sábado, 17 de septiembre de 2016

El Secreto está en mis Sueños - Las aventuras de una doncella llamada Sophia…



Erase una vez como inician la mayoría de los cuentos de hadas, de ninfas, de reinos, y en este caso, de una bella doncella, quien estaba por llegar a un maravilloso mundo mágico, donde la naturaleza, los colores, la primavera y el otoño, los cielos, las nubes y las estrellas, se expresaban como una canción, como una dulce melodía armónica llena de amor, que cantaban los ángeles desde el cielo, brindando alegría a todos los recién llegados a este reino mágico, soñado y tentado a cualquier ilusión...

Los animales del bosque sabían de su llegada, la algarabía de los pobladores estaba llena de esperanza, de júbilo y de añoranza, por el anuncio que estaba arribando, fue en los días de invierno que anunciaron con colores desde el cielo, la venida desde el reino del Nunca Jamás, de una doncella, quien tendría la suficiente sabiduría para alegrar aun mas, la vida de más de mil almas, quienes esperaban tiempos de armoniosa paz, de gloria sublime y de amplio bienestar...

Pero como toda historia épica, como todo cuento de bellas doncellas, de princesas, de reinos y seres maravillosos, el lado oscuro siempre intentará cualquier maniobra, cualquier jugada, para impedir que las ilusiones de una comunidad, de un reino mágico, de una bella niña, alcancen la gloria, alcancen la cima, de una bella historia que comenzará en un hermoso verano...

Las hadas de esta historia, eran unas lindas ninfas, quienes solamente aparecían al ocaso del día, durante los días de la bella primavera. Los guardianes del reino siempre estaban presentes, día y noche, pero en los días de verano. Durante el otoño todo el reino era cuidado y custodiado, por los hombres y mujeres de los pueblos cercanos. Y durante el invierno llegaban los guerreros del reino del Nunca Jamás, para cuidar a la bella Doncella, prometedora Princesa, quien sería la futura Reina de todo el mundo creado por su amado padre, el sabio y respetado Rey...

En cada estación todo siempre estaba armónicamente sincronizado, pero el secreto de esa magia, estaba oculto en el alma de una inocente niña, quien por los designios de su sabio padre, quien heredó de su padre igualmente a través de un ritual sagrado dicho secreto. Un ritual guardado secretamente a través de mil años y mucho más, y el cual ha estado reservado únicamente para el día de su llegada a la tierra prometida, desde el reino del Nunca Jamás, pues todo eso estaba a por ser quebrantado, por las ansias de poder de su descarriado hermano...

Los anímales en este reino podían hablar, pero únicamente con las ninfas y con la doncella quien estaba por llegar. Ellos conocían bien los secretos acerca del equilibrio sobre el bienestar y el compartir, con todos los seres que habitaban ese hermoso lugar. Las ninfas solamente podían ser vistas por las institutrices designadas al cuidado de la hermosa Princesa. Y los ángeles del cielo elegidos, eran los encargados de mantener la armonía melódica sobre esta tierra prometida, con sus dulces cantares y anunciando las estaciones, en cada época que se anunciaba la fertilidad y la prosperidad...

El envidioso hermano del Rey, un ser astuto, despiadado, traicionero, charlatán y con matices de encantador, siempre tenía a su lado, a aquellos seres manipulables, perdedores y holgazanes, que por cualquier bocado de pan y vino, algunas monedas de oro, y un supuesto nombramiento de guardián honorario o de tutora designada, eran capaces de vender su alma, hasta al diablo mismo, si lo pudieran tentar...

La primavera está por culminar, para dar inicio al tan esperado verano, tiempo de cielos azules, de noches estrelladas y de cometas estelares, cruzando todo el universo, de ángeles cantando al candor de sus lamentos, de la llegada anunciada con una gran presentación de una doncella, prometedora Princesa, quien sería la futura Reina en sucesión, pues su madre la esperaba, al calor de la pasión, del romance en ebullición, y del milagro de la vida, quien está por dar su mejor aparición...

Fue en el auge del verano, cerca de la medianoche, durante una hermosa luna llena, bajo un cielo totalmente estrellado, y justo al cruzar un gran cometa con una larga estela de colores, viajando de oeste a este a través de ese asombroso e infinito universo, cuando llegó la pequeña doncella anunciada, a quién llamaron la doncella Sophia...

De acuerdo a la cultura ancestral de los grandes filósofos griegos, el nombre designado a la pequeña doncella Sophia, es sinónimo de sabiduría, equidad, audacia, inteligencia y perspicacia para alcanzar todos sus propósitos. Fue entonces como el rey sabio, con la esperanza de continuar un legado que ha durado por los tiempos de los tiempos, para mantener la armonía, y así evitar que la oscuridad se apoderase de su amada tierra prometida, pretende que su futura descendiente, alcance la gloria, la paz y el bienestar, una vez deje este mundo, para partir a un nuevo designio de su amado Dios...

