viernes, 10 de abril de 2015

Un breve cuento del Ángel Alhaayt - Capitulo 2 – Introspección…



Despertando se encontró en algún lugar que no reconocía al abrir sus radiantes ojos verdes. Sentía totalmente una sensación que lo abrumaba, pero contradictoriamente igual sentía una sana paz y tranquilidad, había mucha pasividad en él. Trataba de visualizar todo lo que a su alrededor había sin definición alguna. Percibía un aroma extrañamente agradable que lo mantenía sumiso. Claridad de luz en tenues rayos de color azul y rosa muy suaves, y una alucinación asombrosa como si estuviese en un espacio lleno de suave algodón colorido con cierta ligera calidez. Alhaayt sentía la necesidad de hablar, de manifestar algo, de llamar a alguien, pero al mismo tiempo no recordaba como llegó a ese lugar, tampoco recordaba quien era o a quien llamar. Solo un deseo de exteriorizar y manifestar unas simples palabras, sin embargo no lograba poder hacerlo…

Los chicos salieron corriendo y llorando al mismo tiempo hacia la comunidad para buscar ayuda. Solo se mantuvo al pie del risco quien logro salvar su vida, aun con la bolsa de las frutillas recogidas y recuperadas durante la situación lamentablemente acaecida. Se mantenía pálido, callado, con lágrimas en su rostro, denotando una profunda tristeza, como quién lamenta la pérdida de alguien muy cercano, sin terminar de comprender que fue lo que sucedió. Solo miraba al vacío, a esa grieta oscura y profunda. No había señales de nada, no se escuchaba nada, era como si el mundo se hubiese paralizado repentinamente. El viento cesó de tal forma, que ni las ramas frondosas de los arboles altos lograban moverse, se mantenían estáticas, al igual que el chico. La naturaleza parecía que lloraba en silencio y solo logro ver de repente una bella mariposa de alas brillantes, de un color tan radiante como el mismo sol. Pasó moviendo sus alas cerca de su rostro como diciéndole, “es hora de marcharme hacia una nueva aventura, tranquilo, estaré bien”

El tiempo no lo podía medir o cuantificar, sintiéndose algo extraño. Había claridad absoluta pero desconocía si era mañana, tarde o noche alguna. No lograba ver el sol, tampoco podía ver las nubes o el cielo azul, al que extrañamente imaginaba o recordaba. Al rato escucho una suave voz manifestada en un hermoso canto. Eso si le llamo poderosamente la atención, buscando a su alrededor la procedencia del canto. Poco a poco ese suave canto aumentaba gradualmente su voz, pero aún no lograba ubicar de qué lugar llegaba esa dulce melodía…

De pronto sintió la presencia de alguien a quien tampoco podía distinguir, tomándolo de su mano con ligera suavidad. Sintió tranquilidad y percibía que algo le decía, sin embargo no lograba concebir que fuera eso que le manifestaba. No terminaba de entender que sucedía y que le estaba tratando de decir la presencia. Repentinamente dejo de escuchar absolutamente todo, no había ningún tipo de sonido alguno. Era como si se hubiese quedado sordo. La presencia toco su rostro con gentileza, luego poso su mano sobre su cabeza suavemente, quedándose Alhaayt estático, sumiso y extrañamente tranquilo…

La algarabía en el pueblo era tal que muchos salieron con prisa montaña arriba, para buscar a los dos chicos. Inicialmente pensaban que ambos habían caído al fondo del risco. Los chicos que avisaron estaban muy nerviosos, no cesaban los gritos y los llantos. Iban hacia el lugar varias personas adultas, hombres sobre todo con cuerdas y algunas herramientas básicas para poder ver que podían hacer al bajar a la grieta. Las mujeres en la localidad buscaban entre los chicos que bajaron de la montaña a sus hijos. Se percataron que dos faltaban y uno era Alhaayt. Su madre no estaba en ese grupo. Ella se encontraba en casa atendiendo los quehaceres normales del hogar, esperando que su preciado hijo llegase, para recibirlo como todos los días y tener las tertulias a las que estaban acostumbrados ambos, al final de cada tarde en esos veranos fulgurantes…

