen, todo lo que sucede a nuestro alrededor siempre ha de tener una explicación, aun cuando nosotros no comprendamos esas razones, o esos momentos oportunos, fortuitos o intempestivos. El solo hecho de esa sensación inicial, de mantener la calma e inclusive casi de atinar el lugar específico de trabajo, me estimulo y lo interprete como una señal, que obviamente no iba a dejar pasar, y aun habrá un mañana, aun habrá una remota posibilidad y aun habrá una estrategia que me lleve a conocer, a “la chica” esa quien despertó suspiros a través de su caminar...

Si, mañana, precisamente mañana continuare narrando a través de un nuevo capítulo, la aventura que me llevo a conocer a “La Chica de la Pijama Roja”...

viernes, 2 de junio de 2017

A través de las Catacumbas… Y comenzando otra vez…



A veces para poder encontrar nuevamente la luz, esa que divisamos en nuestro tiempo, entre nuestros sueños y mil esfuerzos, e intentar escuchar la dulce melodía del bienestar, debemos atravesar senderos oscuros,  llenos de misterios y de melancolía, llenos de sentencias y hasta de soberbia, con mil y una pregunta, acerca de todo o de nada, acerca de aquello que muchas veces no entendemos, acerca de eso que nos llena de dudas y de miedos, de quebrantos y de sufrimientos, de osadías y de tentaciones, pensando siempre al ocaso en mañana, simplemente en mañana, mañana, mañana...

Así fue, así es, y así será, quizás no para todos, quizás no para muchos, quizás solo para algunos, pero en el universo hay una ley universal cual nunca estará por encima de la voluntad de su benévolo Creador, y mucho menos de nosotros, simples seres carnales, finitos, imperfectos, y hasta muchas veces soberbios, arrogantes y molestos, porque así fuimos creados, porque así hemos vivido, porque así hemos ido aprendiendo, porque así tal vez en ese tiempo, terminamos aprendiendo a valorar este hermoso tiempo, este tiempo de vida, tiempo de enseñanzas, tiempo de lecciones y tiempo de situaciones, que no vienen o llegan al azar, ni por casualidad, ni porque la mala suerte nos ha de juzgar, cuán equivocados muchas veces estamos en esta vida de insana paz...

Una paz que incesantemente algunos buscamos, que muchas veces la tenemos, que muchas veces la desechamos, que muchas veces nos abofetea y aun así siempre la tentamos, y es nuestra voluntad la que nos golpea, hasta que terminamos de comprender o quizás medianamente entender, que no se trata de ir contra la corriente, ni de arriesgar eso que no vale la pena conquistar, se trata a veces de simplemente superar, se trata de a veces afrontar nuestra bella y hermosa realidad, esa donde no escapamos a los hechos, donde ni siquiera intentamos ir más allá de nuestra voluntad, y donde el Creador interviene a veces para probarnos, para medir nuestra capacidad, para hacernos sentir de verdad, de que estamos hechos y cuanta pasión tenemos para continuar en el juego, para continuar intentando, para continuar haciendo, para continuar luchando, en eso que nos mueve, eso que nos llena, o eso que aun a estas alturas, en algunos casos ni siquiera hemos terminado, o peor aún, ni siquiera lo hemos iniciado, y es entonces cuando todo sucede, cuando de repente se nos viene, y cuando todo nos llega repentinamente, y no es que sea tarde, tal vez, solo tal vez, es una nueva oportunidad, pero esa oportunidad no es ni será jamás gratis, ni siquiera es un regalo, es simplemente esa prueba que el universo te envía, para saber cuánto esfuerzo y tiempo tú estás dispuesto a valorar, y es cuando los miedos y las angustias superan esa bella realidad, y es a través de las catacumbas, es a través de la oscuridad, es a través de tu ansiedad y espiritualidad, tú puedas ser capaz de superar, atravesando esas grutas que siempre has querido evitar, sea en la enfermedad, en las penas, en las desdichas y hasta en la soledad...

Fuimos elegidos por nuestro Creador a través de este universo lleno de majestuosidad, algunos para simplemente formar parte de un circulo vital y esencial, otros para dejar una huella que quizás no se borrará, otros para ir más allá de lo que otros no pudieron lograr, y algunos pocos para dejar ese legado que en alguna escritura posiblemente ha de perdurar, no importa el fin, no importa el logro a superar, no importa cuánto esfuerzo tú haz de alcanzar, lo realmente importante es hasta donde tú eres capaz de llegar, y es a través de esas tenues señales, de causas y consecuencias, de elecciones y decisiones, de esas situaciones que no escapan a nuestra realidad, que nos miden sin escatimar, y que nos tientan hasta hacernos temblar, como lo manifesté anteriormente, en la enfermedad, en el infortunio, en la desdicha y hasta en la fatalidad, simplemente debemos verlo como una nueva oportunidad...