El ritual sagrado se cumplió al pie de la letra, en el más íntimo secreto mejor guardado del reino. Solo asistido por la Reina Madre, el Rey Sabio, las institutrices designadas y el maestro del Reino, un viejo aun más sabio que el mismísimo Rey, pero inquebrantable compañero y súbdito del mismo, quien también sirvió a su amado padre, el antiguo Rey ya muerto hace unos cuantos años atrás...

Durante el resto del verano, la guardia pretoriana y los anímales domésticos del reino cumplieron con su acometida vigilancia permanente a la pequeña doncella. La Reina Madre y las institutrices nunca dejaban a la pequeña sola en ninguna parte durante el día, y dos bellos perros, pastores belga, de color negro azabache, custodiaban el sueño de la pequeña Sophia. No había manera de que el despiadado hermano del Rey pudiera tener acceso a la niña, al custodiado fortín, y ni siquiera a los predios del reino. Pero el hombre era bastante paciente y elegiría el momento adecuado para intentar su plan...

Al llegar el otoño, gran parte de los pobladores se movilizaron al reino, para cuidar y custodiar los predios, la fortaleza y sobre todo, preservar el cuidado de la pequeña doncella, quien era la esperanza para el nuevo florecimiento de una nueva época, marcada por la paz y la armonía de ese bello lugar. Era el momento en que los anímales del bosque comenzarían a interactuar con la bella niña, para enseñarle parte de los secretos y encantos de ese mágico lugar. Sus nobles y fieros perros eran los responsables directos de custodiar cualquier peligro que tentara contra la seguridad de la niña, y ambos ya sabían las intenciones del despiadado hermano en contra de la frágil doncella...

Pero como en todo cuento de reinos y de princesas, siempre hay maneras de infiltrar aliados, vestidos cual piel de oveja al exterior, y piel de lobo feroz oculta al interior. Nadie sabía cómo pudo lograr su propósito el audaz hermano del Rey, pero eso le daría cierta ventaja acerca del avance durante el aprendizaje de la bella niña y de algunos secretos que podía quizás tener a su mano, para intentar usurpar el poder de un reino que se ha mantenido por muchísimo tiempo, en paz, armonía y bienestar...

Pasaron algunos inviernos, época durante el cual el astuto hermano del rey no podía tener acceso a la situación e información acerca de la niña, como tampoco durante los veranos durante el cual la bella doncella, aprendió el lenguaje de los animales, aprendió los secretos del reino. Ella aprendió de la magia y el equilibrio, generado por el fuego interno oculto en su preciada alma, durante su llegada a la tierra prometida. En las primaveras, Sophia conoció las bellas ninfas, unas hermosas hadas madrinas quienes solamente aparecían a la niña doncella durante el ocaso del sol, en esos días de bello florecimiento y gran colorido en el reino mágico, para enseñarle los secretos mágicos de su poder...

El astuto hermano del Rey, tenía previsto un plan para atacar el reinado mágico durante la ausencia del Rey, justamente para el otoño, cuando la doncella debía ser nombrada a finales del mismo, en un acto solemne a Castillo abierto, con la presencia de todo los fieles súbditos de la tierra prometida, incluidos los anímales domésticos del reino, para así anunciar a sus doce años, la edad para ser elegida como la Princesa Sophia del reino del Nunca Jamás...

Era el inicio de la primavera en esos doce años, las ninfas debían estar con ella hasta ese tiempo, para enseñarles las últimas lecciones acerca de los otros secretos que solo eran reservados para la Princesa elegida. Así estaba establecido en las leyes que gobernaban el reinado, porque es el momento en que la Princesa asume ciertas responsabilidades que antes estaban ausentes, y ella debía estar en capacidad de asumir la toma de decisiones, junto a su madre Reina. Todo formaba parte de su educación y el honor de dar continuidad al legado de su amado padre y Rey...

Mientras en el bosque la bella niña, adolecente, inteligente, perspicaz y astuta, adquirió destrezas para interpretar las señales de la naturaleza, comenzó a aprender una lección extraordinaria con las águilas, unas hermosas aves rapaces, de extensas alas oscuras, de cabezas negras y aguda visión, y excelentes grandes pescadoras. Estas le enseñaron a mirar a través de sus vuelos suntuosos y plácidos sobre el lago, a mirar más allá de su visión normal, a mirar entre la maleza, entre el bosque, a través del agua, desde lejos buscando la presa, o simplemente buscando a quien la está buscando a ella, para tenderle esa trampa. Veía el amplio espectro a través de sus ojos, conectados con los ojos de las grandes aves. Fue una de las mejores lecciones, esas que le permitirán maniobrar el momento esperado por ella, y que solo ella sabría como responder y contrarrestar a su despiadado tío, quien solo veía la manera de usurpar el poder de su amado padre, el Rey, solamente por apoderarse del reinado de la tierra prometida, y posteriormente sobre el Reino del Nunca Jamás, a través de los poderes aprendidos desde su llegada...