Alhaayt entro en un proceso de trance y asombrosa paz, al momento que la suave mano del Creador posó sobre su cabeza, sumiso quedó con los ojos cerrados sin hacer nada más. A su alrededor se iban presentando de manera progresiva ángeles, llegando de todas partes, de todos los tamaños y los géneros. Todos niños y jóvenes, con hermosos rostros, alegres y risueños, con auras de todos colores, contagiados de asombroso júbilo y de miradas llenas de un inmenso brillo. Y de esta manera Dios y sus discípulos celebraban en una fiesta espiritual, la llegada e iniciación de un nuevo miembro al grupo selecto y designado, para llevar la ayuda necesaria, compañía, compasión, esperanza, fe, misericordia, bondad, alegrías y amor, a la vida de los mortales en la tierra…

Al llegar al risco los adultos más aptos, comenzaron a colocar largas y seguras cuerdas a los arboles más robustos y cercanos al borde del mismo. El otro chico seguía paralizado, inerte, estático y con la mirada triste, perdida en el horizonte, con lágrimas en su rostro, pero sin poder manifestar reacción alguna. Dos de los hombres algo mayores lo tomaron por sus brazos y lo retiraron del área cercana al risco. Le hablaban con calma pero este no manifestaba palabra alguna, simplemente daba la sensación de estar en un vacio y perdido en el tiempo, espacio y materia. Pero lo que no sabían los adultos y todos los demás, era que alrededor del chico estaba el ángel de la guarda asignado a Alhaayt, quien lo mantenía espiritualmente en paz de forma temporal. Tarea asignada por el Creador momentos previos a un evento ya previsto con antelación…

“Todo en la vida terrenal siempre ha de tener una razón de ser, un porqué, un como, un donde y un cuando, aunque entre mortales no logren entender la naturaleza misma de las cosas, los eventos y las situaciones”. Designios divinos simplemente…

En el hogar de Alhaayt, su madre repentinamente sintió una extraña brisa que entro al recinto a través del pórtico de la casa. Esa suave corriente logró que se le erizara la piel de manera sutil. Ella ligeramente volteo su rostro hacia el pórtico de entrada y sintió nuevamente esa corriente de aire algo fría sobre su cara. Se dirigió caminando lentamente hacia la puerta y al salir, mirando al cielo abierto logro ver una bandada de aves pasar cerca del hogar. Daban vueltas juntas y regresaban siempre hacia la casa, y cada vez se acercaban más y más. Ella tímidamente interpretaba eso como una señal, pero realmente no sabía bajo que términos podía ser. Le vino intempestivamente el rostro de Alhaayt a su mente. Su corazón comenzó a latir de forma acelerada, sus pupilas se dilataron, su piel totalmente se erizó, sintió nervios, dolor extraño, tristeza, pena, sensaciones de angustia y lágrimas brotaron de su rostro sin llanto alguno. Solo salían sin explicación alguna…

Una de las aves del grupo se salió del curso y se poso de manera imprevista sobre un arbusto muy cerca de la casa. El resto de las demás seguían realizando la rutina grupal hasta ahora vista por la madre del pequeño. El ave se le quedó mirando extrañamente. Ella con tristeza la veía fijamente y solo continuaban saliendo lágrimas de su rostro, de unos ojos muy expresivos verdes aguamarina y de pupilas dilatadas. Con un sentimiento de extraño dolor, daba la sensación que el ave quería decirle algo que no lograba entender. Ambos seres, el ave y la madre de Alhaayt, entraron en una especie de trance extrasensorial, a través de un aura de espiritualidad lograron conectarse, sin que nada, ni nadie pudiese interrumpir ese vínculo temporal. Ella en ese momento, en un tiempo incuantificable, logro visualizar, imaginar, soñar despierta, que su amado hijo se despedía tiernamente, manifestándole partir a una aventura sin retorno, pero diciéndole no entrase en dolor y tristeza. Sintió en ese estado espiritual, emocional y sublime, un cálido abrazo lleno del amor, ese amor que ambos siempre los mantuvo tan cercanos y unidos. Él dulcemente le beso la frente y su hermoso rostro, bendiciéndole, agradeciéndole las enseñanzas, sonriéndole, para luego despedirse hacia ese universo al que jamás regresaría. Solo quedaría el recuerdo de una madre y un hijo asombroso, al que en su corta vida alcanzó tal vez la sabiduría necesaria, para ir a desempeñar una labor que solo era para los elegidos por el supremo Creador, al que ellos los mortales aun desconocían…