Quizás yo no soy el más afortunado, ni un desdichado, ni siquiera el más preparado, menos un experto o un estudiado en los eventos de la universalidad, tampoco un versado entre letras y frases que componen una melodía acerca del bienestar de la humanidad, simplemente expreso una interpretación de un pasado entre amigos y mi familiaridad, de un presente simultaneo cerca de quienes anhelo yo ayudar, e intento avizorar un futuro con algo de mejor calidad, más allá de los atenuantes, más allá incluso de nuestra realidad, más allá de lo que quisiera yo intentar, simplemente vivir, vivir e intentar hacer más allá, de lo que mi capacidad me permita hacer mientras continúe en el juego universal, ese que llamamos vida, y que lo aprovechare hasta el último minuto que se me permita estar, porque así es como yo intento hacértelo entender, te lo dije, te lo digo, te lo reitero, comienzas nuevamente el juego, el juego que tú debes terminar, quizás ese que aún no has querido empezar, y que en este momento has superado en tu primera prueba que el Creador te ha puesto en tu bella humanidad, cruzando las catacumbas oscuras del misterio, de las penas, de los llantos y de las dudas, a través de una intervención extraordinaria con un grupo privilegiado de profesionales de la medicina, quienes hicieron hasta lo imposible para poderte traer de nuevo a esta bella realidad...

Es tu turno ahora de hacer tu jugada, de revertir el llanto y las dudas, en optimismo y alegrías, de comenzar de nuevo en este mundo que aún no se termina, de volcar tu apetito voraz y agradecimiento divino por regresar desde la tumba, por esa elección y decisión que te permitió superar con mucho esfuerzo, con muchos, pero muchos días de angustia y de soledad inhóspita, esa que en momentos te alejo de seres quienes realmente desean el bien para ti, y que entendemos que más allá de esos momentos de zozobra, de incertidumbre y de sollozos, el Creador te dio el valor suficiente para creer en ti, en esos que a tu lado permanecieron, de esos que ni remotamente conocías, de esos profesionales que siempre te dijeron que todo saldría bien, y que a pesar de esas horas de pesadumbre, largas y tortuosas, hasta eternas de intervención quirúrgica, lejos del mundanal ruido, de los eventos sociales de un país envuelto en caos y contradicciones, aun permaneces en el juego divino de la vida y que realmente es la mejor oportunidad de ahora dar tu parte y dejar tu huella en este maravilloso mundo imperfecto, lleno de obstáculos y de opciones, agradeciéndole al Universo por dejarte jugar y aprovechar el boleto a esa bella oportunidad. Simplemente vívela, haz lo que debas hacer y disfrútalo más allá de tus sueños, más allá de tus limitaciones, más allá de eso que anhelas, quizás con un tequila, con un kalua, con un amaretto, con un sambuca o con cualquier brindis que tú desees hacer, pero eso sí, recuerda muy bien, jamás olvides algo realmente importante, agradece esta bella oportunidad, no importa como lo hagas, simplemente agradece que estas en el juego divino de la vida...

Compadre se le quiere un montón, un montón, un montón, su amigo del alma, alguien quien intenta ser feliz y hacer feliz a quienes cerca de mí han de estar, y quien intentará plasmar en algún momento, ese capítulo de tu historia que quedara como una maravillosa anécdota de una prueba divina... Esdras...

jueves, 6 de abril de 2017

Al día siguiente… después de ese mañana…



Hoy es un día quizás de esos, cuando tienes la sensación de manifestar ciertos aspectos de la vida, cuando hay necesidad de expresar sentimientos de fraternidad, apoyo y solidaridad, sobre aquellos que de una u otra manera significan y forman parte de nosotros, desde esos tiempos donde compartimos muchas cosas, desde esos momentos cuando nos distanciamos, simplemente por encontrar nuestro propio camino, y desde esos momentos cuando comprendemos que siguen ahí, vigentes, vivos, en este presente, e incluso en nuestro cercano futuro...

Es cierto, pero muy cierto, nosotros somos seres tan complejos y contradictorios en algunos momentos de nuestra vida, pero a fin de cuentas, tendemos algunos a comprender que en los momentos duros, nublados, temerosos, y hasta oscuros, sentimos la necesidad de que alguien nos acompañe, nos brinde una mano, nos aliente con algunas palabras, y hasta un espaldarazo nos den, como señal de compañía y comprensión, y es así como realmente llegamos a sentir, quien está a nuestro lado, y a quién realmente le importamos...