Las águilas le indicaron que en la medida que sus sueños, deseos y compromisos, fuesen convertidos en un propósito de vida, podría tener la capacidad de alcanzar cada meta prevista durante su prolongada estancia en esta vida, pero que solamente dependía íntegramente, de sus decisiones, elecciones y responsabilidades, en aceptar sus éxitos, como también sus posibles fracasos. Ellas con todo y sus poderes para cazar y sobrevivir en un mundo a veces hostil, a veces fracasan y pierden hasta la vida en el intento. Es parte de la vida y es parte de las enseñanzas. Un poder requiere de una gran responsabilidad también. Su tío atenta contra la estabilidad del reino, contra el uso indebido de ese poder, y contra la vida misma de su integridad, y del legado que aspira dejarle su amado Rey...

Los venados ya casi al final de la primavera, le enseñarían a escuchar atentamente, a través de sus oídos, al igual que las águilas con su ojos, aprender a escuchar en el silencio latente de la naturaleza, a escuchar los gemidos de quienes les acechan, a escuchar los momentos que alertan, en esa paz inherente que siempre tientan, a cruzar la línea entre la armonía y la desobediencia, y es así como la misma naturaleza, encontró el equilibrio perfecto, entre esa diversidad que ha mantenido esa belleza, lejos del salvajismo y la crueldad, únicamente para mantener reinante, y así evitar la anarquía y la maldad...

Igualmente la moraleja dejada por sus maestros, es que debe aprender a escuchar a sus semejantes, debe ser cauta en sus movimientos, debe estar alerta a las insinuaciones, debe ser tan ágil, o tan lenta en sus desafíos, para sí permitirse reaccionar, quizás pensar, o tal vez evaluar, una movida, una respuesta o una señal, ante las acciones de aquellos que atentan contra su estabilidad o su pericia en mantenerse a salvo de las embestidas...

Las Ninfas ya casi se preparaban para su hermosa despedida, fueron doce años de encuentros nocturnales, lecciones, de aprendizaje y de secretos ocultos misteriosamente en su alma, quien llevaba esa flama inapagable de amor, deseo, de una pasión, de esos secretos oscuros, que le permitirán la comprensión espiritual acerca de la maldad que rodea siempre a la tentación de cruzar el umbral hacia lo prohibido, y de esas señales que le permitirán captar la intención de otros, en atentar contra su inocencia, su bondad, su deber hacia lo inequívoco, para preservar el equilibrio entre lo existencial y lo espiritual. Las claves mágicas para moverse entre el reino sin ser detectada, sin ser vista por la intención malsana de atentar contra su integridad, un poder delegado únicamente para aquellos elegidos en este universo sobre natural y asombrosamente magistral. Sus hadas madrinas cumplieron con su compromiso y ahora solo dependería de su perseverancia, destreza, suspicacia y audacia, para utilizar ese poder, únicamente cuando fuese necesario, y así ser la futura Reina equilibrada, justa, amorosa y perspicaz en sus decisiones...

Pero la maldad y las intenciones oscuras por parte de su Tío, para ostentar ese poder designado, contra su propia integridad, contra la vida misma de su futuro reinado, de sus pobladores y fieles súbditos, y del equilibrio mantenido a lo largo de los años en esta tierra prometida, entre el hábitat natural y sus habitantes, pronto ha de estar en peligro, por las causas ampliamente conocidas, la usurpación y uso del poder en beneficio de intereses personales, atentando contra la prosperidad, estabilidad armónica y futuro incierto de una vida esperanzada en la dedicación y bienestar de su vida y la de los demás, quienes dependen de un poder que va más allá de la realidad, más allá de lo que otros pueden comprender, más allá de lo que muchos ni siquiera pueden soñar...

Pero esa parte, incluido los inicios de un amor que está por despertar, la descubriremos en el final de este cuento mágico, lleno de fantasía, magia, naturaleza, secretos, misterios, y de una bella niña, llamada Sophia, quien llegó a este asombroso mundo, con un gran secreto, oculto en sus propios sueños, llenos de vida y de una ilusión magistral...

sábado, 10 de septiembre de 2016

Entre letras, tal vez breves cuentos y quizás algunos sonetos…



Un caminante recordaba, entre tantas leguas y caminos que tanto andaba, y él decía con voces al viento, que al mirar atrás sin mucho espaviento, solo veía desde lejos, aquellos pendejos perplejos y grandes fantoches, que le vieron desde siempre, como un burdo farolero, como un miserable andariego, quien despilfarraba por doquier, letras, historias y cuentos, cuando los demás solo escuchaban, las noticias del momento, los comerciales del sustento y los chismes de esos quienes se palmeaban, de cristianos y religiosos sin ningún fundamento...