Al retornar a la realidad y ver por última vez al ave en tiempo real, esta la miró de igual manera, volteando luego su pequeña cabeza al cielo. El grupo de aves esta vez pasó lo suficientemente cerca, al punto que ella sintió la ola refrescante del plumaje de todas. El ave entonces alzo vuelo junto a las demás, surcando todas ellas su ruta en un cielo espectacularmente azul, de esos que en verano enaltecen los colores de la tierra, de las flores, de los frutales, de los arbustos, los arboles y de las aguas del océano, hasta lograse perderse la bandada en el horizonte lejano…

La hermosa madre de Alhaayt logro descifrar la señal. Su hijo había sido elegido y ya había partido a otra vida, fuera del contexto terrenal. Se encontraba extrañamente en paz y complacida por la elección de los dioses. Lo que jamás sabría ella, es que ese destino y esa designación divina no era de sus dioses. Siempre estuve enmarcado por el Creador de los mortales, por el mismo Dios Supremo y Celestial…

Al lograr bajar dos de los hombres de la comunidad, que con cuerdas y debidamente asegurados, lograron ingresar por la abertura de la gruta buscando los restos de Alhaayt, sin lograr ver nada. Prendieron unos mecheros en palos secos con una mezcla oscura algo pastosa, adherido a paja seca en los bordes de los palos, para así alumbrar las zonas oscuras de la cueva. Bajaron todo lo que pudieron pero no encontraron rastro alguno del chico. Era como si se hubiese desvanecido su cuerpo, no encontraron restos de su ropa, ni de nada que les diese una señal del lugar donde cayó. Poderosamente extraño. Estuvieron bastante tiempo y lograron subir antes de la puesta del sol. El compañero de Alhaayt que había permanecido como extrañamente perdido, de repente se levantó, comenzó a bajar la montaña sin decir palabra alguna. Se dirigía directamente a la casa de la madre de su amigo y hermano. Al hogar de su compañero de infancia, para encontrarse con la madre de Alhaayt a decirle lo que sucedió. Mientras el resto de las personas en el lugar, solo hablaban, decían y manifestaban, especulaciones referidas al chico y su desaparición. Nadie podía entender que sucedió con su cuerpo, ni como se desvaneció del lugar donde cayó. Eso quedaría para la historia, convertida después en los años subsiguientes en una leyenda de la localidad de Tebas. Leyenda que se perdería en el tiempo y en el recuerdo de la cultura griega, de un niño asombroso llamado Alhaayt

Al despertar de ese sueño hipnótico en el que estuve expuesto Alhaayt, en un mundo totalmente desconocido pero esplendoroso, pacífico, generoso, lleno de amor y paz, el supremo Creador se acerca a él, pidiéndole acompañarlo a caminar sobre suaves senderos de una extraña mezcla de arena con una especie de materia similar al algodón, haciendo que sus pies extrañamente se perdiesen entre el suave terreno al andar…

El Creador comienza a explicarle donde se encuentra, quien es y será de ahora en adelante, cuál será su misión en este mundo espiritual y con cuantos más compartirá su digna labor. Le habla del amor, de la compasión, de la espiritualidad, de su misión, de velar y cuidar a los más necesitados, de su intervención limitada, de las bondades de ellos como seres espirituales y de la diferencia con los mortales, de su paso temporal por la vida terrenal y de sus recuerdos desvanecidos o casi olvidados en ese tiempo. De que no existe tiempo, espacio o materia alguna en esta nueva vida y que siempre se verá eternamente igual. De las reglas existentes y perfectamente establecidas en ese universo infinito al que por siempre va a estar, o en su defecto hasta que el, como Creador de todo lo humano, terrenal, espiritual y universal así lo quiera decidir…