Mañana es un día muy particular para alguien muy cercano a mí, mañana es el inicio de un viaje con retorno, un retorno que viene de la mano de nuestro ángel guardián, nuestro padre el Creador, un viaje que tendrá enseñanzas y lecciones, un viaje para comprender que todo en nuestra vida, por más extraño y atenuante que sea, tiene una razón de ser, incluso muchas veces no logramos comprenderlas al inicio, pero luego de un tiempo, a veces de un tiempo de letargo y re-encuentro con nuestro propio ser, es que comprendemos que todo se trata de oportunidades, de señales que nos envía muchas veces el universo y Dios, simplemente para entender que hemos venido a este mundo a hacer nuestro papel, y realizar un trabajo (si lo llamamos de esa manera), una misión, un deber, ante los nuestros, ante los más cercanos, o tal vez a personas que ni siquiera conozcamos...

Intentare sinceramente no expresarme en tono poético ni melodioso, simplemente intentare dejar salir a flor de piel lo que mi alma y espíritu quieren dejar salir y saber. Se preguntaran para quién, porque, o a que se debe el manifiesto sobre ese ser. Quizás no necesito una razón, quizás tampoco es una obligación, pero lo que si siento yo, es dejar salir lo que siempre he tenido muy dentro de mí, la necesidad de dejar saber lo que siento, eso que a veces guardé y guardaba, y ahora intento no ocultar, eso que deje de hacer, y que quiero ahora ser, desde cierto tiempo que entendí cuán importante es expresar lo que muy dentro muchas veces guardamos sin querer. No se trata de asumir, pensar por otros, o dejar de decir, y menos ofender o algún daño hacer, se trata de ser honestos con nosotros mismos, y ser sinceros con aquellos que están muy cerca de nosotros...

Luego de este viaje, sé perfectamente que habrá aspectos de su vida que cambiarán, sé también que aún hay cosas que debe culminar, y también sé que hay pendientes algunas cosas que aún no ha logrado iniciar. Son oportunidades que el mismo universo nos regala a todos en esos momentos de oscura tempestad. Y digo oscura porque está él pasando por momentos de mucha nubosidad, aun cuando va con mucha fe, optimismo y de la mano de nuestro gran Guardián y Creador, para intentar llegar con seguridad hasta el alba de la tranquilidad. Si, a veces necesitamos pasar por oscuros y tortuosos caminos para llegar hasta la luz de la verdad, y creo nadie escapa a estas situaciones o realidad. Todos en algún momento estamos expuestos a esa gran verdad...

Y por ello, por esa divinidad que Dios nos da, por ese regalo que tal vez mi jefe me donó o me otorgó, es que dejo salir desde el fondo de mi alma, mi total solidaridad, mi afecto fraternal, mi humilde comprensión, y mi voluntad, para hacer llegar a través de estas líneas que nunca nuestros seres queridos solos están, nunca nuestros más cercanos amigos solos estarán, aun en la distancia, aun en las condiciones, aun con nuestros propios problemas, nosotros podemos y debemos tener la necesidad de expresar y hacer llegar, aunque sea con unas líneas llenas de palabras de aliento y cariño, que en esos momentos es cuando oramos todos de forma unísona, al rocío de una noche de luna llena, al candor de una melodía de amor e ilusión, al son de una canción acompañada de los ángeles que nos cuidan desde cada región, mirando a las estrellas y entregando en alma y cuerpo, unas palabras al viento, una oración con sentimiento, unas frases de aliento, una petición en esos momentos, por él, por ellos, por todos aquellos muy cercanos a nuestros deseos, a nuestros sentimientos, para que crucen ese quizás oscuro umbral, sin temor, sin dejar de ser quienes son, con una gran ilusión, con aún ese sueño de amor, sacrificio y honor, entendiendo que va de la mano de Dios, que oramos todos como si escribiéramos todos una canción, y que retumba armoniosamente desde los cielos para que llegue a quien está dedicada con mucho honor, y en nombre mío propio, de quienes siguen constantemente este viaje de nuestro gran amigo, hermano, compadre y compañero de años en este ciclo de vida, aquí estamos, aquí seguimos, y aquí estaremos esperando tu regreso con mucho amor, para celebrar tu restablecimiento, tu mejoría y tu mejor condición, y continúes esta vida, que aún queda mucho por hacer, en esta oportunidad que te está brindando Dios...

Amigo de mi alma, compadre de corazón, compañero de andadas, y hermano de mil batallas, tenemos los dos aun asuntos pendientes, que debemos hacer sin ninguna condición… Te espero, aquí yo estaré, después de mañana, te deseo un buen viaje, que todo ese surco lo cruzaras sin ningún temor. Te quiere mucho, el loco andariego quien hoy escribe para ti estas palabras con mucho cariño y amor...
Esdras