Entre estropajos y pelos alborotados, con una botella de buen vino tinto, un rico pan tostado y acaramelado, con trozos de queso bien madurado, un fajo de billetes bien guardados, continuaba su cíclica vida, sin pedir limosnas, ni fisgonear a nadie, sin perturbar los niños que lo miraban asombrados, de mirada pícara y con suspicacia, de reojo siempre alerta estaba, siempre confundían su extraña pinta, con un pobre andariego, con un miserable pordiosero, pensando era él, un pobre hombre sin dinero, sin conocimiento alguno, un triste vagabundo y un hombre sin testamento...

Cuanto estaban equivocados, aquellos quienes miraban siempre a ese caminante, por sus estrafalarias ropas y por sus trapos arbotantes, cuando la sabiduría sabe más por vieja que por diablo, y era esta su arma de doble filo, era esta su carta secreta, guardada bajo la manga sedienta, más allá de su extraña andanza, por aparentar por lo que los ojos pagan...

En relicarios de iglesias, de bibliotecario, de farmacia y medicina, hasta en una buena cocina y de barrendero, también de mensajero, de buen portero y como licorero de bodega de ocho cuartos, a la usanza vieja, aprendió con empeño, un poco de todo eso, con disciplina y con mucho conocimiento, al libre albedrio, autodidacta pero buen librero, pero no se sentía libre, y no era como el viento, quien va donde quiere, cuando sintiera ese alegre momento...

Fue todo un señor, fue un gentil caballero, fue todo un metodista, fue un humilde escritor, cantante y bailaor, muy buen anfitrión, amigo de la gente, amigo de sus enemigos, escopetero y sainete, hasta payaso y cuenta cuentos, pero seguía sintiendo, la necesidad de la libertad, se apenaba de la falta de sinceridad, de la compasión y de la ilusión, de la decadencia y del exceso de opulencia, de todos esos que aparentaban lo que no eran, de los charlatanes de oficio, de los politiqueros y tracaleros, que manipulaban una sociedad, quien había perdido el rumbo de la vida, por lo material, por la banalidad, por la triste historia, de aparentar, más allá de esa realidad, por asumir la mendicidad, como oficio de turno, por permitir ser usados, como instrumentos de punto...

Y en una noche a la estela del jilguero, al toque del vals de un bello lucero, vio al cometa, vio esa flecha, vio esa luz de colores, quien dejo una larga estela, escucho un susurro, en esa noche de un letargo en silencio, en una noche llena de estrellas, las más brillantes de todo el firmamento, escucho la voz de su conciencia, escucho la voz de alguien a lo lejos, escucho desde los cielos, sé libre, no te de pena, no te amilanes, no te acomplejes, no te pares, ve donde quieras, haz lo que te dicte tu conciencia, si quieres escribir hazlo, si quieres hablar grita, si quieres bailar no escatimes, si quieres reír no te detengas, si quieres andar como el viento, solo déjate llevar por la brisa de mi sustento, déjate guiar por la luz de los misterios, de esas que se ocultan, a los ojos de los ciegos, que aun viendo la luz blanca, solo ven oscuridad en sus cielos...

Fue entonces cuando decidió echar andar su bella, estrafalaria y alegre vida, fue entonces como un hombre culto, decente, socialmente ilustre, de buen andar y caminar, de buenas maneras de mil hablar, de vestimenta impecable, de conocida trayectoria insospechable, decidió dejar libre al viento, los sentimientos y ansiedades por vivir la vida libre, sin espavientos, sin cordura, sin ataduras, sin bocanadas de majaderías y adulerías, sin estar pendiente de los diretes y de los chismes, echo a andar su flamante vestimenta, al son de la música no estridente, pero de letra consistente, y de mucha sangre en su vientre, para bailar como el mejor sainete, al candor del sol, bajo las lluvias a granete, a la sombra de las ceibas, de las palmeras, de los edificios de cristal en exhibición, descalzo sobre las arenas, en sandalias sobre el asfalto caliente, con aroma a de todo, con olores sudorosos, barbado, despeinado, y con sus gafas oscuras, simplemente para mirar mejor, a los que hablan a su lado, a su costado, a sus espaldas, y por su andanza, loca y vertida de entusiasmo avivado...

Pidió perdón a los suyos, pidió perdón por su error, pidió perdón a Dios, pidió perdón con honor, se perdono él por todo lo anterior, por no haber sido sincero pensado en lo mejor, pidió perdón a su mujer, por no haberla amado más de lo que le dio con todo su amor, pidió perdón a sus hijos, por no haber sido padre a la altura, de lo que otros siempre emitieron en su opinión, pidió perdón a su madre, por no haber sido un mejor hijo y un noble descendiente de su gran amor, pidió perdón a la vida misma, por no haberlo hecho antes, cuando tuvo la ocasión, pero nunca será tarde en esta vida, ni en la siguiente, ni en las historias que dejara en su misión, tuvo en bello pasado, aprendió en ese gran presente, pero ahora ve un futuro incierto, pero con gran premonición, sabe que muy adelante estarán las puertas, los caminos de resurrección, ha de ser bendecido, ha de ser agradecido, con todo lo que ha ocurrido, y es así como este pobre andariego, echo a andar con la pinta, con algarabía, con la mayor ilusión, una vida libre y muy divina, llena de pasión, armonía, paz e ilusión...