De esta manera Alhaayt comienza una aventura que jamás hubiese podido medir, imaginar o soñar en algún momento de su vida terrenal. Sin embargo había algo que le ocasionaba curiosidad alguna. ¿Qué realmente pasó antes de llegar a ese lugar? ¿Quién fue antes? Extrañamente le llegaban unas imágenes algo vagas y difusas a su mente, como sentimientos a su espíritu. Tenía momentos de éxtasis al caminar solitario por los senderos circundantes, sentía una paz y un placer que lo alejaban de esas imágenes borrosas, pero algo le decía muy dentro de su espíritu, que tenían que ver con su antes, con su posible pasado, al que el Creador le hizo referencia alguna y que se habían desvanecido a su entrada en ese universo infinito. A lo lejos lograba visualizar otros chicos o bien llamados ángeles, realizando caminatas al igual que él, pero no se atrevía aún a acercarse a cualquiera de ellos, hasta sentirse mejor consigo mismo. Esperaría el momento oportuno, tal como le indicaría el Creador en su tertulia, “todo llega, cuando deba llegar, ni antes, ni después”. Así lo admitió y lo admitiría por siempre…

En una de esas caminatas largas y apacibles, logró sentarse en un lugar, acomodándose sobre un saliente que encontró sobre la superficie, bajo unas especies de ramas flotantes, frondosas, de colores verdes y amarillos en distintas tonalidades, pero muy agradables a la vista. Decidió cerrar momentáneamente sus ojos y le volvieron poco a poco a llegar esas imágenes algo difusas, de alguien que le resultaba familiar, de un lugar distante, de conversaciones y de chicos igual a él. Pero no lograba definir sus rostros de manera precisa, pero intuía que era algo muy cercano a su pasado. Lo que no sabía Alhaayt era que para el Creador todo era visible, todo era audible, todo lo sentía y él no escapaba a ello. Desde un lugar no visible lo observaba, dejándolo entrar en esos momentos de introspección sin intervención alguna. Porque eso particularmente lo ayudaría en lo sucesivo a realizar las tareas que le serian asignadas…

Y esta breve historia continuara…

lunes, 6 de abril de 2015

Un breve cuento del Ángel Alhaayt - Capitulo 1 – Incomprensión…



En los tiempos de Dios, en los tiempos de los ángeles, en los tiempos de una sociedad necesitada de luz, dirección y paz, un ángel logro despertar la curiosidad del Todopoderoso creador, al atreverse a preguntar la razón que despertaba en los mortales, aquellas contradicciones y permanentes luchas por el poder, por control, por imponer dogmas e ideologías que atentaban contra la tranquilidad, bienestar y progreso que anhelaba una gran mayoría de sus pobladores. Sobre todo por causar daños inconcebibles a la gente en nombre de Dios mismo, cosa por la cual menos entendía esa situación...

Sabía y entendía que el propósito de Dios ante la creación de los seres mortales, era de tener la capacidad de procrear y reproducirse, convivir, fraternizar, compartir, amar, confiar, dar y recibir, colaborar a crecer en todos los sentidos, y avanzar en la medida que los pueblos entendiesen que con trabajo, esfuerzo y dedicación, lograrían escalar su visión de futuro, para una mejor calidad de vida y tener un mundo mejor. Sin embargo lo confundía de tal manera, que se abrumaba cada vez que retornaba de las misiones diversas que le encomendaba el Creador. Siempre llegaba con preguntas sin respuestas, llegaba con muchas dudas, llegaba manifestando inconformidad ante lo que veía...

Esa sociedad que debía vigilar, atender, ayudar y velar por sus necesidades, de acuerdo a sus principios y mandatos, día a día percibía una tendencia al caos y al desgaste de energías en pretender que algunos de sus miembros, encausaran y permitiesen el sufrimiento de una cantidad considerable de seres, entre los que habían en demasía un número considerable de niños y ancianos. Una sociedad donde el amor era sustituido por engaños y viles intereses materiales, en aras de aprovecharse de la buena voluntad de muchos seres, que buscaban solidaridad y comprension en la vida. Eso era lo que más le dolía y no era capaz de entender como entre muchos de ellos, permitían que pasase gran parte de esas incongruencias y errores...