Son cuentos, son breves historias, son melodías y canciones, versadas en sonetos de gran composición, son palabras que se diluyen en trivial tradición, que dicen de todo, que a veces no dicen nada, pero alegran mas la vida, sonríes sin dejar que la misma, te pase por encima, te pise sin permiso, te deje sin aviso, y llores sin ningún motivo, y es así, entregando mas amor, entregando más ilusión, bailando al son de la canción, motives a la nueva generación, que hay que aprender, hay que cultivar, hay que sembrar, los valores de la humanidad, al candor de la mayor motivación, hay momentos de momentos, hay que afrontar con valor, levantase y continuar siendo, la parodia de un caminante, quien será siendo un gran actor, un gran compositor, un bailaor del flamenco, de la salsa y del tango en ebullición, drenando sudor, contagiando con estupor, y estimulando a la estirpe que están llegando a continuación...

Continuare luego narrando, algunas breves historias, de este sainete, bailaor, cantante, cocinero y escritor, quien tienen en sus andanzas, cuentos breves jocosos, alegres, de borracheras, de quesos, de buen vino y de picantes brochetas, de esas que empalagan por tanto pimentón...

viernes, 19 de agosto de 2016

Las 13 lecciones de nuestra Vida (en mis propias reflexiones)…



1.- Siempre recuerda cuanto amas de ti mismo…
Eres especial, en la medida que así lo sientas. Eres valioso, en la medida que tú debas reconocerlo. Eres poderoso, en la medida que valores todos tus esfuerzos. Y debes amarte a ti mismo siempre, ya que en gran parte de nuestra vida, elegimos y decidimos aquellos caminos, que nos permiten afrontar y alcanzar casi todo, con nuestro esfuerzo propio, con nuestra propia intuición, aun cometiendo errores que reconocemos e intentamos enmendar, a lo largo de este fabuloso camino, pero sobre todo, amándonos y queriéndonos a nosotros mismos…

2.- Siempre hay que visualizar el futuro, pero vivir el presente como si fuese el último…
Los momentos en nuestra vida, se viven con intensidad, muchas veces sin esperarlos, sin premeditarlos, y sin perder a veces esa oportunidad, porque tal vez pueda ser el último, y es de esa manera, a pesar de nuestros planes, intenciones o condiciones, debemos despertar con la ilusión de vivir y disfrutar, cada instante, cada momento, cada amanecer, como si todo acabase al final del día. Y es como el sol, sabemos que siempre ha de iluminar el cielo, pero también entendemos que cumple un ciclo en nuestro cielo, y lo disfrutamos al máximo en cada momento, más allá de visualizar lo que queremos para ese mañana, ese que está a lo lejos en nuestro firmamento…

3.- Siempre somos importantes, a pesar de la aprobación o no de los demás…
Somos genuinos, originales, hasta únicos, y no necesitamos el permiso o aprobación de otros (a pesar de que a veces sentimos esa necesidad), para realmente ser quienes somos. Tal vez andamos entre manadas (no literalmente como los animales), convivimos entre grupos de personas, nos desenvolvemos, nos mantenemos, y nos desarrollamos, pero siempre intentamos elegir, decidir y seguir nuestros instintos, muy a pesar de recomendaciones, sugerencias o experiencias de otros, permitiendo de esta manera, darle la importancia que a nuestro criterio, son las decisiones acerca de nuestras elecciones, aun siendo estas acertadas o erradas, y es lo que nos lleva a entender la importancia de nuestra esencia, en este mundo asombroso y contradictorio muchas veces. Esto es lo que nos hace únicos muchas veces ante los demás…

4.- Siempre has de alejarte y distanciarte de las influencias perjudiciales y negativas…
Hay quienes pretenden llevarte en dirección contraria a tu perspectiva. Hay quienes llegan con intenciones distorsionadas de la vida, cual lobo bajo la piel sedosa de una oveja, y a veces son esas influencias manipulables en muchos sentidos, quienes te desvían de ese camino forjado e intuitivo. A nuestra vida nos llega de todo, lo bueno y lo malo de las personas, las oportunidades a favor de uno o del otro, situaciones a veces movidas por intereses según esas ocasiones y/o condiciones eventuales de nosotros mismos, y de esas personas quienes se acercan eventualmente. Pero siempre, siempre, resulta ser intuitivo en el tiempo, la verdadera razón de elegir o permitir, alejarse o quedarse, separarse permitir acercarse, o dejar ir esos acercamientos, para continuar nuestro trayecto, rumbo a un camino de vida mucho mejor, con una mejor compañía, con un compartir sincero, acerca de esos pequeños placeres de la vida. Simplemente, aléjate y encontraras esas cosas positivas que anhela cualquiera, más adelante sobre tu mismo camino…