Se limitaba con una profunda pena e insatisfacción, a velar por las indicaciones de su Creador y Cuidador. Sabía que no era prudente contrariar los designios divinos, sabía que no era su función intervenir de forma directa en las vidas y obras de Dios. Sabía de antemano que debía otorgarle la atención prioritaria a los más desposeídos, a los desamparados, a los niños y ancianos que se encontrasen en momentos difíciles, para darles un poco de esperanza y que tratasen de entender que solo había que dar tiempo a todas aquellas circunstancias que los llevaron a esa situación. No era fácil para Alhaayt como aspecto peculiar en términos espirituales, diferenciar su misión y labor ante los mortales, y lo que su naturaleza divina le permite percibir, ver y sentir. La impotencia de muchas personas en no poder tener los recursos mínimos necesarios para alimentarse y sobrevivir lo confundía. Ver la triste tragedia de algunos, cuando otros lograban beneficio a cuesta de esas personas, lo marcaban profundamente...

Sentir la fe y creencia de muchos, en aras de que su mundo cambiase solo por acción divina, lo contrariaba sobre todo por haber sido testigo de la evolución de otras sociedades, en las que estuvo presente como ángel protector de muchos, que superaron esas crisis en esos tiempos y momentos terrenales. La falta de tolerancia, de comprensión, de apoyo y sobre todo la escasa falta de amor. Sin embargo también había sido testigo que no todo era tan malo, no todo era tan trágico. Le constaba la profunda fe, amor, respeto y espiritualidad de muchos a los que veía, tratando de ayudar con lo poco que tuviesen para una causa mayor, amar a aquellos que necesitaban de esa virtud promulgada por Dios...

Alhaayt se diferenciaba de otros ángeles por su manera de conducirse.  Eso lo sabía el supremo Creador, permitiéndole ciertas libertades que para bien manejaba con mucha prudencia. Ningún ángel de su entorno manifestaba inconformidad o rechazo alguno por sus intervenciones eventuales. Por el contrario lo veían como un ser que despertaba pasión por su labor, por el bienestar de los seres humanos más allá de su naturaleza espiritual y eso era de admirar entre muchos...

La historia de Alhaayt era algo remota, muy peculiar y si se entiende mejor fue hasta fortuita en el tiempo terrenal, mas no en el espiritual. El espacio y tiempo resultaban en este mundo que trasciende la barrera humana, de forma inconmensurable, infinito e ilimitado. Así lo había creado Dios y así debía ser siempre. Muy distinto al mundo terrenal donde absolutamente todo tiene una cuantificación, un tiempo de duración y limitaciones definidas por la capacidad humana de afrontar y resolver sus misterios, eventos y situaciones...

Cuando Alhaayt nace entre los mortales, inicialmente del vientre de una madre oriunda de la ciudad de Tebas, en la antigua Grecia, eran los tiempos de una joven promesa del mundo griego, los tiempos de Platón. Un joven ateniense, muy inteligente, altamente influenciado y alumno predilecto del filosofo Sócrates. Mucho tiempo después tanto Platón, como su maestro Sócrates, y luego esta joven promesa que pasaría a ser el maestro de otro pupilo, Aristóteles, se convertirían en un referencial histórico para la humanidad y de la cultura griega misma... 

Alhaayt nace y crece durante esos años en una comunidad tranquila, rodeada de los aspectos triviales de los griegos y sus pensamientos, junto a su madre quien procuró darle todo el amor necesario a ese pequeño ser. Instruyéndolo en las costumbres, valores y principios de compartir, entregar y ayudar a todos aquellos que no tenían como vivir mucho mejor. Durante sus primeros años de infancia, Alhaayt se diferencio de otros niños por su naturaleza extrovertida, una capacidad enorme de aprender, y su manera de expresar los sentimientos nobles entre los seres humanos. Muy colaborador en todo sentido y el apoyo fundamental de una valiosa mujer...