5.- Siempre perdónate por los errores de tu pasado…
A pesar de no ser perfectos y muchas veces predecibles por nuestros hábitos o conductas triviales, jamás debemos cuestionarnos a pesar de nuestros errores. Es parte de la vida, son elecciones, decisiones, aprendizajes y enseñanzas. Los errores del pasado no definen nuestro futuro. Debemos aceptarlos y enmendarlos con humildad. Aprender de ellos. Debemos perdonarnos, así como perdonar a quienes nos ofenden, y no por ello interpretarse como un signo de debilidad. Por el contrario, es la fortaleza que en nuestro espíritu nos da, la entereza para afrontar decisiones que a través de nuestra vida, nos amolda y nos permite construir nuestra mejor personalidad. Quizás el secreto es perdonarnos a nosotros mismos cada día, y corregir nuestros defectos durante el viaje interminable, a través de nuestro maravilloso camino…

6.- Siempre busca, intenta y alcanza cambiar, aquello que necesita ser cambiado…
Somos como una piedra preciosa en bruto, con aristas moldeables, con un brillo oculto, con manías y costumbres, adoptadas durante ese crecimiento continuo. Apartarnos a veces de los viejos hábitos, y apasionarnos sobre aquello que nos mantiene, cual energía que fluye, es lo que nos motiva muchas veces, y nos cuesta romper el molde o los paradigmas de lo trivial y lo convencional. Es por eso que entendemos que llegamos al mundo con lo elemental, nos forjamos una vida con actitudes y semblanzas, quienes a lo largo de esta historia, definen nuestro carácter. Sin embargo muchas veces cometemos errores, asumiendo que no necesitamos cambiar, en vista de evitar mirarnos en el espejo, ver quiénes somos y de que estamos hechos realmente. Es por todo eso, que debemos reflexionar y quizás eventualmente mirar, una vez más sobre ese espejo, y quizás, intentar cambiar sobre aspectos que a veces  puede resultar mejor de lo que imaginamos muchas veces. Los cambios puedan ser duros, difíciles y hasta se pueden convertir en hábitos consecuentes, y luego han de ser satisfactorios, enriqueciendo mucho mas, nuestra vida interior y nuestro espacio espiritual…

7.- Siempre busca hacer algo, que te haga feliz una vez al día…
Tal vez extraño como suena, pero si lo piensas realmente, es comprensible y tal vez razonable, a estas alturas de la vida. Quizás las responsabilidades y ocupaciones ordinarias, nos apartan levemente de esos placeres simples de la vida. Quizás intentando comprobarás y verás las consecuencias de esas pequeñas elecciones. Siempre hay algo que nos hace sonreír, motivar y agradar durante la cotidianidad de nuestra vida, y a pesar de ello, a veces no le damos la importancia requerida, asumiendo que es banal o sencillamente no trasciende la relevancia necesaria, de acuerdo a la administración de nuestro supuesto valioso tiempo. Sin embargo y en virtud de ser seres de hábitos y costumbres, entendemos que la vida plena, simplemente está llena de increíbles y asombrosos detalles, en cuanto a pequeños placeres, y te la hacen más armónica, llena de felicidad y bendiciones, y a veces contagiánte hacia otras personas, convirtiéndonos en seres más accesibles, sociables y entusiastas, por tan solo hacernos felices a nosotros mismos, así mismo como a quienes están tan cercanos a nuestro entorno. Por eso, intenta cada día, y se convertirá tal vez en un hábito sumamente agradable y placentero…

8.- Siempre atrévete a las nuevas oportunidades, y sin miedo…
Nos ofuscamos generalmente a lo trivial y lo seguro, sin salir del espacio de confort al que nos acostumbramos. Y resulta que siempre que algunos que intentemos cruzar las líneas de esa comodidad, simplemente aprendemos, experimentamos, nos motivamos y vivimos la vida muchas veces con mayores sorpresas y oportunidad. Esa que nos estimula a querer saber un poco más, a sentir curiosidad, y poco a poco aprendemos a dejar ese espacio al que nos acostumbramos. Por supuesto, a veces no es lo que parece, pero es porque premeditamos los acontecimientos y siempre nos preguntamos y nos respondemos al mismo tiempo. Es decir, estamos predispuestos al fracaso, sin ni siquiera intentarlo previamente. Miedo a lo desconocido. Por eso a veces bien vale la pena cruzar el umbral, sin mucho que pensar, y les aseguro por experiencia propia, la satisfacción muchas veces es mayor a las expectativas. Las oportunidades llegan como un aviso, como una señal, una propuesta sencilla, y solo eres tú quien decide abrirse a esa tentativa oportunidad…

9.- Siempre escucha tus pensamientos y la voz de tu conciencia…
La integridad tiene una presencia poderosa en nuestra conducta. La honestidad contigo mismo, te permite comprender que a veces rompemos promesas, simplemente porque nos engañamos tal vez, o porque no encontramos la ruta adecuada quizás. Sin embargo muy dentro de nuestros pensamientos, muchas veces vemos señales directas hacia crónicas anunciadas en el tiempo. Y forzamos anhelos para muchas veces intentar alcanzar, esos desmanes por quien muchas veces nos decepcionamos. Pero es parte de la vida, es parte del aprendizaje, es parte de esas enseñanzas, comprender que más allá de escucharnos a nosotros mismos, que debemos aprender también a ser prudentes, sinceros y cautos, y encontrar el momento adecuado, o decidir esperar, o asumir los riesgos de esas acciones, que a lo largo de nuestra vida nos impulsan a intentar alcanzar esos deseos, asumiendo las consecuencias de esas elecciones y decisiones. Es por todo esto que debe prevalecer ante todo, el respeto por nosotros mismos, y será al mismo tiempo, el compromiso ante los demás también…

10.- Siempre, pero siempre, has de creer en ti…
Algunos, lo llaman “Fe”, otros, lo llaman “Valor”, y unos pocos tal vez lo llamen “Fortaleza Espiritual”, y es quizás la razón de ser, en conocernos a veces tan bien, que jamás hemos de sentir vergüenza por fracasar en los mil intentos. Porque así es como alcanzamos nuestros propósitos de vida. Son a veces sacrificios, trabajo constante, intuición perseverante, acerca de esos sueños, quienes nos permiten movernos, esforzarnos y demostrarnos a nosotros mismos, nuestras capacidades para alcanzar la meta, de a veces esos aspectos que para otros son inalcanzables. Definitivamente somos capaces de eso y de mucho más, pero hay que estar consciente, ser determinado y creer absolutamente en nosotros mismos, y de que somos tan capaces de alcanzar cualquier cosa que nos propongamos, aun fracasando o errando en los primeros intentos. Es como aprendemos a creer en nosotros mismos, con fe, valor y determinación, o fortaleza espiritual, ante los avatares y circunstancias, esas que muchas veces intentan vencernos de antemano, y es cuando desde algo intangible que llevamos muy dentro, nos sale la fuerza y la determinación para continuar intentando, hasta lograrlo…

11.- Siempre fuimos, somos y seremos, los escritores de nuestra propia historia…
A pesar de las orientaciones, los consejos, las acciones y los errores, el timón en la dirección de nuestras vidas, está únicamente en nuestras manos, para simplemente, disfrutar escribir y re-escribir constantemente, nuestra mejor historia. Cada capítulo de vida, son lecciones aprendidas. Cada momento de nuestra vida, queda reflejado en algún segmento de esas historias. No aprendemos de las experiencias de otros, muy a pesar de mil consejos, siempre aprendemos de nuestras propias vivencias, aun cuando muchas veces intentamos alcanzar con éxito todo aquello que pretendemos. Y es así como permanentemente, escribimos capítulos de nuestra historia, que algunas veces pasa como un ejemplo, un legado o algún significado, formando parte de miles y miles de experiencias, que han servido más allá de su connotación o trascendencia, para dejar sembrado en otros, que fuimos en algún momento, alguien quien tuvo el atrevimiento, de intentar dejar encausado, quizás un camino o un legado, en esas cosas que para muchos no fueron importantes, pero que para otros son la referencia, y así continuar escribiendo acerca de mil cuentos, mil historias o quizás una leyenda. De referencias estamos llenos, y solo hay que tomar lo mejor de algunas de ellas, y escribir nuestra mejor historia…

12.- Siempre hay que vivir el presente, no es simplemente estar presente…
Las oportunidades muchas veces llegan de sorpresa, sin aviso, y otras pasan a nuestro lado, y no nos queremos percatar de ello, porque no basta estar ahí, hay que estar presente en cuerpo y alma, como decimos folclóricamente, es decir, estar pendiente, y absolutamente de todo lo que acontece. Cualquier detalle siempre ha de ser importante, aunque no parezca. Muchos intentan vivir el presente, pero realmente están ausentes, en los momentos determinantes y en aquellas oportunidades, que el universo, Dios, y hasta la vida misma te regala, para quizás cambiar en parte tu manera de ver la vida, y encaminarte hacia esa hermosa oportunidad, que hará de ti alguien, quien tal vez nunca imaginó un destino forjado, desde ese encuentro inusitado, quien por esa magia que tiene nuestra vida, por esa circunstancia que se cruzo en nuestra vida, o por ese sueño latente y oculto, apareció en el momento más inesperado, simplemente para hacerte comprender, que eres dueño de tu propio destino. Eso siempre y cuando estés convencido, que hay que vivir nuestro presente, mirando siempre hacia el futuro, pero estando realmente pendiente, de esos regalos que la vida te obsequia oportunamente…