El creador pudo ver en el pequeño infante, una madurez increíble durante su proceso de formación y una capacidad no prevista en su evolución entre los mortales. Igual como a muchos seres el creador le había asignado su “ángel de la guarda”. El ángel que lo ayudaría en los momentos nublados, de incomprensión y de inseguridad, en los momentos de temor y miedos naturales entre los niños. Sin embargo el niño estaba lejos de sentir algún temor, miedo o inseguridad. Lo que si resaltaba en él, fue su capacidad para no comprender muchos aspectos de la vida, de los griegos y su afán por las batallas y las luchas, por no apreciar la vida y honrar la muerte, los cuales no compartía por los principios y valores inculcados de su progenitora...

Al llegar a la edad terrenal de los doce años, Alhaayt gozaba de una popularidad enorme en su comunidad, y esta ya se había propagado a otras poblaciones vecinas. No tuve padre a su lado, el mismo se había ido a las batallas en la época de los griegos y más nunca regresó. Eso lo hizo tal vez más fuerte y noble al mismo tiempo. Solo contaba con el apoyo de su madre, para aprender y dar todo lo que él creía que podía hacer, en aras de transmitir amor, bondad, comprensión, armonía y colaboración. Inventor, inteligente, incursionando en algo de filosofía y hábil con las respuestas que frecuentemente tenía que dar a los adultos. Era una forma como muchos los sometían a pruebas, solo por escucharlo hablar y expresarse, sin caer en la arrogancia, ni la prepotencia de otros. Era sobre todo un niño muy comprometido con ayudar a todos los demás, con una visión de vida más allá de la comprensión, pero con una notable incomprensión acerca del mundo donde convivía. Tal habilidad era su manera de hablar, que muchas veces fue recomendado a que  fuese a Atenas, para incorporarse en proceso de formación al "Circulo de Platón", pero este siempre encontraba la manera de evadir, porque no dejaría jamas a su adorada madre...

Un día de esos calurosos en la zona montañosa de la región, muy cerca a la ciudad de Tebas en la zona central de la antigua Grecia, andaban varios chicos de su edad buscando y recogiendo frutas en la vegetación silvestre, para llevar a los mercados y luego venderlas. Esas actividades formaban parte de los días de verano y era bastante común que muchos fuesen a pasar tiempo en esas andanzas. Alhaayt de alguna manera lideraba el pequeño grupo y siempre era de los que mantenía una distancia prudente de las zonas de riesgo. Mantenía a los demás alertas y les indicaba donde era mejor recoger, para de esta manera evitar males mayores. Todos eran chicos y el estaba consciente de sus limitaciones y las travesuras de los demás...

Uno de los chicos compañero del grupo le señalo unos frondosos arbustos llenos de grosellas e higos un tanto distantes. El problema para llegar a esa zona era un risco muy escarbado y un tanto peligroso de cruzar. Al fondo del mismo parecía haber una especie de gruta profunda y oscura. Otro de los chicos manifestó abiertamente poder cruzarlo, pero Alhaayt no estaba de acuerdo. Siempre con la prudencia del caso...

Pero los demás chicos animaron a Alhaayt y este solo manifestó tener cuidado al hacerlo. Así fue y el intrépido chico que manifestó poder cruzar lo hizo. Todos observaban desde la distancia al compañero tomar todo lo que podía, entre los arbustos y matorrales existentes, luego los colocaba en una especie de mochila tejida que poseía encima...

Al rato terminó y decidió que era suficiente, mientras el resto de los compañeros lo esperaban del otro lado. Al llegar al lugar del cruce, arrojo la mochila y esta quedó trabada en una rama al borde del risco. El chico dijo que podía recuperarla al cruzar. Alhaayt se quedó observando bien el sitio y las condiciones en que la mochila había quedado sujeta. Le dijo que tal vez era riesgoso porque el terreno no daba señales de solidez, había muchas rocas sueltas. El desfiladero era bastante pronunciado y profundo. El chico insistió y dijo que la recuperaría, que sí podía e intentaría hacerlo, así como logró cruzar. Alhaayt se colocó lo más cerca posible del cruce, para ayudarlo en caso de cualquier eventualidad...

El chico con mucha precaución y riesgo logra acceder cerca donde la mochila había quedado prendada, pero esta se encontraba muy enredada entre varias ramas, lo que le impedía poder sacarla del lugar. Le pidió a Alhaayt que lo sostuviese por detrás para tener un poco más de holgura al estirar un poco los brazos e inclinarse de forma atrevida. En el intento el chico coloca uno de los pies sobre un área rocosa y muy inestable. Con una de las manos se agarra de la rama algo gruesa de un árbol cercano, y le manifiesta a Alhaayt que lo sostenga de su cintura, del cinturón de la vestimenta. Este se inclina un poco más y el terreno donde se apoyo cedió repentinamente. Su peso hizo traerse a Alhaayt por detrás y ambos quedaron colgados de las ramas del árbol. La mochila había logrado tomarla en el interludio y la cruzo al cuello. El peso estaba haciendo que la rama del árbol cediera, los demás chicos no sabían qué hacer y buscaban la manera de agarrarlos, pero realmente estaban algo distantes de poder hacerlo...

El chico le decía a Alhaayt que no mirase abajo, que tratara de subirse a través de él. Alhaayt sentía que en cada movimiento por tratar de trepar, la rama poco a poco cedía y se resquebrajaría, permitiendo que cayeran ambos a la profunda grieta abajo. Lo que en el fondo sabía que era muy probable muriesen en la caída. Los otros chicos solo veían con temor la escena, sus amigos en una condición casi temerosa no podían hacer nada. La población estaba algo retirada y no había adultos con ellos. Un verano típico de la región. La rama seguía partiéndose y entonces Alhaayt tomo la decisión de decirle a su compañero, se agarrase lo más fuerte posible de la rama superior, tratase de trepar para columpiarse de la siguiente y poder llegar a la orilla. El chico así lo hizo con fuerza y determinación, era más ágil y diestro, justo en el momento de lograr trepar hasta la otra rama, sintió que el peso que aguantaba, se aligeraba...

Al voltear ligeramente el rostro en segundos, se percató que la rama donde antes estaban prendados, se había partido y Alhaayt caía al fondo de la grieta, junto con el resto de la rama del árbol donde antes estaban colgados. Todos gritaron al unísono y fue todo para Alhaayt en su corta vida terrenal…

Y esta breve historia continuara…

sábado, 4 de abril de 2015

Unas palabras con Dios (III parte)…



Momento propicio para expresar parte de los pensamientos compartidos en esta Semana Mayor, junto a Dios, al Universo y a nuestro yo interior, es decir con nuestro espíritu. Algunos y creo que la gran mayoría en el mundo veneran y respetan esta semana con alegría y regocijo, esperando limpiar culpas, pedir perdón, agradecer por todo lo que hasta ahora han sido sus vidas, pedir en santa oración por sus sueños, sus penas, sus esperanzas y hasta por otros que lamentablemente pasan tal vez, algo lamentablemente con dolor y pena. Así ha sido desde hace muchos años y creo que así ha de ser en los siguientes años, siempre que cada uno de nosotros no olvide que desde arriba, hay un ser supremo que todo lo ve, que todo lo escucha, que todo lo siente, y que todo hace para que cada uno de nosotros aporte lo correspondiente, a mejorar su pedazo de mundo donde convive y comparte con otros sus experiencias...

Como dijo Jesús a todos los que estuvieron presentes a la hora del precio que tuve que pagar, “perdonadlos que no saben lo que hacen”, pues de esta manera cada uno de nosotros debemos aceptar, mas allá de las razones, causas o consecuencias, que no todo es perfecto y que eso realmente no existe. La vida está llena de altibajos y momentos extraños que muchas veces nos obligan a decir, hacer, ejecutar, accionar y decidir sobre aspectos que nos duelen, perjudican y molestan. Es parte de la naturaleza humana. ¿Y qué sucede luego de las decisiones? Para algunos es simple, continúan como si nada hubiese pasado. Para otros es un poco más delicado, entran en una etapa de introspección, preguntándose si lo realizado, fue lo más sensato o no. Y otras personas muy a pesar de haber estado consciente de que estuve tal vez inadecuado lo realizado, aceptan su error y buscan como redimirse ante sí mismo primero que nada. Luego tal vez lo hagan ante esas personas a las cuales daño alguno ocasiono, sin embargo lo más importante es perdonarse a sí mismo y ante Dios. Y muy simple, estamos conscientes que Dios todo lo ve, todo lo escucha y todo lo siente...