13.- Siempre debemos ser amables, consecuentes, generosos y agradecidos con la vida…
La vida es un cúmulo de bendiciones, de sorpresas, de alegrías, de tristezas, de llegadas y de partidas, de quienes llegan y se quedan, de quienes llegan y se van, de aprendizajes y de enseñanzas, de elecciones, decisiones y consecuencias, y a pesar de todo lo bueno y lo malo en ella, hay que aprender en el camino, a ser compasivo, incluyente y agradecido por siempre, porque de esa manera ha de regresar a ti, todo aquello que por alguna razón has de entregar, para que en su momento, así la vida misma te lo quiera regresar. La bondad no es sinónimo de ingenuidad. La compasión no es sinónimo de debilidad. La generosidad no es sinónimo de credulidad. El agradecimiento es sinónimo de madurez y humildad. A nuestra vida llega de todo, absolutamente de todo. Bueno y no tan bueno. Malo y definitivamente a veces peor que malo. Personas que se acercan, personas por quien nosotros nos acercamos. Aprendemos mucho, y enseñamos muchas veces poco. A veces somos egoístas, no por nuestra naturaleza, simplemente porque muchas veces la misma sociedad, nos hace tan vulnerables y nos lastiman tanto, que desarrollamos una escudo, una barrera, más allá de nuestras buenas intenciones, y es de esta manera que el tiempo, quien es el mejor remedio para los diversos acontecimientos de nuestra vida, nos enseña poco a poco, que siempre las buenas acciones, regresan a ti muchas veces en mejores proporciones. Sin embargo hay que aprender a vivirlas, hay que aprender a sentirlas, a sufrirlas a veces, y a dejar que la vida misma, nos otorgue el beneficio de la mismas dudas, para intentar comprender, que cada quien a veces camina a tu lado, pero no significa que te va a dejar algo, o que tu le debas algo, son circunstancias que de una u otra manera, nos benefician o nos enseñan, parte de las lecciones de esta asombrosa vida…

Reflexiones:
No sabemos realmente cuando y como se inicio este proceso de aprendizaje, sin embargo más tarde que temprano, logramos comprender que es una continua enseñanza, que llega en el momento quizás más importante, para determinar la ruta definitiva, hacia la paz, hacia la armonía y definitivamente a la felicidad soñada, hacia ese futuro incierto, quien ha de esperarnos oportunamente…

El viaje no termina, hasta que culmina. Mientras tanto debemos disfrutarlo de la mejor manera posible, entendiendo siempre acerca de los atenuantes, de las circunstancias y de superar obstáculos, que permanentemente afrontamos en el transcurso de la vida. Quizás en la compañía correcta, no perfecta, pero si consecuente con nuestra manera de ver e ir hacia una mejor vida…

No sabemos que nos depara ese futuro incierto, pero si comprendemos que todo lo que sucede en el transcurso de nuestra vida, simplemente pasa por alguna razón muchas veces divina. No somos seres humanos solitarios. Somos seres humanos que disfrutamos la compañía de alguien siempre, porque nuestra naturaleza es compartir todos esos aspectos de la vida, buenos y malos. No lo sabemos todo, ni pretendemos saberlo tampoco, pero si quizás aprender lo necesario, para interpretar mejor esas señales que llegan a veces a ti, sin saber por qué. Tal vez no lo entendemos al principio, pero si algo ha de quedarse o ser separado de nuestra vida, quizás es porque así nos convenía, esperando quizás más adelante, una mejor compañía…

Lo que si debemos tener presente, es compartir con alegría y entusiasmo, toda esa riqueza espiritual que muy dentro solemos llevar, más allá de las condiciones de vida que impone nuestra sociedad. Todo lo que sucede a nuestro alrededor siempre ha de tener alguna razón. Hay alguien para cada quien, no sabemos dónde está, no sabemos cuán lejos está, no sabemos siquiera cuando ha de llegar, pero todo en la vida, el tiempo lo determinará…

Por todo lo anterior expuesto, descrito y expresado, con las mejores intenciones al respecto, simplemente recibamos con entusiasmo, todo lo que la vida misma, el universo y Dios, así quiera que ha de llegarnos. Porque en algún momento de este hermoso tiempo, tendremos la dicha y la fortuna de compartir lecciones de vida, con alguien quien nos enseñara parte de su vida misma, parte de sus lecciones aprendidas, y de esta manera fortalecer una historia común, que quizás es el comienzo, del mejor capítulo de una bella historia de vida…