Para algunos esto pueda resultar viable, sensible y hasta natural lograr entender parte de nuestras consecuencias ante las decisiones erráticas. Errar es de humanos y no existe perfección alguna entre nosotros. Sin embargo es en el transcurso de nuestro andar por estos caminos, mas tarde que temprano aprendemos de ello, aprendemos de esas experiencias, aprendemos de esas situaciones y logramos entender medianamente que mas allá de nuestros fronteras, existe algo o alguien que nos pasará la factura correspondiente en el momento que así lo considere. Eso sucede en vida, y eso no se cuestiona, no se mide ni se sabe cuándo, solo sabemos dentro de nosotros mismos que pasara y es en ese momento que tal vez lo entenderemos mejor...

Hay un ser más allá de nuestras vidas. Hay un Universo que se comporta como un espejo, para tratar de explicarlo de alguna manera. Es reflejo de lo que a través de nuestros pensamientos y acciones devuelve. Es un boomerang que a pesar de la distancia y de lo lejos que podamos haber enviado el mensaje, nos lo devolverá en algún momento y a veces resulta llegar cuando menos lo esperamos. Es parte de las vivencias y es parte de las decisiones tomadas. Por eso en estos momentos de paz y encuentro con Dios, con el recuerdo de lo que su hijo Jesús aceptó, en aras de hacernos entender que con amor, fe y dedicación podemos alcanzar lo que nos proponemos, no estaremos nunca totalmente inmunes a lo que a nuestro alrededor sucede, pero que debemos ser precavidos, honestos, humildes y humanos sobre todo, para aceptar las consecuencias de nuestras acciones y determinaciones...

Hacemos lo que hacemos, y como dicen folclóricamente en nuestras sociedades, “para bien o para mal”. Al final son decisiones, pero estas deben ser siempre aquellas que no perjudiquen, dañen o maltraten a nuestros prójimos. En caso contrario y de no admitirlo, pagaremos las consecuencias más tarde que temprano. No lo digo yo, tampoco lo manifiesto por decirlo, se dice simplemente porque es parte del espíritu del creador, hacernos entender que muy a pesar de su esfuerzo en que nos hizo o nos creo a obra y semejanza suya, nos dejo algo que nos diferencia de esa divinidad. Nos dejo como seres racionales, que pueden pensar, que pueden evaluar, que pueden decidir si está bien o si está mal, dejándonos también a discreción las consecuencias de las acciones. Tiempo para meditar, tiempo para reflexionar, tiempo para evaluar que hemos hecho de forma errada y que hemos hecho de forma acertada. Tiempo para encontrarnos con nosotros mismos y tiempo de dejar fluir lo mejor de nosotros en aras de rectificar y encaminar nuestras acciones en el camino que aun nos queda cubrir, con mejor convicción y rescatando los valores que nos dejaron nuestros padres...

Espero que esta Semana Santa en mi país Venezuela, muchos les permitiera pensar, reflexionar, evaluar, contrastar y entender que las decisiones que muchos tomaron, son consecuencias de nuestra realidad y que solo cada uno de nosotros tenemos la convicción y determinación de cambiarlas para un mejor mañana. Todos saben y sienten realmente que no es el país que deseamos, que no es el país que alguna vez tuvimos, que no es la ruta decidida por unos pocos, la más idónea, la más adecuada o la más beneficiosa para a lo que se ha llegado. Dios permita que en cada uno de nosotros, se logre entender que con decisiones es que muchas sociedades han logrado salir de situaciones extraordinariamente fatales y trágicas, admitiendo sus errores, refrendando, re direccionando y re organizando desde su casa, desde su núcleo familiar, desde su vecindario, desde su entidad y con la ayuda de cada miembro de la sociedad, a llevar nuevamente todo, al camino correcto y al camino adecuado...

No digo sea fácil, pero tampoco imposible, no digo sea mañana mismo pero si prontamente, solo es una decision de aportar, aportar, aportar y seguir aportando, para un mejor mañana que tampoco está a la vuelta de la esquina, pero tarde o temprano hay que cambiar la dirección y a sus responsables...